Microsoft está colando Windows 10 en equipos sin consentimiento

Hace ya unos cuantos meses apareció el icono spam de Windows 10,  lo que en su momento me dio un buen susto. Siempre he tenido las actualizaciones de Windows configuradas para que se me notifiquen, pero que ya veré yo cuando y qué instalo, pero tras aquel incidente me volví muy reticente a instalar nada sin leerme antes todo el contenido al nivel de máximo detalle de cada una de las actualizaciones, y desde entonces llevo desactivando y ocultando muchas de ellas para que no reaparezcan en la lista de instalación, cosa que muchos consideraron un grado de conspiranoia espectacular.

Este viernes tristemente me convencí de que tenía razón al ser tan reticente al toparme con este artículo: Microsoft ha decidido “facilitar la actualización a todos sus usuarios descargando el instalador de Windows 10”, es decir, que aunque el usuario dijese “no gracias” al icono spam en su momento, Windows se baja igualmente la imagen, cosa que ocupa entre 3’5 y 6GB según tu dispositivo. En PC quizás podría no ser tan horrible si se trata de un usuario no le importa para nada qué entra en su disco duro, pero no me quiero imaginar la gracia que debe ser para quienes usen dispositivos móviles con Windows y de repente vean que su límite mensual de la tarifa de datos se lo está comiendo por detrás el señor Windows 10 sin siquiera haber preguntado.

Microsoft está colando Windows 10 en equipos sin consentimiento

Visto lo visto, me decidí a hacer una lista de todas las actualizaciones de Windows que tengo bloqueadas en mi partición, y compartirla aquí:

  • KB2990214: coloca el icono de “volver a Windows 10” si haces un downgrade (vuelves al 7 o al 8).
  • KB3035583: el icono spam de “reserva tu Windows 10”.
  • KB2952664 , KB3021917 , KB3022345, KB3068708, KB3075249, KB3080149: estas las pongo todas juntas porque se refieren al mismo programa: Microsoft ha hecho un backport del Telemetry de Windows 10. Se trata del servicio que recopila los datos de uso de los equipos para hacer diagnósticos. Mientras no es del todo negativo, hago notar que los términos y condiciones de este servicio para Windows 7 y 8 difieren de los de Windows 10, los cuales jamás se le han mostrado al usuario durante tal actualización, y por lo tanto están violando el acuerdo de privacidad del usuario al monitorizar el equipo mas allá de lo acordado.

Recientemente Microsoft ha anunciado a bombo y plantillo las cifras de descargas de su nuevo sistema operativo, y ahora me pregunto: ¿cuántas de esas descargas habrán sido consentidas? La actualización debería ser una elección del usuario, no una decisión que Microsoft tome por él a sus espaldas.

Para deshacerse de ellas, primero hay que desinstalarlas en caso de que ya se hayan colado yendo a “Panel de control/Desinstalar u programa/Ver las actualizaciones instaladas”. Una vez hecho esto y reiniciado el equipo, estas reaparecerán en la lista de actualizaciones, en la cual podemos ocultarlas mediante el uso del botón derecho del ratón y seleccionando “ocultar”.

El icono spam de Windows 10

Para mi absoluta sorpresa (y posterior horror), al cargar la partición de Windows este lunes, me apareció un nuevo icono en la barra de notificación, que correspondía al logo de Windows 10. Yo no instalé eso, qué demonios, y entonces se activó un pop-up: “reserve su licencia de Windows 10”, que para colmo, con la fea interfaz de Windows 8 cantando en mi entorno Windows 7. Lo primero que pensé es que eso olía fatal y que alguien se había colado en mi ordenador en un intento de phishing (teclea aquí tus datos, que yo te los iré robando), porque lo único que había instalado era en los últimos días era la actualización del driver de la tarjeta gráfica y las actualizaciones de seguridad de Microsoft… y espera un momento, revisemos estas últimas.

Pues sí, ese icono que no se podía quitar y que estaba dando la vara concuerda con la actualización de Windows Updater KB3035583, “601KB para resolver problemas”. Al ir a “Panel de control/Desinstalar u programa/Ver las actualizaciones instaladas” cantaba por su escaso tamaño. Al desinstalarla y reiniciar el spam había desaparecido. Aquí tenéis el retrato de la susodicha haciéndose la inocente en el updater a ver si vuelvo a picar.

El icono spam de Windows 10

Microsoft está esforzándose por generar expectación con su nuevo producto a 2 meses del lanzamiento, pero esta práctica supone un tremendo error.

  • Los términos y condiciones de Windows Update dicen que actualizará el actual sistema operativo, en mi caso, Windows 7. Para nada indica que pueda sugerirme que me pase a la siguiente iteración. Esto es legalmente denunciable y espero que les caiga una buena.
  • El pop-up es un formato muy molesto, y al no estar adaptado a la interfaz del sistema operativo actual hace pensar lo que no es. El que no sea fácil de quitar aumenta la sensación de spam.

  • Se genera miedo a instalar actualizaciones en el equipo. Si han colado ese spam, ¿qué mas pueden meterme en las actualizaciones en el futuro? ¿El típico anuncio de la granja de pollos con el ruido de vacas? Sé que no soy la única que desde el lunes mira al updater con recelo.
  • Windows 10 no es gratuito: tiene un modelo de suscripción. La primera versión para quienes tienen una copia de Windows será gratuita, pero las actualizaciones son de pago. Te empezarán a cobrar una vez lleves un tiempo dentro y salir sea mas difícil.
  • Windows 10 se puede instalar como actualización (cosa que quienes pasaron de Vista a 7 experimentaron de forma amarga, acabando por formatear el equipo y reinstalar en limpio) “sin perder datos” (nadie asegura que las aplicaciones que tengas actualmente instaladas funcionen correctamente en Windows 10, siempre ha pasado) o instalar en limpio (Windows suele pensar que no usarás otro sistema operativo, y se llevará por delante mi partición de Linux, cosa que tampoco me agrada).
  • En el utópico caso de que confiase en Microsoft, nadie garantiza que existan los drivers adecuados para mi equipo, que tiene ya unos cuantos años. Como no hay seguridad alguna de que funcione correctamente, mi partición de Windows se queda como está, muchas gracias.

Windows 10 (y no 9)

Llegaba octubre y se avecinaba el lanzamiento de la beta para desarrolladores de Windows 9, sucesor del infame Windows 8… pero para nuestra sorpresa Microsoft directamente anunció que ya estaba aquí Windows 10. Y entonces nos preguntamos :¿qué tiene de malo el número 9? ¡Aún no han tenido tiempo de quemar el número! La esperada explicación llegó en Reddit:

Windows 10 (y no 9)
Captura de la explicación en Reddit

 

Pues resulta que muchas aplicaciones de  Windows comprueban sobre qué versión de sistema operativo se están ejecutando para dar el servicio (o no, cuántas veces hemos visto ese mensaje de “la aplicación es incompatible con sus sistema operativo”), y si la versión empieza que se está ejecutando empieza por 9, muchos programas se creen que es un Windows 95 o 98… y probablemente soltarán el clásico mensaje de que va siendo hora de actualizar ese Windows 98, que va teniendo sus añitos.

¿La solución de los chicos de Redmont a esta simpática situación? Saltar al 10 del tirón, con alegría. Pues si que se comieron el tarro.

Exclusividad de aplicaciones y publicidad negativa

Cada día aparecen nuevas tecnologías informáticas, tanto a nivel de hardware como de software. Hace cosa de 10 años, tomar una decisión sobre cuál utilizar dependía de unos pocos factores: uno iba a una tienda de informática sabiendo cuál era su dispositivo (en general un PC con la última versión de Windows) y qué precio podía permitirse. Sin embargo, los tiempos han cambiado, e Internet y el comercio electrónico nos ha permitido tener un mayor abanico de opciones, tanto en lugares donde adquirir el servicio como en los propios productos. Ahora, al adquirir un producto hay que comprobar si podrás emplearlo desde tu casa, tu puesto de trabajo y tu dispositivo móvil. Además de esto, hay que estar pendiente de las restricciones de uso: ¿puedes compartir dicha aplicación o el contenido generado en ella? ¿Y cuánto dura la licencia de uso?

Hace unos años me encontré en una situación problemática por esta cuestión al realizar diagramas UML. En la universidad se trabajaba con Eclipse Omondo, que únicamente permitía visualizar dicho diagrama en el equipo en el que lo he generado, dando una portabilidad nula. Afortunadamente siempre existía el agujero analógico, de forma que capturaba unas cuantas pantallas en el aula y al llegar a casa hacía un collage en mi equipo personal. En cuanto terminé allí y pude elegir qué aplicación usar me pasé a sistemas que guardasen el código generado como XML, para poder trasladarlo sin problemas a cualquier otro equipo, o incluso a otra aplicación.

A día de hoy es común manejar varios dispositivos a diario, y existiendo la tecnología de nube, el no tener la posibilidad de llevarse la información de un sistema a otro es una gran desventaja. Si me planteo que por ejemplo quiero emplear un sistema de almacenamiento en nube, he de mirar si puedo acceder a él cómodamente desde Windows, Ubuntu y Android. Y si además se puede acceder desde Mac también sería agradable, en caso de que en el futuro me tuviese que encontrar trabajando con su tecnología. Una respuesta negativa en este campo es un servicio condenado al ostracismo, y como consecuencia directa, mi espacio de Google Drive está criando polvo frente a Dropbox por no dar soporte directo a Ubuntu.

Por supuesto, a nivel de empresas se ha generado una gran competitividad, y se toman medidas que van desde crear sistemas cerrados a saltarse los estándares o emplear publicidad negativa. Ya no es una situación de “mira lo maravilloso que es mi software, cuantas funcionalidades puede realizar con gran precisión”: es un “compra mi software porque el suyo tiene algún punto negativo, pero no te voy a hablar de mi producto”.

Exclusividad de aplicaciones y publicidad negativa
El logotipo de la campaña de publicidad negativa de Microsoft

No soy una fan de Google Chrome por varios motivos, como el que recopile datos de mi navegación o que instale cosas por sí solo, pero eso no significa que me estén robando, como indica Microsoft en su campaña “Scroogled”. Para que me roben deberían llevarse mis datos sin que yo tuviese la menor idea, pero en sus términos y condiciones dice de forma muy explícita que el usuario consiente que Google los recoplie. Si al usuario no le gusta siempre puede rechazar esos términos y usar otro navegador, como Chromium o Firefox. La coletilla de dicha infame campaña es “nosotros no hacemos eso” mientras se muestra el logotipo de Microsoft Internet Explorer o Bing. Muy bien, ¿qué me ofrece el nuevo Internet Explorer? Porque la última vez que le eché una ojeada a una presentación oficial vi como colgó el Surface durante la presentación de Sinofsky, justo cuando decía algo como “con el nuevo Internet Explorer se puede navegar fluidamente”. En cambio sé que Chrome me ofrece un sistema de navegación segura y rápida, junto a una gran cantidad de webapps a cambio de mi historial de navegación. Y si bien es cierto que al buscar en Google Search he desarrollado la costumbre de ignorar automáticamente todo lo que lleve el cartelito amarillo a un lado y toda la banda de la derecha, los resultados de Bing también dejan bastante que desear. Si Microsoft tiene acceso a los Likes de Facebook (a diferencia de Google, de ahí que inventasen su Google+ y sus +1), ¿por qué no los usa para mejorar su algoritmo de búsqueda y ser mas competitivo? ¿Le resulta mas rentable tener una línea de merchandising anti-google en su tienda oficial que ofrecer unos servicios de mayor calidad?

Todo esto no lleva a plantear la gran pregunta: ¿por qué no podemos llevarnos todos bien, en lugar de restringir los servicios por plataformas? Si bien es cierto que algunas aplicaciones no tienen sentido en algunas de ellas, la denegación de acceso no siempre es la mejor medida. Mas bien todo lo contrario: puede llegar a provocar rechazo. Si tras tantos años iTunes no me ofrece soporte en Android y Ubuntu, pues tendré que irme a otra tienda de música que sí me lo dé, como por ejemplo Google Play. Si me interesan 2 videojuegos y uno ofrece soporte en Windows, Linux y Mac, mientras el otro solo funcionará en Windows, probablemente comparé antes el que es multiplataforma. No debería ser cuestión de exclusividades, sino de excelencia en cuanto a calidad del servicio. Y mientras dure esta situación, desgraciadamente estas decisiones seguirán dependiendo principalmente de las condiciones de uso, la interoperabilidad y la portabilidad, puesto que no importa lo maravilloso que sea lo que ofrecen si no puedes acceder a ello cuando lo necesitas.

Creando un pendrive de arranque de Linux

Hace años que un LiveCD de Linux se convirtió en uno de los elementos fundamentales en mi bolsa de herramientas de reparación de ordenadores. Ya son muchas las ocasiones Windows decidió no arrancar y los discos de Linux me han permitido extraer la información del disco duro antes de aplicar el formateo al sistema.

Sin embargo, con la aparición del netbook y el ultrabook ha comenzado la desaparición de la unidad óptica, luego hubo que evolucionar del LiveCD al Live-Pendrive.

Una de las ventajas de este dispositivo, además de la evidente reducción de espacio en la bolsa, es que se puede llevar varias imágenes de Linux en un dispositivo, lo que resulta mas cómodo a día de hoy, cuando conviven los sistemas con arquitecturas de 32 y 64 bits.

Una aplicación clásica para crear un pendrive de estas características desde Windows es Multiboot ISO, del cual desciende Your Universal Multiboot Installer o YUMI.

Las opciones de YUMI bootable pendrive
Las opciones de YUMI bootable pendrive

Una vez descargado el programa ejecutable, si es la primera vez que usamos el pendrive para esta función, deberemos formatearlo marcando la opción necesaria en el menú (format drive). En caso contrario, solo hay que seguir 3 pasos:

Seleccionar la unidad de pendrive a emplear.

  1. Seleccionar la distribución que queremos instalar. La lista está ordenada por familias de distribuciones (Debian, Fedora…).
  2. Indicar si tenemos la imagen ISO descargada localmente, o si no es así marcar la opción de descargarla (Download the ISO) junto a la selección del segundo paso. La descarga es un proceso de descarga directa que puede resultar muy lento, de forma que realmente podría ser mas eficiente descargar la imagen mediante tecnología torrent, lo que se puede encontrar habitualemente en las secciones de descargas alternativas de las webs oficiales de las distribuciones.
  3. Hacer click en crear (botón Create).

Podemos añadir mas imágenes de sistema operativo, hasta completar la capacidad del pendrive. También podemos eliminar una imagen (Remove an installed item) para obtener mas espacio en la unidad.