Nuget y derivados: Ninite y Chocolatey

Si comparamos Windows con otros sistemas alternativos, su mayor carencia funcional como sistema operativo es la carencia de un sistema de paquetes que nos permita realizar la instalación y actualización de las aplicaciones de forma cómoda: seguimos teniendo que buscar y descargar a mano el instalador, ir con el “siguiente, siguiente” atengto a lo que está marcado no te vayan a colar algo extra que nunca que quisiste instalar, y repetir ese proceso cuando toque actualizar. En teoría la Windows Store iba a asumir el rol de gestor de paquetes, pero sólo contiene aplicaciones para la llamada ModernUI que no termina de cuajar, o aplicaciones con Electron para tener servicios web como si fuesen aplicaciones nativas. Para quien no esté puesto en ese tema, Electron contiene el núcleo de Chromium y el código web (en general JavaScript y NodeJS) para ejecutarlo en tu equipo local, pero en la fecha en que escribo esto tiene el defecto de consumir entorno 180 megas por instancia, lo que es en muchos casos exagerado para lo que realmente es la aplicación, por lo que compensa más usar las pestañas de Chrome (o cualquier navegador derivado de Chromium) para tener levantada una sola instancia reduciendo consumo y mejorando el rendimiento de la máquina.

Resulta que Microsoft sí que tiene un repositorio de paquetes .NET llamado NuGet, pero la cantidad de aplicaciones disponibles desde allí, si bien son las “aplicaciones clásicas” (es decir, las que utilizamos de verdad), las opciones son escasas.

La web de NuGet

He encontrado 2 formas cómodas de interactuar con NuGet:

  • La primera es una solución para todos los públicos mediante Ninite, que te permite crear un instalador o actualizador “al vuelo” desde su web. Selecciona las aplicaciones que quieres instalar descarga, ejecuta y deja el ordenador a su aire, que ya se encargará él. Es gráfico e intuitivo, y te genera un ejecutable a medida a diferencia del venerable Soft2base de windows XP y Windows 7.
  • La segunda, bastante mas potente, es Chocolatey. Esta emula los sistemas de paquetes mediante línea de comandos de una consola (o el Windows Powershell para quien le guste). Posee el tan deseado “comando para actualizar todo lo que tengo en el repositorio” pero no es para cualquier usuario en el sentido de que implica usar el terminal y no tiene iconos 🙂 Unos ejemplos de uso serían:
# instalar paquete
choco install vlc
# desinstalar paquete
choco uninstall flashplayer
# actualizar todo lo instalado con chocolatey
choco upgrade all -y
# alias para actualizar todos lo instalado
cup all -y
# lista de los paquetes desactualizados
choco outdated

Yo soy mas de la segunda por su versatilidad, pero es bueno conocer todas las opciones.

Anuncios

Notas sencillas en mi flujo de trabajo

Estuve limpiando mis aplicaciones en dispositivos móviles, por el simple hecho de que me gusta optimizar recursos: tendré mi tarjeta SD exceso de aplicaciones que pueden correr en segundo plano equivale a pérdida de batería, por lo que a más ligero, mejor. Durante mucho tiempo he tenido en mi tableta una suite ofimática en un “por si acaso” por el motivo de que en los viajes breves prefiero llevármela a cargar con el portátil y siempre me ha gustado tener herramientas en caso de contingencia. La realidad es que hace años que no creo un documento en una suite ofimática, por lo que he dado el paso de eliminarlas: a día de hoy casi todo son correos, blogs, slack, confluence… básicamente cualquier sistema basado en HTML que genere documentos debidamente responsivos para leer en cualquier dispositivo, no una emulación del formato de papel A4 que se tenga que desplazar y cuya maqueta se vuelva loca en caso de problema de acceso visual. Así que adiós suite ofimática de Google, la verdad es que nunca me convenciste.

Sin embargo, siempre viene bien poder tomar notas, y como bien sabéis, Google Keep nunca terminó de ser santo de mi devoción: muchos colores ayudan en ocasiones, pero a veces te viene mejor algo en tonos mas apagados. Su maquetación tampoco me agrada, unas veces las notas y fuentes son mas grandes, otras más pequeñas y tampoco se puede ordenar ni buscar a gusto. No negaré que mi tendencia a la descentralización también juega una parte importante en esto, puesto que Google tiene demasiada información sobre nosotros y no tengo ganas de darle mucha más.

Mi primera alternativa para notas fue Boostnote, una aplicación especializada de notas que utilizo continuamente en mi día a día, pero es su uso es muy concreto: notas para desarrolladores. Si bien es genial para el trabajo en sobremesa, en dispositivos móviles ofrece una experiencia bastante mala. Por otro lado allí tengo notas de programación a mansalva, mi cuaderno de notas de consulta personal, que tampoco termino de ver adecuado llevar en mi móvil o tablet. Necesitaba algo más ligero y con sincronización entre dispositivos.

La interfaz de Simplenote formateando Markdown

Así que me decidí a darle una vuelta a Simplenote, la aplicación de Automattic (la gente de WordPress), que además es de código abierto, lo que aumenta mi confianza sobre qué estoy instalando. Es literalmente eso: una aplicación de notas de texto, ni más ni menos, pero con soporte de mi amado Markdown, notación de escritura rápida que hace a diario mi vida mucho más fácil. La interfaz no puede ser más sencilla: una lista con los títulos de las notas y si lo considero oportuno, un poco más de texto. El orden por defecto es el de modificación, pero en cualquier momento lo puedo cambiar al de creación o alfabético, con los extras de poder etiquetarlas, sistema de búsqueda y en caso de que la líe y borre lo que no deba puedo recuperar versiones anteriores de la nota. Además permite compartir notas (publicar) y edición conjunta, lo que es muy apañado. Actualmente es gratuita y carece de publicidad, lo que no voy a negar que me inquieta porque todo tiene un precio, así que eventualmente asumo que eventualmente aparecerá algo porque todo servicio cuesta dinero, pero esta gente siempre ha tenido unas buenas políticas de privacidad y transparencia, por lo que les doy el voto de confianza. El modo oscuro es un gran extra para los que para quienes pasamos demasiado tiempo frente a la pantalla y es multiplataforma de forma nativa en Android, iOS y MacOSX (muy ligera en estas 3), además de estar disponible vía web y con aplicación con Electron sobre Windows y GNU/Linux (lo que si bien es cómodo, resulta algo ridículo al resultar mucho más pesada de lo que debería ser una aplicación de notas de texto).

Como pegas, si bien Markdown puede contener enlaces a imágenes que se renderizan cuando no está en modo edición, esta aplicación carece de almacenamiento de imágenes, que es algo que muchos echan en falta. Obviamente por extensión tampoco tiene dibujo a mano alzada. No son cosas que yo necesite para nada, pero tienen su público.

Como conclusión, Simplenote es una aplicación de notas minimalista, genial de cara a la productividad, y muy ligera. Es mucho mas sencilla y generalista que Boostnote, por lo que su público es más amplio, y tiene el extra de ser de código abierto, otorgando más seguridad. Tiene la opción de poder obtener escribir en Markdown, lo que permite tener un preformateado listo para colocar en cualquier servicio web y publicar en cuanto haga falta.

Las conexiones de la Canción del León

Los juegos que suelo preferir son los que salen del circuito habitual. No es que tenga nada en contra de una buena partida de un juego mas comercial, pero los que me dejan mella son aquellos que se salen de lo corriente, así que mientras se discute qué juego de gráficos de espectacular realismo es “el juego del año”, en mi el caso de mi bibioteca ese título en esta ocasión irá para The lion’s song. Es difícil hablar de él sin relevar muchos detalles de la historia, pero voy a intentarlo.

Si bien el primer episodio es gratuito, de por sí solo no da una buena de todo el potencial que tenía juego episódico de píxel art en color sepia. La historia comienza de forma simple: una joven compositora se recluye en una cabaña de los Alpes para componer una pieza sin distracciones, y dependiendo de que elijamos una u otra opción, el resultado puede variar, solo que no somos capaces de apreciarlo como es debido en un único episodio. Puede ser una pieza mediocre y mecánica o algo mas personal dependiendo del factor del contacto humano, pare tener un éxito pasajero o perdurar en la historia.

Las conexiones de la Canción del León

Pero la gracia no la empezamos a descubrir hasta el capítulo 2, en el que encarnamos a un joven pintor en Viena que se conecta con la historia anterior: hay unos bocetos suyos en la cabaña, y si la pieza del capítulo anterior la pieza ha tenido al menos un relativo éxito, se cruzará en varios momentos con la compositora. Se nota el crecimiento del alcance del desarrollo al presentarse la ciudad y aumentar el número de personajes, dándole mucha mas riqueza: si el primero se centraba en la música, ahora hablamos de la pintura para representar a una persona mas allá del mero físico. El capítulo 3, que aunque algo lento es el punto mas alto del juego: allí una matemática que lucha por demostrar su teoría se cruza con los personajes de los 2 capítulos anteriores, y vemos sus influencias, que a su vez y de forma inadvertida también se cruzado con ellos pudiendo influirles. Pero justo en este instante llega la mejor parte del juego: si volvemos a jugar el primer capítulo tras haber jugado el 2 y el 3, podemos ver cómo han cambiado cosas según nuestras decisiones, generando una nueva experiencia.

Las conexiones de la Canción del León

El capítulo de cierre es encantador al por fin darle sentido a los 4 extraños que se van subiendo al tren al inicio de los 3 anteriores, que son personajes terciarios de las historias anteriores, en una celebración de cómo la obra y el esfuerzo de una persona puede inspirar al resto de una manera única. Estamos ante una verdadera obra de arte que ha superado todas mes expectativas, de ahí que sus creadores merezcan mi máximo reconocimiento.

Las notas para programadores de Boostnote

Entre las herramientas de productividad que solemos usar los programadores son las de tomar notas. En general empleamos de lo mas variopinto, desde las “notas adhesivas” físicas pegadas en el propio monitor de coste de memoria RAM 0 a las virtuales empleando las mas diversas aplicaciones. Unos prefieren las notas de Windows, otros mas serios  tiran de Evernote, los los uusarios de Android tienen un cierto gusto por Google Keep por llevárselas también en el móvil… y aún no me he encontrado con nadie que le preste atención fuera de la empresa al pobre OneNote que Microsoft nos coloca con calzador en Windows 10, pero existir, existe.

Hoy pretendo hablaros de una alternativa de código abierto dentro de este este campo enfocada exclusivamente a programadores: Boostnote. Se trata de una aplicación de notas jóven y en algunos aspectos rudimentaria, pero que hace exactamente lo que necesito: me da un lugar donde guardar mis notas con mi montón de enlaces y múltiples galimatías de código, catalogándolas y proporcionado un estupendo sistema de indexado.

Las notas para programadores de Boostnote

El sistema se basa en 2 tipos de notas: con Markdown o mediante Snippets que pueden agurparse en una entrada. El primer tipo nos permite usar el formato ligero y cómodo de texto que es Markdown, que puede que algunos de los que andais con WordPress lo que algunos consideran “el modo hardocre” o hayais manipulado Wiki, mientras el segundo puede agrupar fragmentos de código formateado y con coloreado. Lo segundo es muy atractivo porque es similar a los gists de Github, pero mas manejable y mejor ordenado para uso personal. Si bien a primera vista el markdown puede parecer poco parecer poco intuitivo, una vez se le coge el punto es un lenguaje extramadamente rápido y cómodo de usar.

Las notas para programadores de Boostnote con mardown

Las principales ventajas que le encuentro son:

  • Facilidad para ordenar el contenido mediante carpetas o etiquetas.
  • Facilidad de búsqueda general en todos los ficheros.
  • Posibilidad de configurarlo con tema oscuro, lo que mis ojos agradecen.
  • Autoformateado de código fuente.
  • La caja de búsqueda nos permite hacer búsquedas dentro del markdown o de los snippets, pero hay que configurarla aparte si estás en Windows 10.
  • Mas de 100 lenguajes disponibles para el coloreado sintáctico de los snippets.

Pero por supuesto no todo es maravilloso: las mayores pegas son:

  • No tiene sincronización propiamente dicha: se puede sincronizar la carpeta de biblioteca dentro de una aplicación de sincronización como Dropbox o Google Drive y con ello puentearlo, pero se podría mejorar.
  • Las aplicaciones móviles aún dejan que desear, y solo hay sincronización parcial con Dropbox.
  • La exportación de snippets tampoco es para echar cohetes.
  • Es simple markdown, el tratamiento de imágenes en las notas no es lo suyo.
  • Es de uso personal, pero hay un proyecto para equipos en proceso llamado 10hz en desarrollo.

En conclusión, estamos ante una aplicación en desarrollo con un público muy concreto. Aunque considero que prácticamente cualquier persona podría hacerse rápidamente con el markdown, y que tanto este lenguaje como el HTML a nivel mas básico es fundamental hoy en día para manejarse mínimamente ante cualquier documento digital responsivo (redimensionable o screen-friendly, que se vea bien en cualquier pantalla ya sea un monitor gigante o un móvil), el factor pereza echa para atrás a una enorme cantida de gente. Yo le estoy dando bastante uso y me está dando buen resultado para el trabajo y proyectos personales, pero aún no es lo suficientemente potente como para poder centrar todas mis notas en este sistema.

Classic Shell, o la versión libre del menú inicio de Windows

Seamos sinceros, la interfaz “Modern UI” de Microsoft es lo mas improductivo que jamás se ha creado para un equipo de sobremesa. Muy bonita para tablets y útil para tablest, pero cuando estás con tu teclado y ratón manejando múltiples aplicaciones en tu pantalla simplemente no funciona: rompe la experiencia de usuario, corta lo que estabas haciendo al perder por completo el foco y eh, ¡mira el spam de las aplicaciones que Microsoft quiere que instales incordiando por defecto! En lo personal, para colmo me parece cosméticamente fea, pero para gustos hay colores.

Classic Shell originalmente era un programa de código abierto para hacer mas usable Windows Vista, pero se convirtió en mucho mas, puesto que cambia comportamientos de los navegadores. Actualmente es freeware (software gratuito no libre), puesto que había quien estaba comercializando versiones derivadas de él con poca o casi ninguna modificación.

Classic Shell, o la versión libre del menú inicio de Windows

Si no te termina de convencer la nueva interfaz de Windows en escritorio, ya sabes que tienes una alternativa.