Las notas para programadores de Boostnote

Entre las herramientas de productividad que solemos usar los programadores son las de tomar notas. En general empleamos de lo mas variopinto, desde las “notas adhesivas” físicas pegadas en el propio monitor de coste de memoria RAM 0 a las virtuales empleando las mas diversas aplicaciones. Unos prefieren las notas de Windows, otros mas serios  tiran de Evernote, los los uusarios de Android tienen un cierto gusto por Google Keep por llevárselas también en el móvil… y aún no me he encontrado con nadie que le preste atención fuera de la empresa al pobre OneNote que Microsoft nos coloca con calzador en Windows 10, pero existir, existe.

Hoy pretendo hablaros de una alternativa de código abierto dentro de este este campo enfocada exclusivamente a programadores: Boostnote. Se trata de una aplicación de notas jóven y en algunos aspectos rudimentaria, pero que hace exactamente lo que necesito: me da un lugar donde guardar mis notas con mi montón de enlaces y múltiples galimatías de código, catalogándolas y proporcionado un estupendo sistema de indexado.

Las notas para programadores de Boostnote

El sistema se basa en 2 tipos de notas: con Markdown o mediante Snippets que pueden agurparse en una entrada. El primer tipo nos permite usar el formato ligero y cómodo de texto que es Markdown, que puede que algunos de los que andais con WordPress lo que algunos consideran “el modo hardocre” o hayais manipulado Wiki, mientras el segundo puede agrupar fragmentos de código formateado y con coloreado. Lo segundo es muy atractivo porque es similar a los gists de Github, pero mas manejable y mejor ordenado para uso personal. Si bien a primera vista el markdown puede parecer poco parecer poco intuitivo, una vez se le coge el punto es un lenguaje extramadamente rápido y cómodo de usar.

Las notas para programadores de Boostnote con mardown

Las principales ventajas que le encuentro son:

  • Facilidad para ordenar el contenido mediante carpetas o etiquetas.
  • Facilidad de búsqueda general en todos los ficheros.
  • Posibilidad de configurarlo con tema oscuro, lo que mis ojos agradecen.
  • Autoformateado de código fuente.
  • La caja de búsqueda nos permite hacer búsquedas dentro del markdown o de los snippets, pero hay que configurarla aparte si estás en Windows 10.
  • Mas de 100 lenguajes disponibles para el coloreado sintáctico de los snippets.

Pero por supuesto no todo es maravilloso: las mayores pegas son:

  • No tiene sincronización propiamente dicha: se puede sincronizar la carpeta de biblioteca dentro de una aplicación de sincronización como Dropbox o Google Drive y con ello puentearlo, pero se podría mejorar.
  • Las aplicaciones móviles aún dejan que desear, y solo hay sincronización parcial con Dropbox.
  • La exportación de snippets tampoco es para echar cohetes.
  • Es simple markdown, el tratamiento de imágenes en las notas no es lo suyo.
  • Es de uso personal, pero hay un proyecto para equipos en proceso llamado 10hz en desarrollo.

En conclusión, estamos ante una aplicación en desarrollo con un público muy concreto. Aunque considero que prácticamente cualquier persona podría hacerse rápidamente con el markdown, y que tanto este lenguaje como el HTML a nivel mas básico es fundamental hoy en día para manejarse mínimamente ante cualquier documento digital responsivo (redimensionable o screen-friendly, que se vea bien en cualquier pantalla ya sea un monitor gigante o un móvil), el factor pereza echa para atrás a una enorme cantida de gente. Yo le estoy dando bastante uso y me está dando buen resultado para el trabajo y proyectos personales, pero aún no es lo suficientemente potente como para poder centrar todas mis notas en este sistema.

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Atom como alternativa de editor de código

Una de las herramientas mas básicas en el ordenador de un programador es un software de edición de código. A nivel más básico en Windows se suele tirar Notepad++ (porque seamos sinceros, el bloc de notas y el wordpad apestan), y en sistemas Linux basados en Gnome se suele tirar de gEdit, que tiene su coloreado sintáctico pero también va cortito.

Atom como alternativa de editor de código

En general, Sublime Text suele ser de lo mejor en el mercado, pero como siempre, intento encontrar una alternativa de software libre y que esté para para cualquier sistema operativo de sobremesa, y en este caso lo mejor con lo que he dado hasta la fecha es Atom. En principio es muy parecido a Sublime, hasta tiene los paneles laterales con explorador de ficheros de proyecto y el minimapa, pero tiene 2 grandes ventajas competitivas.

La primera es el uso de plugins, de manera que se puede expandir al gusto, o eliminar los componentes que no necesitamos para optimizar el consumo de recursos y espacio. Así puedes tener diversos sistemas de revisión de sintaxis y autompletado para los distintos lenguajes a usar, el típico selector de colores si vas a hacer diseño web, diversos auto-formateadores para que nos quede el texto bonito sin tener que ir contando espacios, una terminal integrada para poder compilar

La segunda, al estar hecho por los chicos de GitHub, es su sistema de control de versiones, que va muy fino en Git, que para algo es marca de la casa.

La pega es que al estar basado en Chromium, se toma su tiempo para cargar, y el extra friki: el power mode que podéis ver en gif abajo.

Gestionando libros electrónicos con Calibre

A la hora de gestionar los libros electrónicos, siempre me he decantado por usar Calibre. He trasteado con otras aplicaciones, pero para mí esta siempre ha sido la mejor.

A la hora de gestionar libros no se diferencia mucho de otras aplicaciones, puesto que se limita a ordenar mediante metadatos, ya sean propios de los libros u otros personalizados que nosotros hayamos decidido añadir. Como lector es decente, pero tiene de bueno el poder manipular con facilidad el formato de los libros, añadiendo hojas de estilos, cambiando portadas, unir varios en un solo fichero (genial para juntar trilogías de típica lectura rápida), o permitiendo recompilarlos en un formato mas cómodo y sin DRM (para eso se necesita un plugin del que he hablado en el pasado).

Logotipo de Calibre

Que además se pueda sincronizar con Goodreads (la red social de lectores) y con tus dispositivos de lectura también es una comodidad extra: cargar el libro en el tablet, conectarlo con Goodreads y ya del tirón tienes acceso a los foros en apenas un par de clicks. Esa es una de las ventajas del software colaborativo: la cantidad de plugins que pueden hacernos la vida mas fácil a todos.

Por último, otra forma bastante curiosa de tener la biblioteca electrónica portable es sincronizarla con un sistema en nube, por ejemplo, guardándola en Dropbox. Una forma sencilla de hacer esto es tener instalado el cliente deDropbox, poner la carpeta de la biblioteca dentro de la carpeta compartida de la aplicación. De esta forma, podemos acceder a ella desde cualquier dispositivo con la aplicación de dropbox a lo bestia, pero también podemos hacerlo mas elegantemente usando Calibre Cloud en Android.

Probando lo nuevo de LibreOffice 5

Como programadora, suelo pasar mas tiempo entre blocs de notas que haciendo documentos de texto, pero cuando toca, toca. Mi elección a la hora de programas de ofimática es desde hace bastantes años LibreOffice: cuando OpenOffice pasó a manos de Oracle fue un “quita bicho”, y aunque ahora ese proyecto está en manos de Apache (por los que sí siento cariño) nunca sentí necesidad de volver allí.

Así que, esta última semana me actualicé a la última versión para trabajar y la verdad es que estoy bastante satisfecha con lo que me he encontrado.

Yo soy de los que opinan que “si no está roto, no intentes arreglarlo”, por lo que sigo encantada con que se mantenga la barra de iconos tradicional frente al nuevo estándar de Office donde encontrar cualquier cosa es un mundo. Así que, si bien puede ser bueno que se hayan simplificado las barras de iconos de LibreOffice, es aún mejor el poder configurarlas para tener a a mano lo que realmente se necesita. Generalmente es común entre los frikis del software libre que nos guste personalizar los accesos a los programas, pero es innegable que así mejoramos nuestra productividad.

Probando lo nuevo de LibreOffice 5

El otro factor que me ha agradado mucho es la modificación del icono de guardar, que además del “guardar” tradicional también ha añadido la posibilidad de guardar como plantilla o guardar en la nube, por ejemplo en Google Drive (ahora también soporta autenticación en 2 pasos) o Alfresco, lo que viene de lujo. Mientras tanto, los chicos de Google siguen dar un cliente oficial para Drive a los usuarios de Linux, ¿llegará el día?

Por último, se ha mejorado la modificación de imágenes al vuelo, de manera que ya no tengo que saltar a Gimp o Shotwell en caso de tener que hacer alguna pequeña chapuza de 2 minutos en una foto, lo que también se agradece al ganar fluidez.

En conclusión, esta gente sigue yendo por buen camino: estable y cada vez con mas funciones, pero sin sacrificar usabilidad. Así da gusto.

Classic Shell, o la versión libre del menú inicio de Windows

Seamos sinceros, la interfaz “Modern UI” de Microsoft es lo mas improductivo que jamás se ha creado para un equipo de sobremesa. Muy bonita para tablets y útil para tablest, pero cuando estás con tu teclado y ratón manejando múltiples aplicaciones en tu pantalla simplemente no funciona: rompe la experiencia de usuario, corta lo que estabas haciendo al perder por completo el foco y eh, ¡mira el spam de las aplicaciones que Microsoft quiere que instales incordiando por defecto! En lo personal, para colmo me parece cosméticamente fea, pero para gustos hay colores.

Classic Shell originalmente era un programa de código abierto para hacer mas usable Windows Vista, pero se convirtió en mucho mas, puesto que cambia comportamientos de los navegadores. Actualmente es freeware (software gratuito no libre), puesto que había quien estaba comercializando versiones derivadas de él con poca o casi ninguna modificación.

Classic Shell, o la versión libre del menú inicio de Windows

Si no te termina de convencer la nueva interfaz de Windows en escritorio, ya sabes que tienes una alternativa.