Notas sencillas en mi flujo de trabajo

Estuve limpiando mis aplicaciones en dispositivos móviles, por el simple hecho de que me gusta optimizar recursos: tendré mi tarjeta SD exceso de aplicaciones que pueden correr en segundo plano equivale a pérdida de batería, por lo que a más ligero, mejor. Durante mucho tiempo he tenido en mi tableta una suite ofimática en un “por si acaso” por el motivo de que en los viajes breves prefiero llevármela a cargar con el portátil y siempre me ha gustado tener herramientas en caso de contingencia. La realidad es que hace años que no creo un documento en una suite ofimática, por lo que he dado el paso de eliminarlas: a día de hoy casi todo son correos, blogs, slack, confluence… básicamente cualquier sistema basado en HTML que genere documentos debidamente responsivos para leer en cualquier dispositivo, no una emulación del formato de papel A4 que se tenga que desplazar y cuya maqueta se vuelva loca en caso de problema de acceso visual. Así que adiós suite ofimática de Google, la verdad es que nunca me convenciste.

Sin embargo, siempre viene bien poder tomar notas, y como bien sabéis, Google Keep nunca terminó de ser santo de mi devoción: muchos colores ayudan en ocasiones, pero a veces te viene mejor algo en tonos mas apagados. Su maquetación tampoco me agrada, unas veces las notas y fuentes son mas grandes, otras más pequeñas y tampoco se puede ordenar ni buscar a gusto. No negaré que mi tendencia a la descentralización también juega una parte importante en esto, puesto que Google tiene demasiada información sobre nosotros y no tengo ganas de darle mucha más.

Mi primera alternativa para notas fue Boostnote, una aplicación especializada de notas que utilizo continuamente en mi día a día, pero es su uso es muy concreto: notas para desarrolladores. Si bien es genial para el trabajo en sobremesa, en dispositivos móviles ofrece una experiencia bastante mala. Por otro lado allí tengo notas de programación a mansalva, mi cuaderno de notas de consulta personal, que tampoco termino de ver adecuado llevar en mi móvil o tablet. Necesitaba algo más ligero y con sincronización entre dispositivos.

La interfaz de Simplenote formateando Markdown

Así que me decidí a darle una vuelta a Simplenote, la aplicación de Automattic (la gente de WordPress), que además es de código abierto, lo que aumenta mi confianza sobre qué estoy instalando. Es literalmente eso: una aplicación de notas de texto, ni más ni menos, pero con soporte de mi amado Markdown, notación de escritura rápida que hace a diario mi vida mucho más fácil. La interfaz no puede ser más sencilla: una lista con los títulos de las notas y si lo considero oportuno, un poco más de texto. El orden por defecto es el de modificación, pero en cualquier momento lo puedo cambiar al de creación o alfabético, con los extras de poder etiquetarlas, sistema de búsqueda y en caso de que la líe y borre lo que no deba puedo recuperar versiones anteriores de la nota. Además permite compartir notas (publicar) y edición conjunta, lo que es muy apañado. Actualmente es gratuita y carece de publicidad, lo que no voy a negar que me inquieta porque todo tiene un precio, así que eventualmente asumo que eventualmente aparecerá algo porque todo servicio cuesta dinero, pero esta gente siempre ha tenido unas buenas políticas de privacidad y transparencia, por lo que les doy el voto de confianza. El modo oscuro es un gran extra para los que para quienes pasamos demasiado tiempo frente a la pantalla y es multiplataforma de forma nativa en Android, iOS y MacOSX (muy ligera en estas 3), además de estar disponible vía web y con aplicación con Electron sobre Windows y GNU/Linux (lo que si bien es cómodo, resulta algo ridículo al resultar mucho más pesada de lo que debería ser una aplicación de notas de texto).

Como pegas, si bien Markdown puede contener enlaces a imágenes que se renderizan cuando no está en modo edición, esta aplicación carece de almacenamiento de imágenes, que es algo que muchos echan en falta. Obviamente por extensión tampoco tiene dibujo a mano alzada. No son cosas que yo necesite para nada, pero tienen su público.

Como conclusión, Simplenote es una aplicación de notas minimalista, genial de cara a la productividad, y muy ligera. Es mucho mas sencilla y generalista que Boostnote, por lo que su público es más amplio, y tiene el extra de ser de código abierto, otorgando más seguridad. Tiene la opción de poder obtener escribir en Markdown, lo que permite tener un preformateado listo para colocar en cualquier servicio web y publicar en cuanto haga falta.

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Reflexiones sobre la web en el 2018 y el GDPR

La llegada de la instauración del GDPR (General Data Protection Regulation), o la nueva ley de protección de datos que entra en vigor esta semana, me ha hecho mirar las cosas en retrospetiva. Para quien no esté informado de lo que es esa nueva ley de cara al día a día del usuario medio, a partir del día 25  los europeos debemos dar nuestro consentimiento explítico e inequívoco para que un servicio online utilice nuestros datos. El cómo cambiará las cosas aún es una gran duda para mí, ¿será como pasó con las cookies, que se ha convertido en un banner molesto y no ha cambiado absolutamente nada, o era algo más? Al menos hay una cosa que nos asegura, y es que los términos de servicio (eso que todos dicen haber leído) a partir de ahora tienen que venir en una versión adicional legible que todos, y no únicamente los abogados (o algunos de ellos), podamos entender. Además hay una larga cantidad de medidas extra a implantar en el caso de las empresas, con políticas de acciones a realizar en caso de fugas de datos y un largo etcétera que para la mayoría de quienes me leen no les viene a cuento.

Es muy curioso ver cómo ha evolucionado la tecnología en los últimos 10 años. En el 2008 aún era la época del dominio de blogosfera: lo habitual era que la presencia online se midiera mediante weblogs (o blog) en lo que llamábamos la Web2.0. Se había pasado de la web unidireccional a la bidireccional, permitiendo la participación: aparecieron los comentarios y la interacción entre el autor y sus lectores, cambiando el paradigma. En aquella época también estaban empezando a ser relevantes en España la llamadas redes sociales con Tuenti (amistades de colegio), Viadeo y Xing (en lo profesional), Minube (viajes), y acababa de llegar Facebook en español. Esto marcó otro cambio: una época de rápida difusión, con la fiebre del compartir y aumentar el número de seguidores. También se hablaba de la que web 3.0 sería la web semántica, de manera que podríamos introducir contextos en el código de las páginas para poder procesar lenguaje natural y hacer preguntas a los buscadores sin tener que hacer uso de palabras clave.

Where do those ads come from?

10 años después la cosa ha cambiado. Algunos blogueros irreductibles aún seguimos aquí, mientras que otros migraron hacia otras plataformas, y con ese cambio llegaron cuestiones de términos de servicio. Quien migró sus publicaciones a redes sociales o servicios mas especializados (por ejemplo, Medium), para ganar difusión, ¿qué precio ha pagado? ¿El contenido sigue siendo del autor o la compañía  dueña de la plataforma puede hacer con él lo que quiera? Tomemos por ejemplo cuando Facebook compró Instagram, y cómo muchos usuarios abandonaron la plataforma por las dudas de la propiedad de las imágenes.

Esta no es la única una cuestión preocupante, sino también el incremento desmedido de los anuncios (que ha llevado al boicot mas grande jamás habido, quizás incosnciente para muchos, mediante el uso extendido de bloqueadores de publicidad) y la aparición del concepto de la publicidad segmentada. La actividad de los usuarios se rastrea para crear anuncios mas relevantes para ellos, pues de toda la vida o se ha pagado el sitio web o se tiene una versión gratuita costeada mediante la  inclusión de anuncios, ¿pero desde cuando se rastrea a los usuarios sin consentimiento explícto de estos? ¿Y qué se hace después con esos datos? Yo no tengo ni he tenido (ni planeo tener) perfil de Facebook, pero sé que pueden tener un perfil fantasma (shadow profile) de mí, basado en mi actividad navegando por webs que contienen el botón “me gusta” (a día de hoy, ¿qué sitio no lo tiene?) mediante mi IP. Yo nunca he aceptado sus términos e irónicamente para ver esos datos recopilados tendría que crearme un perfil en su red. Ahí es uno de los sitios donde espero que actúe la GDPR.

Lo que no esperaba para nada era que el avance de la semántica no está siendo en el código de la web, sino en el procesamiento de voz, pues ésta está sustituyendo poco a poco a la entrada de información mediante teclado. Los asistentes de Microsoft (Cortana), Google (Google Home), Amazon (Alexa) y Apple (Siri) nos escuchan y cada vez nos dan mejores respuestas… y la gran pregunta es, ¿cuándo y cuánto nos escuchan? En teoría debería ser cuando pulsamos el botón de activación o si lo tenemos configurado como tal, cuando escuchan la famosa frase de activación (el típico “OK Google”), en la práctica no siempre ha estado tan claro, como pasó con aquella infame televisión de Samsung. Precisamente por eso los términos y condiciones claros son importantes.

Nunca pensé que la privacidad sería un tema tan importante a día de hoy, y me alegra que se esté intentando hacer algo al respecto, lo triste es que estas leyes fragmentarán los servicios de Internet en dos, la de los países con legislación al respecto y el de los que no la tienen.

En caso de personalidad múltiple en Firefox…

En ocasiones tenemos mas de una cuenta en un mismo servicio, por ejemplo 2 cuentas de correo gmail (una personal y otra profesional), 2 cuentas de Twitter (una personal y otra corporativa)… Y seamos sinceros, a veces es un rollo tener que andar cambiando entre ambas. Una solución clásica es usar 2 navegadores distintos, por ejemplo Firefox y Chrome, y tener abierta cada sesión en uno, lo que es en cierto modo una solución aunque no muy óptima, porque todos solemos preferir un navegador por uno u otro motivo. A no ser que seas un desarrollador, no es habitual tener mas de 2 instalados, número que se debe a que en general el sistema operativo suele darnos un navegador preinstalado que no suele ir especialmente bien equipado, lo que hace que elijamos un segundo programa que sí cubra nuestras necesidades.

En caso de personalidad múltiple en Firefox
Cada tab está coloreada según el contenedor de sesión que use

Firefox nos ofrece una solución llamada “Firefox Multi-Account Containers“, una extensión o complemento que nos permite crear contenedores de sesión, que a nivel técnico almacena las cookies en diferentes sitios de manera que no interfieran entre sí. Entendamos esto como una caja, etiquetada con colores para facilitar saber dónde estamos, de esta manera, cada caja puede conectarse a un mismo sitio con credenciales distintas, manteniendo las actividades separadas en grupos de pestañas. No sólo es útil, sino que además nos permite divertirnos comparando los resultados de navegación en buscadores cuando utilizamos las diferentes credenciales y colocar los resultados uno al lado del otro, sobre todo de cara a curiosear la burbuja de información en la que nos colocan nuestras identidades online.

Inbox, la alternativa casual de Gmail

Siendo realistas, el correo es algo que está cayendo en desuso para un buen segmento de usuarios de comunicaciones electrónicas. La mayor parte de los usuarios se han ido desplazando su actividad a sistemas de mensajería instantánea o redes sociales, o en entornos profesionales hacia slack, convirtiéndo el email en una especie de vertedero de notificaciones de aplicaciones, promociones, facturas y spam. Esto no quiere decir que sistema de correo se haya roto, sino que quizás habría que intentar darle un nuevo enfoque para hacerlo útil para este tipo de usuarios.

Afortunadamente, esta vez Google no ha decidido lanzarse a lo loco con el rediseño y ha dejado Gmail tal como está (que para algo tiene la mejor interfaz), pero nos ha presentado una aplicación alternativa bastante curiosa llamada Inbox.

Inbox, la alternativa casual de Gmail

La idea de Inbox es una orientación hacia una lista de tareas en vez de un buzón tradicional. Los correos se agrupan correos por temática en unos grupos llamados “bundles”, uniendo varios hilos de correo similares, y dándole una estética muy visual para que en muchos casos sepamos de qué van sin ni siquiera tener que abrirlos. Por ejemplo, las toneladas de notificaciones de redes sociales van juntas por un lado, las notificaciones de compras por otro (poniendo resúmenes con el contenido mas relevante), y las conversaciones de los amigos por un tercero. Con esto Inbox va aprendiendo poco a poco donde quieres cada cosa… y ahora probablemente pensareis dos cosas en cadena: primero que Gmail ya hacía esto con las pestañas, y segundo, que para agrupar inteligentemente los correos por contenido los autómatas de Google se  los están leyendo. A lo primero hay que decir que Gmail es mas limitado en este sentido, usando categorías preconfiguradas mas grandes, por lo que hacer algo así requiere mas trabajo por parte del usuario echando un rato para crear filtros manualmente, y a lo segundo, que los autómatas de Google leen tus correos desde hace muchos años tal como dicen sus condiciones de uso, para colocarte los anuncios segmentados que ves mientras navegas estando registrado en Google.

Las lista pueden llevar asociados recordatorios, de manera que se centralice con las alarmas del calendario para recordar lo que nos queda por hacer, y una vez acabemos con él podemos marcar el bundle como “completado” para quitarlo de en medio, o postponer como si se tratase de la alarma del despertador. También podemos quitarnos de encima esos bundles que no requieren nuestra atención (esas toneladas de notificaciones de aplicaciones y servicios web), o marcar como destacados los que van a requerir nuestra atención mas a menudo.

¿Sustituye Inbox a Gmail? Pues si eres de los que tiene currado el Gmail con sus filtros, ni de lejos, pero para lo que llamamos el usuario casual, puede serle extremadamente útil. Además presenta una buena integración con el resto de la familia de aplicaciones de Google, lo que es un extra y… la función de cancelar el envío, que tan genialmente explica este vídeo. Lo malo es que se desmarca del estándar de correo imap, lo que aumenta la situación de quedar atado a un cliente.

¿Edición de documentos colaborativos libre?

En los últimos años la creación de documentos colaborativos está en alza. Google Docs y Office 365 son las alternativas de mas éxito, pero una vez mas, ¿estás seguro de querer dejar tus documentos en manos de Google y Microsoft?

LibreOffice Online aún está en desarrollo, así que por ahora, lo mas parecido que tenemos es Etherpad, un sistema creado por Javascript que ha dado bastante tumbos y que todavía se parece mas a un editor HTML que a un editor de texto real.

¿Edición de documentos colaborativos libre?

Obviamente es un juguete comparado con LibreOffice, pero por algo hay que empezar. Ojalá pronto podamos aspirar a algo mas que meterle un plugin como Ooo2gd a LibreOffice para compartir nuestros documentos en plataformas en las que no tenemos control.