Nioh: el “Sengoku Souls”

Dark Souls es una franquicia que se puede considerar un hito en la historia de los videojuegos, un título con reconocimiento global y gran base de jugadores que ha marcado un antes y un después gracias a si estética oscura con reminiscencias del manga Berserk y su dificultad elevada. Yo soy una gran fan del poco conocido Blade the Edge of Darkness, al que ahora llaman “el proto-dark souls” y que a día de hoy sigo considerando uno de los mejores juegos que he jugado en mi vida por su física, y eso implicaría que tocar esa franquicia habría sido la evolución natural para mí. Desgraciadamente, la gran obra de From Software comparte con Deadly Premonition el status de “el peor port a PC jamás hecho”, por lo que ni me planteo comprarlo hasta que el estudio lo arregle. Soy consciente de que hay una serie de mods de la comunidad que solucionan el problema, pero para eso preferiría pagar a la comunidad que arregló el desastre en lugar de al estudio, quien hace caja, que realizó tal chapuza. En consecuencia prefiero darle mi dinero a otro estudio que sí ha sido capaz de trasladar correctamente su juego a otra plataforma, y por eso, en esta generación, el juego de acción oscuro y complicado para mí ha sido Nioh.

Nioh es una curiosa mezcla de elementos que funciona bien: el estudio responsable de Ninja Gaiden, que es un título de acción de controles muy precisos, se lanza a crear un pseudo-onimusha difícil pero justo: los personajes tienen una barra de ki, similar a la de fatiga del Blade, y cuando a uno de ellos se le agota se puede preparar para ser masacrado, ya se trate del tuyo o del de tu rival. En consecuencia, el combate puede ser muy calculado y estratégico, pudiendo acabarse con un rival en un único ataque, siendo su fluidez el elemento más pulido del producto. A esto le sumamos la complejidad de las diferentes posturas de combate que podemos alternar (rápida, equilibrada y poderosa) junto a las armas, armaduras, movimientos, ninjutsu, magia omnyo y sistema de combate sin armas, lo que nos proporciona uno de los sistemas de batalla más ricos y detallados que me he encontrado, haciendo de la acción una coreografía digna de verse. Los enemigos puedes ser más o menos difíciles pero siempre se ajustan a una serie de reglas físicas correctas con un sistema de colisiones bien definido, por lo que ni tu arma ni la de tu rival atravesará paredes sólidas (o al menos no destruibles) evitando la sensación tramposa de otros juegos.

Varios de los protagonistas de Nioh tras una batalla

En cuanto al argumento se trata de un maravilloso caos pseudohistórico con el espectáculo propio de una película de acción. Si pretendías una buena recreación del siglo XVII japonés vas listo, pero si buscas diversión y efectos especiales no decepciona. Tenemos al gobierno de la Reina Isabel I de Inglaterra conspirando con Nobunaga para obtener un material llamado “amrita” que, para simplificar el tema, hace magia demoniaca. Nobunaga es uno de los villanos demoníacos y operísticos de Japón por excelencia, pero tiene algunas frases históricas de antología que lo ponen fácil para darle ese papel (“¡matad a los hombres, a las mujeres, a los niños, a los perros, a los gatos, a las ratas y a las cucarachas!”), y en este caso gracias al envío a Inglaterra provocan la tormenta se deshace de “la armada invencible española”. Pero claro, eso tan antinatural levanta sospechas y hace que un héroe inglés intente detener esta alianza siniestra, lo que llevará al tal William a realizar un viaje al Japón del periodo Sengoku en una larga través en barco, durante la cual aprenderá kenjutsu a través de un manuscrito (hagamos acto de fe). Esto desemboca en una aventura que cubre desde la batalla de Sekigahara hasta el final del clan Toyotomi en los DLCs, cerrando la trama pero dejando la puerta abierta para futuras entregas. Y yo no lo negaré, me troncharía de risa viendo a un Felipe II en un crossover japonés de la leyenda negra de la historia de España con la japonesa de Nobunaga.

Bromas aparte, si habéis jugado al Sengoku Mushou o Samurai Warriors, estaréis al día con los eventos militares de esa época y veréis con facilidad quién es quién, por lo que seguro que os entretiene. Si no, probablemente os resultará árido por ser muchos personajes, muchos eventos y muchas relaciones de clanes complicadas de recordar sucediendo a gran velocidad.

La acción se divide en misiones no muy largas y rejugables en entornos detallados, de manera que la penalización de “almas” que pierdes cada vez que te matan no se siente muy dura de cara a subir de nivel, evitando las situaciones de atasco infinito. También hay fases de duelo o dojo donde superar retos con maestros o héroes del período, que sirven tanto de tutorial como para obtención de mejoras, aportando secciones luminosas y más sociales en contraste con la soledad y tensión característica de este género de juegos. Y por supuesto, siendo un juego que tira del folklore japonés, no puede faltar un puñado de “monstruos molones”: demonios, espíritus, hechiceros y bestias míticas que nos ayudarán u obstaculizaran el camino. Su variedad no es especialmente grande, pero su diseño cuidado es uno de los mayores atractivos de este juego.

La música, que solo aparece en momentos puntuales para permitir que nos centremos en la acción y tener (o prever) las posibilidades de emboscada, es épica y con un ritmo adecuado haciendo los combates memorables. Su ausencia es más bien una ventaja en caso de que queramos utilizar estrategias de sigilo, y su aparición en momentos culminantes nos permite apreciarla más.

Nioh no es un título para todos los públicos. Necesitas que te gusten los juegos de acción difíciles (Blade o la saga Souls), un gusto por periodo Sengoku, y una cierta permisividad con las licencias históricas. Compite con otros títulos en este momento de éxito del genero, pero su mayor baza en PC es que su port sí es correcto pudiendo dar una experiencia de juego fluida y sin problemas, lo que agradezco infinitamente al Team Ninja.

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