Lejos de Twitter: ¿qué clientes de Fediverso utilizo?

Las redes sociales libres cuentan con interfaces web mas que buenas tanto para su uso desde equipos de sobremesa como dispositivos móviles, pero cuando utilizamos cuentas en plataformas o instancias diferentes siempre resulta cómodo el poder utilizarlas todas desde una misma herramienta. De ahí qué me pusiese a indagar sobre ellas con la gran ventaja de que para estas redes no existe una aplicación oficial, sino que las APIs son abiertas y diversos desarrolladores nos una gran variedad de implementaciones diferentes completamente válidas, para que luego cada uno emplee la que prefería según sus gustos y prioridades. Reconozco que mis decisiones no serán especialmente populares desde el punto de vista estético, pero es lo que nos pasa a quienes nos ganamos la vida picando código: primamos la eficiencia y usabilidad sobre un aspecto más bonito, pero si bien en su día mis clientes preferidos de Twitter eran el poderoso Tweetdeck en sobremesa y el minimalista Twicca en móvil, ahora tiendo al uso de Whalebird y Tusky.

Cartel original de Twitter está caídoWhalebird es un proyecto que a los que tenemos un tanto de historia con Twitter nos hace un guiño especial. Mi primer contacto con la red del pájaro fue por cuestiones académicas en el año 2008, cuando en uno de los proyectos de las prácticas debía crear una pequeña implementación de cliente de API para un muy incipiente Twitter. Esto me llevó posteriormente a una oportunidad profesional trabajando con dicha API, y en el 2013, cuando la red empezó a tener un crecimiento desmesurado, casi a diario me encontraba con el infame cartel de “Twitter se ha caído”, acompañado de la emblemática imagen de los pájaros intentando levantar a una ballena en alusión al estado de saturación de los servidores. Al ver el icono con la ballena, la aplicación captó mi atención de inmediato al hacerme reir por emular ese famoso/infame concepto. De las opciones de escritorio es la más espartana, pero también es la más resistente y hace lo que tiene que hacer: tanto en Ubuntu como en Windows 10 me da una interfaz minimalista que funciona rápido y bien, permitiéndome manejar varias cuentas de forma rápida en una misma ventana. En el momento en que escribo esto funciona de forma bastante correcta para Mastodon y Pleroma salvo con los posts de encuestas (los cuales la verdad tienden a no preocuparme), y está en consideración aumentar el soporte a Pixelfed.

Desde dispositivos móviles mi preferida sin duda es Tusky. Siempre ha habido un cierto empate entre ésta y Fedilab, y si bien la segunda tiene mejor aspecto en posición de pantalla horizontal, tiende a resultarme más lenta y pesada. Aparte, su posicionamiento moral cuando Gab se unió al Fediverso le ha hecho ganarse pocos amigos, hasta el punto de que algunas instancias mas radicales con el tema de evitar la federación con esas instancias tienen bloqueada la capacidad de interacción con ella. De primeras puede parecer algo fuera de lugar porque el software debería de ser neutral de cara a la libertad de expresión, pero Gab da plataforma a los grupos de ideología nazi que celebran y difunden vídeos de tiroteos contra minorías, y yo personalmente estoy de acuerdo a que no hay que darles herramientas de difusión de ese odio. En mi caso ya me había decantado de entrada por Tusky por pura cuestión de rendimiento, pero respeto y aprecio la decisión de sus desarrolladores de bloquear el uso a determinadas instancias en el propio código de la aplicación al tomar medidas para evitar que se le dé un mal uso a su creación.

Tusky soporta todas las funcionalidades de Mastodon, Pleroma y Pixelfed, dando también soporte multicuenta y con una estética muy cuidada, además de tener unos ciclos de desarrollo bastante rápidos, de manera qué las últimas novedades de cada red están a los pocos días plenamente disponibles para los usuarios de la aplicación. La única pega en la actualidad es que para usarlo en Tablet, cuando se coloca de forma horizontal no utiliza el 100% del espacio en pantalla.

¿Y qué fue de mi uso de Twitter, que fue donde empezó mi uso de redes sociales? Pues ahora mismo, con las APIs tan cortadas dejando fatal las aplicaciones de terceras partes y la obligación de sufrir la versión algorítmica del timeline nada más entrar, es básicamente residual: entro solo 1 o 2 veces al mes por web, para limpiar las notificaciones y menciones, pedir soporte técnico en alguna aplicación en caso de que lo necesite porque es más rápido que los correos, y poco más. El contenido que publico allí lo hacen los hooks de mis blogs y me da un perfil público de cara a temas laborales, pero por lo demás no merece ni mi tiempo ni mi esfuerzo.

WT:social, la propuesta de “red social contra las noticias falsas” de Jimmy Wales

En los últimos tiempos ha habido múltiples intentos de “arreglar el problema de las redes sociales noticias falsas”. Llevamos un par de año viendo múltiples intentos de atajar este problema, y el más reciente es el encabezado por Jimmy Wales.

La página de bienvenida de WT:social

La plataforma WT:social es una vuelta de tuerca al proyecto Wikitribune, que fue creado por la fundación Wikipedia para crear feeds de noticias de forma conjunta, de manera que cualquier usuario pudiese generar una edición del contenido para evitar que se propagase información falsa. En su nueva versión, se le ha dado un aspecto más similar a red social tipo Reddit, de manera que el contenido más nuevo con más votos positivos se muestre primero. La idea al funcionar con un sistema de donaciones en lugar de estar sostenida mediante publicidad eliminaría una de las causas de generación e impulso de contenido de baja calidad y fiabilidad, lo que podría tener sentido.

En mi opinión, si bien el Wikitribune original podía tener un cierto atractivo como plataforma de noticias más democratizada al carecer de un interés lucrativo detrás, no tengo expectativas de que WT: social tenga mucho éxito como sustituto de las redes sociales. A mi entender las redes sociales son más equiparables a una red de microblogs personales que a una de páginas de noticias: los usuarios suelen usarlo para hablar de sus vidas, intereses y opiniones personales, dando prioridad de lectura a sus círculos de amistades sobre fuentes de información profesionales.

En consecuencia el primer problema es que el contenido generado por la mayoría de los usuarios se asimila más a una conversación de un patio de vecinos sobre un tema “de oídas” que a un canal de difusión oficial con datos contrastables, y solo será cuestión de tiempo que, como pasó con Twitter, pase de ser un lugar donde te encontrabas habitualmente contenido como “Los nuevos avances en #automatizacion podrían dejar muchos trabajos actuales obsoletos” a proliferar cosas como “Me he comido un plato de #macarrones #ñamÑam #queRico”, lo que en un lugar dónde cualquiera puede editar los posts ajenos pueden llevarnos a situaciones aún más fascinantes.

El segundo problema que presenta es la centralización de contenidos. Considero que a día de hoy deberíamos plantearnos el uso de plataformas descentralizadas en los que el usuario pudiese llevarse su contenido, cuya integridad esté bajo completo control de su creador, a cualquier otro lugar que desee. De ahí que la idea del Fediverso como sistema de plataformas de formato diferente pero que “comparten un mismo lenguaje” de forma que sus componentes se puedan intercomunicar me parezca que es el camino correcto a seguir, pese a que a día de hoy muchos de los proyectos que se integran en él no estén maduros. La posibilidad de que desde cualquier sistema se pueda seguir a cualquier otro, compatibilizándolo con que cada instancia tenga sus temas, normas y formato, junto a la idea de que en cualquier momento el usuario pueda exportar su contenido para subirlo a una plataforma diferente debido a un cambio en tus intereses, es increíblmente atractivo. Es más fácil aplicar unas normas comunes administrando instancias pequeñas que servidores grandes reduciéndose los problemas de convivencia, y es interesante tener incluso la posibilidad de administrar tu propia instancia con tu propio contenido, sin tener que depender de un tercero cuyos intereses podrían eventualmente no alinearse con los tuyos.

El problema de las noticias falsas no se solucionará mediante monitorización de las redes poniendo en juego la integridad del contenido, sino con educación y capacidad crítica. El mundo es demasiado grande y diverso como para lograr unas normas comunes que satisfagan a todo el mundo, por lo que un regreso a la idea original de Internet como red de redes probablemente sea lo más adecuado. El problema de la divulgación de noticias falsas mediante redes sociales viene de que muchas de ellas estén intentando obtener la función de medio de comunicación cuando su diseño base no está pensado para ello, y es necesario que los usuarios sean conscientes de ello, en lugar de hacer promesas vacías.

¿La decadencia de las redes sociales, o de las redes sociales comerciales?

Cuando hace una década el concepto de las redes sociales estaba comenzando y me lo intentaban vender yo tenia sensación de que se estaba reinventando la rueda.

– ¡Puedes hablar con tus amigos!
– ¿Para eso no existe un chat?

– ¡Publicar y comentar!
– ¿Eso no lo haces en un blog?

– ¡Y seguir todas sus publicaciones!
– ¿Eso no lo hace el RSS?

– ¡Y discutir temáticas en grupos grandes y comunidades!
– ¿Eso no lo hacen los foros?

Y es que a imagen y semejanza de los foros, había una red social para cada cosa. Viadeo o Xing para lo profesional, Minube para viajes, Wiplay para videojuegos, Tuenti para los universitarios españoles y Facebook ya rondaba por allí pero aún no tenía traducción completa al español, por lo que echaba para atrás a muchos usuarios. Todo el mundo quería tener la suya propia, y cada una de ellas tenían unas “vallas” que podían impedir el acceso a la información a usuarios no registrados. Yo simplemente asumí que se trataba del típico “producto de moda con todo en uno para usuarios perezosos”: en vez de buscar las herramientas por ti mismo o montar tu propio sitio online centrado en tus intereses, poniendo esfuerzo y mimo en la preparación y moderación, una empresa te daba todo machacadito y bien preparado para tenerte dentro de su sistema. ¡Lo de entender cómo funciona esto dejémoselo a los frikis, y la letra pequeña es demasiado larga y pasando de leersela!

Yo no empecé a encontrarles un uso real hasta que descubrí el potencial de la API (un acceso directo al contenido “en bruto”, sin interfaz de usuario) de Twitter en un trabajo académico de procesamiento de datos, que me llevó posteriormente a una oportunidad profesional. El por aquel entonces incipiente Twitter tenía (y no importa cuanto lo endulcoren con bordes redondeados: aún tiene) una interfaz de usuario horrible, y su lenguaje era muy cercano a los desarrolladores para intercambiar información concisa. Empecé a trastear con sus sistemas de una forma que se aleja de la del usuario estándar y pude desglosar mucho sobre su funcionamiento y patrones de diseño.

El diseño escueto de mensajes cortos permitían dos funcionalidades principales: compartir información (la cultura original de RT o retweet o las recomendaciones de #FF o Follow Friday y #MM o Music Monday) y facilitar el flujo de la conversación en comentarios breves como un sistema de microbloging. Esto obviamente le daba una ventaja de integración con infraestructuras ya existentes, pues si tenías un blog el tráfico seguía yendo a él, evitando que se perdiese tanto el visionado como el comentario en una tercera parte (por ejemplo, una página de Facebook o el infame AMP de Google). Además tenías un control del flujo de debate porque en tan pocos caracteres no se prestaba a conversaciones serias, quedando estas en tu sitio con tus reglas. Mi trabajo consistía en crear un sistema de recomendación de contenido. Digamos que es similar a las sugerencias de a quién seguir, pero ofreciendo contenido externo (es decir, los enlaces a web externas a la red social): me apoyaba en los contactos (información abierta) y las etiquetas de intereses que solía haber en los perfiles (ejemplo #software) para hacer un primer filtrado, y luego verificaba las fuentes antes de incluirlas para hacer sugerencias de contenido: mi sistema no tweeteaba por el usuario, yo solo le mostraba e la sugerencia y si le gustaba podía revisar el texto (solía ser el título del enlace) para después tweetarlo él mismo. Era lo que llamamos un toy project (proyecto “de juguete”: pequeño y en forma de prototipo) en el que me tomaba mi tiempo verificando enlaces y comparando el contenido obtenido de la API de Twitter y el que juntaba con RSS en Google Reader. Quizás precisamente estuve en el sitio adecuado para ver la transformación a través del código y los resultados, comparando lo que se veía por API y por interfaz.

Al principio todo producto tiene que ganar tracción e investigar el mercado a la vez que ir creciendo: de esa manera las redes de un tipo más genérico como Facebook comenzaron a expandirse y comerse a las demás hasta el punto de que muchos usuarios empezaron a confundirlas con el propio concepto de Internet. Así, un usuario complaciente pasaba a utilizarlo como única fuente para informarse en lugar de recopilar diversas fuentes externas para contrastar los datos, poniéndose en manos de su sistema y sus recomendaciones de a quién (y no qué) seguir. Con ello aparecía el concepto de líder de opinión o influencer que era quien tenía muchos seguidores, no quien generase contenido de calidad. Después llegó la búsqueda de monetización, principalmente basada en la publicidad segmentada: la posibilidad de ofrecer a los anunciantes la oportunidad de promocionar sus productos a un grupo de usuarios selecto más proclive a comprarlos, con un nivel de precisión de francotirador. El uso de publicidad para pagar costes no era nuevo: muchos servicios web se financian mediante anuncios, pero pasamos del modelo de valla publicitaria tradicional a algo hecho a medida segun quién esté delante. En cambio aquellas redes sociales se dedicaban a procesar todo el rastro de información que ibas dejando en ellas mientras utilizabas sus servicios (ejemplo, leía las cookies de tu navegador para saber dónde más habías estado y qué habías mirado allí), y los procesaba para categorizarte en diferentes grupos a lo que les sirven anuncios diferentes.

Pero claro, para obtener más datos recientes para poder vender los visionados de publicidad, estos sistemas debían intentar mantenerte navegando dentro la mayor cantidad de tiempo posible. Y allí introducimos el factor de métricas y gamificación, o crear una especie de juego competitivo y “con premios” que “te enganche”. En mi opinión estos factores son los de los que ha derivado toda la mala situación actual.

  • La aplicación web y sus servicios ya no es el producto a vender, sino los datos del usuario a una tercera parte. Para poder ser más precisos al seleccionar los objetivos, la recopilación de datos debe ser continúa, por ello se hace énfasis en las métricas en interfaz para generar actitud competitiva, que lleve a invertir más tiempo en el sistema. Conozco gente que se dedica a hacer concursos de popularidad subiendo la misma foto a una red y estan pendientes de forma continua de cuál de ellos recibe más “likes”: mientras ellos revisan sus métricas el sistema puede identificar la relación entre ambos y servirles más anuncios, por lo que ellos no ganan nada tanjible, pero la empresa hace caja seguro.
  • Para que el usuario esté el máximo tiempo posible se levantan vallas (por ejemplo, eliminamos el soporte RSS de xml por json, pero no implantamos el formato estándar JsonRSS), de manera que “se te obligue a estar dentro para leer”.
  • Generar Fear Of Missing Out o FOMA, “mientras no estabas pasó esto”, “hace tanto que no te conectas”, para hacerte volver a entrar cuanto antes.
  • La precarga de snippets en su primera versión hacía que el sistema “abriese el enlace”, luego para amañar la tipica votación sin registro de “pulsa en la opción que prefieras” bastaba con compartir el enlace en el sistema e intentar darle difusión, porque cada visionado contaba como un click.
  • El contenido con más “likes” pasó a considerarse más relevante, por lo que comienzaron las prácticas de “growth hacking” no éticas. Seguidores falsos y bots que impulsan la difusión de contenido que podría no ser fidedigno y que el sistema recomendaba por tener mucha difusión e interacción, generando las ahora llamadas noticias falsas con facilidad.
  • El sistema filtra (o editorializa) el flujo de contenido que llega al usuario basado en los datos que ya tiene de él, generando una burbuja de información o cámara de eco, polarizando su opinión. Esto puede llevar a aumentar la desinformación.
  • El usuario puede ser utilizado como sujeto de estudio sin haber dado autorización alguna para ella, pudiendo sufrir en el proceso manipulación del estado emocional del usuario.
  • Las redes indican que el contenido que se suba a ellas pasa a ser de su propiedad, por lo que podría vender fotos tuyas a una tercera parte (Zara por ejemplo ha usado fotos sin permiso de los autores para diseños de ropa que comercializa).
  • Generación de cámaras de eco: si estás atento a un tipo de contenido el sistema puede dejar de ofrecerte contenido de opiniones contrarias.
  • Falta de control ante actitudes abusivas: una empresa decide según su agenda qué es correcto y qué no, y no hay nada que puedas hacer al respecto.

¿Significa esto que la idea ha fracasado? No creo que la idea en sí sea el problema puesto que éstas nacieron por la necesidad de las personas de buscar conexión, especialmente si estamos lejos de nuestros círculos o aislados son una gran ayuda. El error ha sido cómo se ha retorcido todo de cara a la monetización y la tendencia de obviar toda ética hacia el usuario. Es importante evitar tener una visión simplista culpando únicamente a las empresas, pues la falta de acción y sentido crítico del usuario también tiene su parte. Además estas empresas no han inventado nada nuevo: los chats, foros, blogs y feeds de RSS existen desde hace mucho tiempo sin tanta negatividad.

Mastodon sentándose sobre el pájaro de Twitter

Lo que sí podemos afirmar sin duda es que las redes sociales comerciales pretenden hacernos elegir entre privacidad y conveniencia para intentar mantener su estado de relevancia actual. La informática en muchos casos no es sencilla, por lo que muchos de los usuarios tiran por lo fácil frente a leer o buscar alternativas. No creo que la eliminación de las métricas que están proponiendo desde Twitter e Instagram resuelva esta situación, pues la editorialización seguirá pasando y ellos seguirán procesando nuestros datos para venderlos manteniendo el cículo vicioso. Tampoco espero unasolución mediante legislación, porque los mismos que la proponen piden excepciones para ellos en tiempos de elecciones, lo que da bastante vergüenza. La visión catastrofista de erradicarlas sólo llevaría a inventar algo similar, lo que me hace pensar que quizás necesitamos una cierta regresión: volver a una época de hackers en que las aplicaciones no se hacían con el único objetivo de monetizar, sino por utilidad y diversión, para conectar sistemas muy diversos y alejarnos de los silos: hay que volver a la web abierta. Estoy convencida de que debemos evitar la centralización por muy cómoda que resulte, en favor del uso de sistemas distribuidos que se puedan interconectar. Planteaos los orígenes del email: al pincipio los usuarios de un servicio de correo sólo podían recibir correos de usuarios de ese mismo servicio: ¿a que a día de hoy os parece ridículo y casi impensable? Pues eso mismo es lo que están haciendo Facebook, Twitter, etcétera. Con las aplicaciones de chat ha sido peor, pues por ejemplo Google Chat y Facebook Messenger inicialmente implementaban el protocolo estándar XMPP, que permitía interconectarlas o usar cualquier cliente como por ejemplo Pidgin, hasta que cambiaron el protocolo “atrapando” a sus usuarios. No, debemos buscar soluciones éticas centradas en las personas, no en la monetización de empresas, venta de productos o ego de famosetes.

Por ese motivo me interesa tanto el concepto de Fediverso creado por las redes sociales libres mediante sistemas distribuidos. Me parece que es una oportunidad de hacer las cosas bien al no tener las presiones comerciales y promoviendo el uso de un protocolo común (ActivityPub) para dar libertad de elección de plataforma (Mastodon, Friendica, Pixelfed), interfaz, cliente… Lo mismo se puede decir de matrix para chats, el “primo de zumosol” del venerable IRC: su cliente Riot.im está de camino de ser una alternativa descentralizada de slack con puentes no solo hacía él, sino hacia Gitter, Mattermost, o Google Hangouts. La diferencia está en tienes claro dónde están tus datos de conversación y puedes tener tu propio nodo con su historial guardado evitando que se pierdan aún en caso de de que un servidor de la red se caiga, lo que da más garantías de integridad y protección de datos.

Si os interesa ahondar en la búsqueda de soluciones alternativas éticas, Switching social tiene un directorio bastante interesante al respecto con varias a elegir. Lo que tengo claro es que necesitamos un cambio, pero esta vez debemos asegurarnos de que los usuarios hacen su parte de forma informada.

Frente al modelo de Twitter, qué ha hecho bien Mastodon

Hace mas de medio año que he migrado mi actividad de redes sociales a Mastodon. Google+ descansa en paz en el cementerio de Google, y entro en Twitter una o dos veces máximo por mes desde web para limpiar mis menciones y adiós. Reducir el uso de Twitter ha mejorado drásticamente mi humor y la verdad es que no lo echo de menos. En cuanto a mis contactos de Google+ sigo sus blogs por lo que no han desaparecido de mi vida.
La cuestión que me planteo a día de hoy es, siendo tan similares Twitter y Mastodon, ¿por qué no se reproducen los mismos comportamientos? No creo que sólo una cuestión de educación del usuario, sino también de diseño.

El logo de Twitter soltando improperios

· No existe la posibilidad de “retweet con comentario”.

El creador del tweet (estado) original solo recibe el aviso de que dicho estado ha sido compartido, no de lo que se origine a partir de lo comentado, y la pérdida del contexto original. Esto permite la generación de “masas de linchamiento”, que con la posibilidad de tergiversar la información original pueden lanzarse a acosar al creador. Mastodon no llama a esa función retweet (volver tweetear), sino boost (impulsar), y uno por definición no impulsa algo con lo que no esté de acuerdo.

· Aparición del “content warning” o “aviso de contenido”.

Mastodon tiene la posibilidad de ocultar el texto de un estado (o toot) tras una etiqueta de “mostrar contenido”, y mostrando un texto de aviso al gusto del autor para cada estado. De manera que si por ejemplo hay un tema político que alguien quiere compartir pero sabe que puede generar crispación, nerviosismo o malestar en el personal, puede marcar el estado, por poner un ejemplo de los últimos años, con “política, inmigración, Trump”. El autor del estado mantiene la libertad de compartir la información, pero respetando a su vez a los usuarios que no desean encontrárselo en ese preciso momento o lugar.

· Posibilidad de ocultar las métricas: elimina la competitividad.
Los usuarios pueden elegir mostrar o no los datos de impacto de un estado, al igual que los de seguidores y seguidos. De esta manera previene que se le juzgue por ello o situaciones competitivas que podrían no resultar sanas.

Como podéis ver no son funcionales difíciles de implementar ni precisamente rebuscadas, y sin embargo tras todos estos años Twitter no las ha implementado (aunque recientemente he leído que Instagram se está planteando ocultar los “me gusta”). ¿Por qué no se han implementado?

La respuesta, aunque sencilla, es triste. Twitter vive de servir anuncios segmentados. Gana más cuanto más tiempo retenga tu atención. Las discusiones mantienen la atención, luego entre estado y estado se sirven anuncios. Los anuncios son dinero para la empresa, luego mantener el estado de crispación les da dinero, y por ello no tienen prisa en reducirlo. Es lo que tienen las redes sociales comerciales.

Gab pretende utilizar el código de Mastodon

Supongo que la mayoría de los que me leéis ni conocéis la existencia de Gab: se trata de una red social a imagen de Twitter con ideales de extrema derecha, supremacistas, antisemitas, y homófobos: cuando la empresa del pájaro expulsa a alguien bajo esos términos, por definición se muda allí. A mí personalmente siempre me ha hecho gracia que el código de su sistema se llame HYDRA, pues me hace pensar en los malos del Capítan América diciendo “Hail Hydra” y la asociación no me puede parecer más adecuada.

Dejando los ideales políticos, simpatías y antipatías aparte, la semana pasada publicaron la noticia en Twitter y como cabe esperar, esta hizo eco en Mastodon:

Toot de Eugen comentando la noticia de que Gab utilizará el código de Mastodon

Rob Colbert: Esto va a ser ser un “hard fork” y fue decidido en base a completitud de funcionalidades. Nuestra meta es una transición desde esta base de código pronto hacia HYDRA. Básicamente, una pequeña parte de Mastodon está escrita en Node.js y una gran parte en Ruby On Rails en Postgres. Como que eso no nos emociona. Así que vamos a hacer una  transición de manera relajada durante los próximos meses (quizás hasta un año) para tener el 100% en Node.js y posiblemente un diferente tipo de tier.El primer movimiento es acabar con todo ese dolor ahora. No puedo esperar a hacer videos y explicarlo.

Aclaraciones sobre el tweet del CTO de Gab:

  • Hacer un “hard fork” significa que van a clonar el repositorio de Mastodon en el estado actual, y separarse por completo de él para hacer sus propios desarrollos sin mirar atrás. Mastodon es software libre, pueden hacerlo legalmente siempre que mantengan la licencia (es decir, su codigo debe ser también libre).
  • Reescribirlo entero en NodeJS supongo que es una cuestión de modas: hace unos años Ruby era el niño bonito de los programadores y ahora lo es NodeJS. Como alguien que programa NodeJS puedo decir que es útil para hacer ciertas acciones rápidas, pero aunque responde bien mediante Promises es un sistema con un único hilo, luego para una carga de procesamiento grande es un absoluto desastre. Ellos verán.
  • Este movimiento tiene sentido porque al colarse en el Fediverso, podrían utilizar las Apps ya existentes para él en lugar de la suya propia que ha sido retirada de la App Store por incitar al odio. Si bien el código es agnóstico, lo que se respira en ese sitio infringe las reglas de Apple, así que también fue eliminada.

Eugen: Así que Gab ha decido que su propio código en el que gastaron $5M del dinero de sus inversores para desarrolar is tan insalvablemente malo que van a usar en su lugar el código de Mastodon, con el bono añadido de aprovecharse de nuestras apps (con las aplicaciones de Gab apps siendo eliminadas de las tiendas de Apps). Esto es un primer aviso para los compañeros administradores para estar alerta y bloquear sus dominios en cuanto los veamos, cuando/si aparecen (no está confirmado si pretenden federar), y a los desarrolladores de las Apps para considerar si deben bloquear los dominios de Gab si fuese necesario.

Del comentario de Eugen “Gargron”, creador de Mastodon:

  • Si Gab no libera el código derivado de su fork, podrían emprender el acciones legales contra ellos.
  • Gargron está en su derecho como administrador de su instancia (mastodon.social) a bloquearlos si violan sus términos y condiciones.
  • Es natural que intente avisar al resto de los administradores de lo que se avecina en caso de que federen, puesto que él mantiene el directorio de instancias joinmastodon cuyas condiciones de admisión similares (no se permite discurso de odio).
  • Muchas instancias se crearon con la intención de proveer un lugar seguro e inclusivo, y obviamente el contenido procedente de Gab dista mucho de ese ideal, de ahí que probablemente el uso de herramientas de moderación esté al orden del día si federan.
  • El tema de bloqueo de las aplicaciones a nivel de código del Fediverso a los dominios de Gab me parece espinoso, pero os lo planteo de otra forma: si por ejemplo Amaroq (cliente de Mastodon de iOS) o Tusky (cliente de Android) se utilizasen para conectarse a esa Gab, ambas podrían sufrir el mismo destino que la aplicación oficial de Gab, y no creo que sea una buena perspectiva para sus desarrolladores. El código seguirá siendo libre y los ingenieros de Gab seguirán pudiendo hacer otro “hard fork” y quitarle esas líneas de bloqueo publicándola bajo otro nombre. Así, si la tiran, al menos no afectaría a las originales. No voy a decir que me agrade que piquen bloqueo de dominio en el código, pero lo comprendo como defensa propia.

Personalmente creo acabarán como CounterSocial, una red social con la base de código de Mastodon que es un silo de americanos con tendencia más de izquierdas con bastantes prejuicios contra los rusos y musulmanes. Ni un extremo ni el otro suelen ser bienvenidos en ninguna plataforma si traen conflicto, abuso y poca educación. Eso sí, todos ellos son libres de tener sus propios sitios aislados si encuentran un proveedor que los quiera mantener.