Rastreando a los rastreadores: Lightbeam

En la línea del tema de privacidad que hablé la semana pasada basado en Facebook, hoy os hablaré de cómo visualizar fácilmente cuando navegamos por la web. Existe una extensión de Firefox llamada Lightbeam, basada en Collusion, que nos muestra cuando entramos en una página, que otros servicios también están allí. No todo lo que vemos allí tiene por qué ser malo, pero  es bueno que tengamos conocimiento de qué está sucediendo con nuestros datos, lo que la convierte en una herramienta de divulgación muy interesante.

Pero así como el internet ha abierto el mundo a todos nosotros, también nos muestra a todos nosotros al mundo. Y cada vez más, el precio que debemos pagar por el hecho de estar conectados es nuestra privacidad. Hoy en día, a muchos de nosotros nos gustaría creer que el internet es un lugar privado; no lo es. Y con cada clic y cada toque de la pantalla, estamos como Hansel y Gretel dejando migas de pan de nuestra información personal por todos los sitios que visitamos en los bosques digitales. Dejamos nuestros cumpleaños, direcciones, nuestros intereses y preferencias, nuestras relaciones, nuestras historias financieras, y así sucesivamente.

Permítanme hablarles un poco más de esta industria al acecho. La imagen que se está formando detrás de mí se llama Collusion y es un complemento experimental para navegador que se puede instalar en Firefox y que ayuda a ver a dónde van nuestros datos en la red y quién nos está siguiendo. Los puntos rojos que ven allí arriba son sitios de seguimiento del comportamiento que no he navegado, pero que me están siguiendo. Los puntos azules son los sitios que sí he navegado directamente. Y los puntos grises son los sitios que también me están siguiendo, pero no tengo ni idea de quiénes son. Todos ellos están conectados, como se puede ver, para formar una imagen de mí en la red. Y este es mi perfil.

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En caso de personalidad múltiple en Firefox…

En ocasiones tenemos mas de una cuenta en un mismo servicio, por ejemplo 2 cuentas de correo gmail (una personal y otra profesional), 2 cuentas de Twitter (una personal y otra corporativa)… Y seamos sinceros, a veces es un rollo tener que andar cambiando entre ambas. Una solución clásica es usar 2 navegadores distintos, por ejemplo Firefox y Chrome, y tener abierta cada sesión en uno, lo que es en cierto modo una solución aunque no muy óptima, porque todos solemos preferir un navegador por uno u otro motivo. A no ser que seas un desarrollador, no es habitual tener mas de 2 instalados, número que se debe a que en general el sistema operativo suele darnos un navegador preinstalado que no suele ir especialmente bien equipado, lo que hace que elijamos un segundo programa que sí cubra nuestras necesidades.

En caso de personalidad múltiple en Firefox
Cada tab está coloreada según el contenedor de sesión que use

Firefox nos ofrece una solución llamada “Firefox Multi-Account Containers“, una extensión o complemento que nos permite crear contenedores de sesión, que a nivel técnico almacena las cookies en diferentes sitios de manera que no interfieran entre sí. Entendamos esto como una caja, etiquetada con colores para facilitar saber dónde estamos, de esta manera, cada caja puede conectarse a un mismo sitio con credenciales distintas, manteniendo las actividades separadas en grupos de pestañas. No sólo es útil, sino que además nos permite divertirnos comparando los resultados de navegación en buscadores cuando utilizamos las diferentes credenciales y colocar los resultados uno al lado del otro, sobre todo de cara a curiosear la burbuja de información en la que nos colocan nuestras identidades online.

El juego de Oiljst Analitica

Una de las bromas mas curiosas del 1 de abril de este año fue “Oilsjt Analytica – We can guess your name”. Se trata de un test de 15 preguntas chorra, tras las cuales la página “adivina tu identidad”.

El juego de Oiljst analitica

¿Cómo lo hace? Pues es mas sencillo de lo se podría pensar en primera instancia: si estás navegando registrado con Facebook o Google los plugins sociales de estas plataformas leen tu identidad, y ese es exactamente el sitio de donde saca los datos. Nada de algoritmos oscuros ni mucha minería de datos, simplemente lo toma del código de esos botoncitos de “compartelo en Facebook”, “Compártelo en Google+”, “Me gusta” o “+1”.

En consecuencia, si navegas con un bloqueador de rastreo, sin login, o usas el modo incógnito o el plugin de Firefox que bloquea el rastreo de Facebook fuera del propio Facebook, la web falla. Esto nos deja una experiencia educativa bastante constructiva sobre el rastreo que nos hacen los gigantes de internet y si me preguntáis que medidas podeis tomar en el día a día, estos son mis consejos en orden de menos a más drástico.

  • No navegar teniendo sesión activa de una gran plataforma. Mi “método clásico” es tener Chrome con los logins activos, y usar Firefox, que es mas privado, para el resto. Así de paso reduzco la burbuja de filtros.
  • Usar los contenedores de sesiones de Firefox.
  • Utilizar el modo privado o incógnito si queremos estar mas seguros al trabajar con determinados datos personales (yo siempre lo uso cuando accedo a los datos de bancos, hacienda…).
  • Aunque algunos navegadores traen una version minima, podemos instalar una extensión de bloqueador de rastreo, como por ejemplo DoNotTrack. Aviso que esa extensión puede provocar una experiencia de navegación extraña al deshacerse de agunas integraciones sociales.

El nuevo Chrome con bloqueador de publicidad

Me ha parecido bastante entretenido el ver las reacciones de múltiples empresas de publicidad ante la perspectiva de que el nuevo y ominoso Google Chrome de este jueves. No nos equivoquemos, ominoso para ellos, claro, porque el usuario medio seguramente agradecerá el hecho de que lleve integrado un bloqueador de ciertos formatos de publicidad. Hasta la fecha Chrome para móviles, que es uno de los navegadores mas extendidos en dispositivos móviles (es el que viene de fábrica en Android, y no todo el mundo se siente con ganas de poner uno alternativo) no era muy proclive a las extensiones, pero de repente cambian las reglas del juego.

Que la publicidad en Internet sea “un mal necesario” es algo que no pongo en duda: esos servidores y cables tienen un coste de mantenimiento, y esos anuncios lo pagan, pero, ¿es realmente necesario el uso de esos formatos que interrumpen, acaparan la pantalla, o tienen ruidos molestos? Y desde los móviles es aun peor, pues la pantalla es pequeña y perdemos datos en cosas que no nos interesan en lo más mínimo, lo que lo hace mas doloroso aún.

El nuevo Chrome con bloqueador de publicidad
Los formatos de anuncio que se bloquean

El hecho de que el usuario medio haya empezado a defenderse mediante el uso de bloqueadores es un mensaje muy claro y teniendo en cuenta que los beneficios de Google en su mayor parte vienen directamente del mercado de la publicidad, algo tenía que hacer para competir con Adblock. Para quien no lo sepa, Adblock no es la panacea anti anuncios, puesto que la empresa tras esa tecnología puede poner algunos anuncios en lista blanca previo desembolso, lo que no suena muy íntegro. Si buscáis una alternativa mas cercana al usuario yo uso uBlock origin, que es casi lo mismo pero sin ese problema ético-moral al usar listas de bloqueo abiertas.

Soy de la opinión de que no hay por qué matar completamente la publicidad online, sino darle un uso aceptable y que no sea intrusiva. Y si va relacionada con donde estás o el contenido de allí, mejor. Eso sí, a esos anuncios con ruidos que se comen la mitad de la pantalla, fuego purificador, por favor.

Modo lectura y accesibilidad web

No se si tendréis familiares de una cierta edad, que cuando os envían un email, porque no todo es la mensajería instantánea, os lo mandan con unas fuentes descomunalmente grandes. Al preguntar por qué os gritan en los correos os dirán que ellos no entienden de ese estándar se comunicación, pero que si no, no pueden leer las letras porque son muy pequeñas para ellos.

Si os tomáis el tiempo en explicarles que a día de hoy todos los equipos informáticos tienen unas opciones de accesibilidad permitiendo cambiar el tamaño de la fuente, los colores para ayudar a los daltónicos, o incluso un apoyo con el que la típica voz robótica te lee el texto, alucinan.

Modo lectura y accesibilidad web

Por desgracia, cuando hablamos de páginas web no solemos tener tanta suerte. Cuando hablamos de sistemas reacios a actualizar, o que utilizan un sistema de publicidad sobre su contenido, lo que sale aplicando zoom es una pesadilla… Y luego están los que usan contraste de colores ente texto y enlaces haciendo bastante difícil saber cuando un elemento es clickable.

Ese es precisamente el motivo por el que los navegadores ahora están empezando a incluir un “modo lectura”, que tiene como objetivo eliminar el contenido que considera superfluo (a veces no tiene mucho éxito, su algorítmica puede dejar que desear en los embebidos de fragmentos se código en webs de programadores), dejando solo lo principal con texto en mejor contraste.

En el caso del modo lectura de Firefox (ese icono de hoja de papel que puede aparecer en la barra de direcciones) es bastante correcto y similar y además bastante similar pocket. Su extractor recuerda bastante a los lectores de RSS que permitían (y aún permiten si los responsables de la web dejan el feed integro) cambiar las preferencias de tamaño de fuente y tema, que es un factor que sigue haciéndolos muy valiosos para mí: al llegar cansada tras un día trabajando frente al ordenador, lo que deja muy espabilado, es bueno poder revisar la novedades en mi red sin cansarme la vista, pues pantallas de mayor resolución suelen implicar fuentes más pequeñas, y unas fuentes de un tamaño mas grande con tipografía más clara sobre tema oscuro, de manera que a la noche no me escuezan los ojos.

Modo lectura y accesibilidad web
En un tweet de Doctorow: con y sin modo lectura activo

Por supuesto este tipo de herramientas tienen sus detractores, porque cuando se deshacen de lo innecesario, se llevan la publicidad por delante. Cinismo aparte por mi reconocido odio a la publicidad intrusiva (le prendería fuego a todos los carteles con flashes que tapan el 60% de la pantalla de un dispositivo móvil cuando estoy leyendo, y si ya tiene sonido ni os cuento), es evidente que algunas webs necesitan la publicidad para sobrevivir, por lo que está pendiente encontrar una solución intermedia para esta gente. Lo que si que está claro es que ya no solo por cuestiones de salud visual del usuario medio, hay un porcentaje de usuarios de la red que tienen dificultades para acceder, y ese porcentaje irá creciendo, pues nos hacemos mayores. No atenderlo es simple y llanamente un error.