La opción de desactivar el ping HTML en el navegador desaparece en Chromium y derivados

Hace muchos años que las webs registran el origen de su tráfico. Sin embargo no hace tanto que la recopilación de datos empezó a estar cada vez más cotizada. Los datos son dinero, y si no que se lo digan a Google, Facebook o Twitter, cuyo negocio real es la publicidad segmentada: les ofrecen a los anunciantes un público receptivo, el cuál seleccionan a través de esos datos que recopilan desde sus servicios “gratuitos”.

Con la implantación del estándar HTML5 ha aparecido una nueva opción que permite controlar cuáles son los enlaces en lo que el usuario hace click, y cuáles no. Hasta la fecha desde el navegador podíamos controlar si queríamos que esos “datos de ping” se enviasen, pero las últimas noticias dicen que muchos de los navegadores van a dejar de soportarlo. La realidad es que es sólo uno el que lo abandona: Google Chrome, lo que no debería resultar raro: es el producto de Google y a Google se le paga en datos. El problema es otro: en los últimos años la mayor parte de los navegadores han ido abandonando su independencia y construyendo directamente sobre le núcleo de Código Abierto de Chromium.

Muchos de lo que me leéis no tenéis ni idea de la tortura que es pelearse para que cualquier aplicación web que hagáis se visualice correctamente en todos los navegadores, especialmente cuando algunos no siguen los estándares (Internet Explorer y yo jamás nos llevaremos bien, nunca llegó a implementar EcmaScript 6 y la retrocompatibilidad es un infierno), por lo que una estandarización es bienvenida, pero que la mayor parte del control de la experiencia de la web esté en manos de un único jugador no puede ser bueno. La imagen lo ilustra claramente 🙂

El reto de los 10 años en los navegadores: antes Chrome, Internet Explorer, Opera y Firefox. Ahora Chromium, Chromium, Chromium y Firefox

Actualmente solo Firefox y Brave permiten evitar esta funcionalidad, y el primero los lleva deshabilitados por defecto. La decisión sobre qué sucede con vuestros datos, es vuestra.

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¿Qué significan los cambios propuestos en WebRequest de Google, y cómo te afectan?

Lo primero sería explicar qué es WebRequest: se trata de una API (Interfaz de Programación de Aplicaciones), o subsistema que define la conexión a una serie de servicios, que permite interceptar peticiones en la red, modificándolas, redirigiéndolas o bloqueándolas. Google que sus intenciones son solucionar problemas de rendimiento, seguridad y privacidad.

El logo de Chrome

Casualmente esta es la API que usan extensiones como SwitchyOmega, uBlock Origin (que es una que yo recomiendo) o el famoso AdblockPlus. Esto nos lleva a que sería Google en exclusiva quien tendría capacidad de decidir qué anuncios (o bloqueadores) bloquear, lo que no le viene nada mal a una empresa cuya mayor fuente de ingresos es vender anuncios. Por no hablar de que podría tomar decisiones sobre la visualización de contenidos “personalizando la experiencia” con lo que ellos crean oportuno.

Sumémosle el hecho de que muchos navegadores usan Chromium como base (Opera, Vivaldi, y próximamente Microsoft Edge), por lo que “se contagiarán” de esto. Mi recomendación personal es que uses Firefox, que es la única alternativa válida a día de hoy en la que el usuario sigue teniendo capacidad de decisión. No estaré de acuerdo con algunas de las decisiones recientes de Mozilla (por ejemplo relegar el RSS me parece lamentable, y tampoco me convence que la búsqueda por defecto sea ahora con Google, pero puedo añadir en cualquier momento las extensiones de RSS o cambiar el buscador a DuckDuckGo, cosa que Chrome no me deja).

Google cobrará las licencias de sus servicios en Europa

La noticia sensacionalista de la última semana ha sido que Google cobrará por Android como respuesta a la multa por monopolio que le impuso la Unión Europea. La realidad es que cobrará por Google Services, no por Android: Android en sí seguirá siendo de código abierto y gratuito.

Pongámonos en perspectiva: la Unión Europea le puso una gran multa por monopolio en tema de buscadores al usar su posición privilegiada con Google Search y Google Chrome en Android. Esto no es una sorpresa porque años atrás lo hizo con Microsoft e Internet Explorer y Windows Media Player. ¿Intención? Buena sin duda, para dar una oportunidad a los competidores dentro de ese ecosistema. ¿Realidad? En mi opinión, una jugada muy mal ejecutada. Y no nos equivoquemos, la idea de librarme de la maldita de barra de Google Search en el escritorio de mi móvil me encanta: no uso ni la búsqueda ni el asistente, y su reciente reposicionamiento la hace más intrusiva que antes. Android es un ecosistema enorme y diverso, y es un gran pastel.

Android está altamente fragmentado

Sobre el buscador estoy de acuerdo, a mí personalmente me molesta porque es algo que no quiero en la pantalla, cuando busco algo prefiero usar un navegador (preferentemente Firefox, que no es un sifón de mi información). Hay que decir que se pueden instalar otros launchers alternativos que lo quitan de en medio, pero en un móvil de gama baja igual no tienes tanto espacio para esas florituras y te ves atado a esas aplicaciones. El argumento de que te sirven el navegador integrado y no eliminable también es cierto, pero a diferencia de iOS, Android si permite cambiar la predeterminada (allí tragas Safari por defecto sí o sí, en Android puedes instalar Firefox, ponerlo como predeterminado e inhabilitar Chrome quedando tan feliz). Si nos ponemos estrictos en ese sentido, también deberían darle caña a Apple, y si de paso logran que pueda desinstalar la infame Cortana de Windows 10 que aunque desconectado está abierto en segundo plano les hago un monumento. ¿Lo de Google es malo? Sí, pero no te pone unos grilletes tan fuertes como otros sistemas operativos en ese sentido. Esto no es una defensa de Google, es pedir que también se dé el mismo trato a los otros.

La multa ha generado la respuesta de que Google comience a cobrar por Google Services, es decir: Android seguirá siendo opensource y gratis (que no libre, no tienes todos los derechos sobre él), pero los sistemas de Google, que los pagabas a base de la publicidad que se servía mediante Search y Chrome, dejarán de serlo. En resumen: que no son hermanitas de la caridad y el desarrollo software cuesta un dinero, así que si no lo pagas de una manera lo pagas de otra, cosa que como programadora también apoyo: nuestro trabajo tiene un valor y nos gusta cobrar a fin de mes. Así que a partir de ahora los fabricantes de móviles Android tienen 3 opciones:

  • Servir solo Android, sin Google services, gratis. A encargarse ellos mismos de las actualizaciones y tienda de aplicaciones.
  • Servir Android + Google Services: es decir, las actualizaciones y Google Play. Google cobrará por licenciar ese software que siempre ha sido privativo, y por supuesto las Gapps (Gmail, Hangouts, Drive, Docs, YouTube, Keep…) sólo estarán en la tienda de Google.
  • Servir la experiencia Android completa (la que teníamos hasta ahora). Google Search y Google Chrome serán gratis y se chuparán los datos del usuario completamente gratis 😕 , porque también te cobran Google Services.

¿Dónde está el error? En que no hay alternativas maduras al Android de Google, mas allá del sistema de Amazon de Kindle Fire, por lo que los máximos beneficiados de esto son Amazon y Apple, el único fabricante al que veo más o menos en pie es a Samsung y Microsoft probablemente de palmas para sacar algo aún más integrado con su Windows 10 y su Cortana. Si ReplicantOS hubiese solucionado su problema de drivers podríamos tener una versión de Android 100% software libre y compatible, y F-droid como sustituto de Google Play podría ser viable. En cambio, ahora explícale a la mari de turno que en su nuevo móvil Whatsapp no funcionará porque no tienen la última versión actualizada en la tienda de apps de su fabricante, o al crío que ya no tiene YouTube ni puede jugar al Fortnite. Antes de hacer este tipo de movimiento, la Unión Europea podría haberle dado un empujón a los proyectos de software alternativos para dar más opciones a los usuarios que no saben instalar una apk por la vía dura (nota cultural apk es el paquete de instalación de una aplicación, tal como la preparamos los desarrolladores). En cambio, el usuario medio irá directamente a la opción del ecosistema Google, dónde están sus aplicaciones, su copia de seguridad, sus contactos y sus datos, y teniendo que pagar un extra por ello. Quizás al usuario de gama alta le parezca bien, pero a los más humildes la gracia le sale aún mas cara. Sumémosle el aumento de la peligrosidad por retraso de parches de seguridad en las tiendas de aplicaciones de fabricantes menores y la piratería, como sucede con los terminales en China en lo que no pueden tener aplicaciones Google pero la descargan. instalan y usan a lo bestia, bajo su cuenta y riesgo de cara a mantenerla actualizadas. Un friki puede apañarse en este panorama, pero el usuario medio no. No está preparado y esta mayor fragmentación en un mundo orientado a servicios bajo ese tipo de circunstancias sólo lo perjudicará.

Las bondades de la lectura en oscuro en el navegador

Una cuestión recurrente en los últimos años es la fatiga visual que sufrimos al utilizar en mucho el ordenador (o el tablet, o el móvil). Me habréis oído hablar del uso de interfaces oscuras en las diversas aplicaciones, pero siempre hubo una gran laguna: las páginas web.

Por definición, los navegadores muestran las páginas con los colores que decidieron sus programadores (como debe ser y no de otra manera), pero en ocasiones, cuando estás leyendo por la noche, una página con su emisión de luz blanca te produce un insomnio que al día siguiente lamentarás, o si eres programador, esa interfaz blanca radiactiva presente tanto en Github como Gitlab hará que te escuezan los ojos al final de la jornada.

Feedly visto en Chromium mediante Dark Reader

Una solución muy interesante es la que nos ofrece el proyecto de código abierto Dark Reader, que nos permite instalar una extensión tanto en Firefox como en Chromium/Chrome que activar o desactivar un modo de lectura bajo en luz de forma intuitiva. O si eres de los que prefieres un tono sepia en lugar del habitual negro, también tienen esa solución. Todo ello mediante temas dinámicos, pero siempre respetando los colores de las fotos, lo que es una auténtica alegría para la vista.

Y el Chromecast sustituyó a la SmartTV

Hace un tiempo que en mi familia experimentamos la obsolescencia en la smartTV. Primero fue la aplicación de YouTube, cuando cesó el soporte a la versión con Flash (que ya era hora de que se eliminara ese coladero de bichos) no se creó una con HTML5 que la sustituyese. Luego fue el navegador de Internet de forma similar… Y después ya fue cuestión de tiempo que fuesen cayendo mas y mas, o reduciéndose el contenido disponible.

Siempre se puede conectar el PC vía cable HDMI, pero es un rollo con tanto cable, así que buscando una solución mas simple y barata busqué un Chromecast cuando estuvieron de rebajas.

Y el Chromecast sustituyó a la SmartTV

Primero dejemos claro qué es este cacharrito: se trata de un pequeño dispositivo IoT (Internet de las cosas) que se conecta a una red wifi, permitiendo que otros dispositivos de esa misma red le envíen una señal, y la retransmite a la TV via HDMI. No es un miniordenador, ni tiene aplicaciones instaladas, ni puede almacenar contenido.

En consecuencia lo de “el teléfono es tu mando” no es del todo correcto: el teléfono (o tablet, o PC con Google Chrome instalado) es el receptor original. Si quieres, por poner un ejemplo muy simple, ver un vídeo de Youtube vía Chromecast, efectivamente debes abrir YouTube desde un sistema compatible (Google Chrome o la app oficial) y darle al icono de enviar a Chromecast que se habilita al detectar uno en la red wifi, pero es nuestro dispositivo quien hace el trabajo duro. Lo mismo sucede por ejemplo con las aplicaciones de fotos.

Cada vez hay mas servicios que soportan este sistema (por ejemplo Netflix, Vimeo, Spotify o las aplicaciones de los canales de televisión para ver programación a la carta), lo que lo hace una alternativa estupenda al “cambia tu TV” que te suele ofrecer el fabricante. Como el “cerebro” es un dispositivo externo y se puede usar como base un navegador, nos evitamos muchos problemas de actualizaciones y obsolescencia, pues es fácil tener a mano un dispositivo 100% compatible, y esto le da mejor esperanza de vida que la mayoría de las SmartTVs. Y si ya nos queremos poner más técnicos hay aplicaciones que permiten usar un ordenador como servidor para nuestra propia biblioteca de cine, fotos y música, dándole mas versatilidad. Una pequeña pega es que este dispositivo no soporta redes en las que haya que logarse vía navegador, así que no es lo mas ideal para llevarse de viaje a hoteles, pero por lo demás es cómodo de transportar al ser tan pequeño.

En el tema seguridad recomiendo deshabilitar el modo invitado, pues puede suponer un agujero se seguridad. Así no debemos permitir acceso al Chromecast sin estar en nuestra wifi salvo para resetearlo. En caso contrario, se podría entrar y robar el password de nuestra wifi mediante el cambio de contraseña de red, dando un punto de entrada a nuestros sistemas.

En conclusión, si usado adecuadamente, este dispositivo tiene muchísimo potencial siempre que seamos prudentes con su configuración.