Los restos de la familia Finch

Nada como las vacaciones para ponerse al dia en videojuegos atrasados, y unos de los pendientes del 2017 era “What remains of Edith Finch”, que no tenía muy claro de qué iba mas allá de saber que iba a ser un walking simulator, es decir, caminar y caminar mientras se desarrolla una historia de forma pausada… Y bueno, salvo porque Firewatch posee una cierta capacidad de decisión que puede llevarnos a varios finales distintos, se podría decir que este es el mejor de su especie: la historia es interesante y está bien contada, y el arte es de sobresaliente.

Si tuviese que daros una descripción en pocas palabras de este juego, os diría: es como la pelicula Big fish, pero en macabro. En una versión mas amplia, intentando evitar estropearos la sorpresa os diré que Edith Finch (junior) visita el hogar ancestral familiar, en un pintoresco lugar de Noruega, para reconstruir el árbol genealógico de su familia. Conforme recorre las habitaciones de la casa en la que vivieron estos, va reconstruyendo diversos momentos de sus historias hasta llegar s sus respectivos finales (de ahí el punto macabro), pero siempre contado de una forma especial, con gusto, y celebrando sus vidas.

Los restos de la familia Finch

Como mencioné anteriormente, el apartado gráfico es fantástico, muy detallado en texturas y movimientos, mostrando unos paisajes estupendos. He de destacar el hecho de la integración de los subtítulos como si se tratase de un personaje más en pantalla, teniendo que interactuar con ellos durante el progreso de la historia. Mi momento preferido con ellos fue cuando salían de las hojas de un diente de león, al girarlo cuando salta una brisa, lo que me pareció sumamente original además de trabajadísimo para que quedase natural.

Si te gusta echar un rato no muy largo con una buena historia contada de forma inmersiva, este es uno de los títulos mas destacados de este peculiar género, pero si lo que buscas es botonear, quedas avisado de que este título no es para tí.