Orwell, sin perderte de vista

Uno de los juegos a los que le he dedicado tiempo el último mes ha sido “Orwell, keeping an eye on you”. Es uno de esos juegos experimentales que he tenido en mi lista de “pendientes jugar”. Cuando por fin terminé el 100% de sus posibles recorridos me pareció un producto grandioso, que nos lleva a reflexionar sobre cuánto usamos la red, y la cantidad de información que podemos obtener de ella sin poner demasiado esfuerzo.

Una pantalla de Orwell, simulando un navegador web

Orwell trata de un futuro cercano, en el que una nación invierte en un sistema de monitorización del tráfico de Internet para luchar contra el crimen. Para evitar las polémicas lo ejecutan contratando observadores externos que analizan el contenido, y tú eres uno de esos reclutas. Hay un incidente de una bomba en una plaza, y desde las cámaras de vídeo se identifica a una persona sospechosa, a la que tendremos que identificar y seguir online. Al principio será sólo mediante sus perfiles sociales: obtenemos su nombre, y empezamos a buscarla en Internet: primero será en su blog y redes sociales, seguido de sus datos públicos como los de sus estudios en la universidad al ser parte de un grupo de debate allí. Si pasa de persona de interés a sospechosa según cómo juzguemos el material que encontramos empezaremos a obtener órdenes de registro que nos permiten ir invadiendo más y más su privacidad (mensajería, teléfono, hackear su ordenador personal…). Y después nos iremos moviendo por su red personal hasta llegar el punto de preguntarnos ¿dónde está el límite para esa intrusión? No os cuento mucho más porque cuantos mas “a ciegas” vayas, mas te sorprenderá.

Es un juego interesante además en cuanto a desarrollo, porque pese a ser bastante estático en el sentido de que es pasar horas leyendo en un navegador web y una estética sencilla, puede generar una sensación de tensión e intriga, en gran parte gracias a su banda sonora. No es muy largo, pero su rejugabilidad es muy interesante, por lo que me parece muy recomendable sobre todo de cara a la ética.

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Opinión sobre la directiva de copyright (y los infames artículos 11 y 13)

Me he tomado varios días antes de escribir sobre este tema por 2 motivos: primero tener algo más de información (no muy exitoso), y segundo, que baje mi nivel de irritación por lo que ha pasado (tampoco muy exitoso, pero al menos he puesto en orden mis ideas).

Empecemos revisando el itinerario: la propuesta de Directiva de Copyright Europea se ha aprobado, y su proceso continuará su curso hasta enero del 2019, cuando tendrá que ser votada de nuevo tras puertas cerradas (lo que dispara mi desconfianza y me hace pensar que será poco más que un trámite administrativo, pues no creo que haya muchas posibilidades de que la cosa cambie allí). Después cada congreso de cada país votará cómo adoptarla, y ahí sí que podemos opinar. También está el detalle de que en mayo hay Elecciones Europeas, en la que los Europarlamentarios se votan nominalmente y no en listas, así que no pretendo convenceros para que cambiéis vuestra afiliación política, pues cada partido no tuvo por qué votar en bloque, pero sí que os facilito la lista de quien ha votado a favor, para que consideréis si en vuestra opinión esas personas merecen conservar su cargo.

Os debo aclarar mi posición ante el concepto de copyright. Los creadores deben ser protegidos, y estoy plenamente a favor de que tengan un beneficio económico que les permita poder mantener esa dedicación, enriqueciendo el panorama de la innovación y la creatividad. Sin embargo, el copyright tal como está estipulado actualmente protege no al autor, sino al editor o al intermediario, de manera que ellos ganan poco mientras que los intermediarios se llevan casi la totalidad del beneficio. Cuando alguien suelta el típico “es que nadie piensa en los músicos”, recordad que el 80% de los beneficios que salen de Spotify se lo llevan en concreto estas 3 entidades: Sony, Warner y Universal, mientras que el autor medio apenas saca para llegar a fin de mes con esa fuente, y que cuando hay quejas sobre los bajos ingresos de los periódicos, quien se beneficia es el periódico, y no el periodista. Hemos perdido una oportunidad preciosa para hacer que el copyright le dé mas peso al autor real, que en general recibe los derechos morales, frente a los de explotación de la obra, que suelen ser de una tercera parte. Hay cambios en esa propuesta de directiva de los que estoy a favor, pero hay 2 artículos que no sólo son vergonzosos y propios de incultura, sino directamente dañinos para la creatividad, innovación y libertad de expresión. Si ese es el precio, no estoy dispuesto a pagarlo.

A continuación, cómo una persona que trabaja en el sector de la informática, cómo nos afectaría el texto que se ha aprobado.

Las máquinas de censura, con enormes tijeras, saliendo del parlamento europeo

El Artículo 11, vulgarmente conocido como la Impuesto al Enlace, es una nueva versión europea del desatroso canon AEDE español, o “la tasa Google”. La idea original es correcta: en muchos casos, diversas plataformas transforman los enlaces de hipertexto en snippets, que son un titular con un resumen corto y una foto. Esto hace que una persona que quiera informarse deprisa pase deprisa y vea de un vistazo lo mas destacado, y si algo le interesa haga click y vaya a la versión completa. En consecuencia, hay usuarios que se mueven deprisa por el sistema (ya sea red social o agregador) pero es posible que no entre, y como está en la plataforma de un tercero no ve los anuncios de la página original, que ve reducidos sus ingresos. La intención de ese artículo es que las plataformas les paguen por mostrar los snippets, lo que de primeras supongo que nos parecerá correcto a todos. Sin embargo el texto aprobado va más allá: compartir una noticia en una web o blog antes de que pasen 20 años de su publicación pasaría a ser ilegal, o más de 2 palabras seguidas de un titular también lo sería. También afectaría a los buscadores, ya que las notas con fotos (por ejemplo Pinterest). Al no poder citar los titulares estamos evitando la difusión de información, y con ello rompiendo la red. Es más, no podríamos comentar ni discutir, que es lo que caracterizó a la Web 2.0, en la que primaba la comunicación e interacción. Eso sí, es algo menos malo que el canon AEDE porque al menos en este caso no define ese derecho como irrenunciable. Desde el punto de vista de una desarrolladora, lo que habrá que hacer será inventar un nuevo sistema de metadatos en las páginas para definir cuando usamos una licencia diferente al copyright (como Copyleft o Creative Commons, todo porque han decidido que el estándar en vez de abierto y marcando con el fichero robot.txt cuando quieres quedarte fuera, debe ser cerrado). Así que a un cierto plazo, este artículo será bastante tonto: confío en que se acordará dicho estándar y cuando los periódicos que hoy se congratulan pierdan su audiencia, tendrán que empezar a renunciar a su copyright para tener una mínima relevancia. Al final será una pérdida de tiempo para todos, y de dinero para ellos cuando vean la incomodidad temporal que nos traerán, pero que se podría llevar por delante a muchas pequeñas publicaciones que no podrían sobrevivir a esa “sequía” temporal.

El Artículos 13, conocido como “la máquina de censura”, por el contrario no tiene la menor gracia. La idea era que se utilizasen sistemas de control de contenidos para reconocer cuándo se está usando un texto, una imagen o un sonido que está sujeto a derechos de autor, y se evite su subida a la red. Una vez más, bonita intención: esto no solo afectará a servicios como Youtube, que ya lo tiene, se llama ContentId y es un absoluto desastre, sino a páginas colaborativas de contenido enciclopédico, lugares para compartir partituras como MuseScore, o repositorios de código como GitLab y GitHub tendrían que tener supervisión de todos los commits (subida de código), cosa que me toca la fibra sensible porque en este tipo de plataformas realizo mi trabajo diario, además de que si alguien resgitra bajo licencia privativa algo basado en un software libre, imaginad el daño que puede hacer con esa apropiación. Recordad también el tema de la libertad de panorama, pues hay edificios y monumentos que están sujetos a copyright, por lo que olvidaos de subir una foto de la torre Eiffel o sacaros una foto en un partido de fútbol (sé que es surrealista, pero sí, se especifica explícitamente que nada de subir selfies en eventos deportivos o conciertos). Por mucho que nos digan que a los memes en España los amparará el derecho a la parodia, debemos recordar que hablamos de una máquina para filtrar que será capaz de reconocer similitudes con fotos pero no de entiende el concepto crítica cómica, por lo que se eliminarán sin miramiento. También se revisará todo el texto que subamos a redes sociales y blogs, a no ser que sean “servicios o aplicaciones pequeñas”. Por favor que alguien defina pequeño: ¿significa que cuando forme parte de un servicio pequeño, si mi plataforma crece en usuarios será filtrada? ¿O que si mi blog personal de repente recibe una inmensa cantidad de visitas, pasará a ser filtrado? ¿Y la solución es que implemente un filtro de un coste aproximado 200 millones de euros? ¿Puede explicarme alguien cómo puede incentivarme a emprender, escribir o dibujar el tener una amenaza de que en cuanto mi sitio empiece a funcionar me meten tal sablazo que me tumbará? Lo que sí tengo muy claro es quién sí que puede pagar eso: Google, Facebook, Amazon y los grandes jugadores, que casualmente ninguno es europeo, por lo que una vez más, ¿a quién beneficia esto? Porque al regular la red de esta manera la están centralizando en unos pocos jugadores que de por sí ya son muy poderosos.

Estas medidas sin duda nos van a llevar al atraso y la desinformación, dejándonos en un estado similar a China y su Gran Firewall, pero obligandonos a usar los servicios a los que dicen estar castigando (a no ser que hagan espantada, como Google News con el canon AEDE o Instapaper con el GDPR) porque no tendremos capacidad para crear alternativas. Casualmente, ninguna de estas leyes hará nada en contra de los sitios de descargas ilegales, que son los que sí hacen un daño real a los creadores.

Los editores de periódicos y personal de discográficas, intentando prevenir el giro inesperado que tuvo la anterior votación, hicieron una campaña agresiva diciendo que los grupos en contra de la reforma están orquestados por Google, pero sinceramente si alguien se beneficiaría de lo que se avecina, sería precisamente Google. Al resto nos espera una época antidiluviana.

A estas alturas soy un tanto pesimista, pues la mayoría de los europarlamentarios actuales no han querido escuchar a las grandes figuras académicas tales como los propios creadores Internet cuando intentaron por activa y por pasiva que iba a ser un desastre. A estas alturas me planteo que la única manera de deternerlo a nivel de Europa sería que viesen lo que están haciendo si una gran cantidad de servicios nos diesen unos días de “Filtranet” antes de enero, y viesen lo inútil y atrasada que quedaría la red. Me fastidiaría bastante, pero si eso sirve para que ganen conciencia de lo que pretenden hacernos y detienen el desastre, por mí adelante con ello.

Las bondades de la lectura en oscuro en el navegador

Una cuestión recurrente en los últimos años es la fatiga visual que sufrimos al utilizar en mucho el ordenador (o el tablet, o el móvil). Me habréis oído hablar del uso de interfaces oscuras en las diversas aplicaciones, pero siempre hubo una gran laguna: las páginas web.

Por definición, los navegadores muestran las páginas con los colores que decidieron sus programadores (como debe ser y no de otra manera), pero en ocasiones, cuando estás leyendo por la noche, una página con su emisión de luz blanca te produce un insomnio que al día siguiente lamentarás, o si eres programador, esa interfaz blanca radiactiva presente tanto en Github como Gitlab hará que te escuezan los ojos al final de la jornada.

Feedly visto en Chromium mediante Dark Reader

Una solución muy interesante es la que nos ofrece el proyecto de código abierto Dark Reader, que nos permite instalar una extensión tanto en Firefox como en Chromium/Chrome que activar o desactivar un modo de lectura bajo en luz de forma intuitiva. O si eres de los que prefieres un tono sepia en lugar del habitual negro, también tienen esa solución. Todo ello mediante temas dinámicos, pero siempre respetando los colores de las fotos, lo que es una auténtica alegría para la vista.

Actualización a Xubuntu 18.04

Llegó el terrible momento que sucede cada 2 años: la hora de la actualización de todos los equipos de la casa a la siguiente versión de larga duración o LTS. Así que tras armarme de paciencia me dispuse a hacer la primera instalación, que es donde suceden todos los problemas. Os cuento el proceso y los problemas que me encontré, por si pueden ayudaros.

Lo primero fue elegir la distro: Ubuntu ya no es una opción, pues Gnome tiene un consumo abusivo. Lo podría poner en uno de los equipos, pero sería hacer 2 veces la parte de ensayo-error de aplicaciones, lo que me produce una pereza extrema. Así que a conseguir la imagen de la página oficial en 64 bits, y cargarla en un pendrive con Etcher para que funcione no solo en equipos con arranque normal, sino también en los que tienen UEFI.

Una vez instalado vamos con los consolazos de instalación de programas (Ctrl + Alt + T abre la consola rápidamente), que siempre es más rápido que usar un gestor de aplicaciones:

  • Extras restringidos y mis aplicaciones habituales de vídeo, imagen y sonido, gestión de e-books, paquete ofimático (nunca se sabe cuando lo necesitarás) y la implementación libre de Java, ahora que por fin se la reconoce oficialmente.
sudo apt-get install xubuntu-restricted-extras
sudo apt-get install vlc
sudo apt-get install gimp
sudo apt-get install audacious
sudo apt-get install calibre
sudo apt-get install libreoffice
sudo apt-get install openjdk-8-jdk
  • Si tenemos unidad de DVD y queremos ver discos originales tendremos que instalar el Content Scrambling (insertar maldiciones al sistema de regiones y los inútiles sistemas anticopia que solo molestan a los que pagamos el formato legal).
sudo apt-get install libdvd-pkg
  • Después quitamos paquetes que me sobran. Parole es un reproductor que está bien en el sentido de que es ligero, pero prefiero tener un programa que sirva para todos los formatos seguro como es VLC, por lo que me es redundante.
sudo apt-get remove --purge parole
sudo apt-get remove --purge pidgin
  • Cuestiones estéticas: los temas oscuros permiten descansar más la vista, por lo que instalo el tema de escritorio Arc-dark. Una nota: para activarlo hay que ir a “Configuración ->  gestor de ventanas” e indicar Arc-dark para que las líneas de borde sean correctas. Después a “Configuración -> apariencia -> estilo” y marcar de nuevo arc-dark para que todo pase a estar en colores oscuros.
sudo apt-get install arc-theme
  • Personalmente prefiero unos iconos planos que distragan menos, y Papirus es un conjunto bastante atractivo. Una vez instalados se pueden seleccionar en “Configuración -> apariencia -> iconos”.
sudo add-apt-repository ppa:papirus/papirus
sudo apt-get update
sudo apt-get install papirus-icon-theme
  • Los iconos de Libreoffice también son mas agradables en colores planos, y Sifr es un tema bastante agradable. Una vez instalados, en Libreoffice vamos a “Herramientas -> Opciones -> Ver -> Estilo de iconos” e indicamos Sifr-dark para que salgan en blanco sobre negro.
sudo apt-get install libreoffice-style-sifr
    • Un problema raro de esta configuración con Firefox Quantum es que algunas cajas de texto pueden salir en oscuro haciendo que la experiencia de navegación web sea rara, para arreglarlo hacemos lo siguiente:
      • Paso 1: Abrimos Firefox y en la barra de direcciones de Firefox escribimos “about:config”, para ir a la “zona de peligro para manazas”.
      • Paso 2: Hacemos click secundario (en términos generales, click derecho) y creamos un nuevo valor de cadena llamado widget.content.gtk-theme-override.
      • Paso 3: Seleccionar un tema claro, yo recomiendo Arc-Darker, que es la misma estética pero con el contenido de ventanas en blanco, de manera que la estética no se rompe.
      • Paso 4: Reiniciar Firefox, y con eso queda arregla arreglado.
  • Un último problema es que en los programas de música que utilizan midi, este no suele funcionar de salida, por lo que hay que instalar Timidity antes.
sudo apt-get install timidity timidity-interfaces-extra

Con esto queda todo solucionado. Desde ahí ya cada uno instala los programas extra que sean mas adecuados a sus necesidades. ¡A disfrutar!

Y el Chromecast sustituyó a la SmartTV

Hace un tiempo que en mi familia experimentamos la obsolescencia en la smartTV. Primero fue la aplicación de YouTube, cuando cesó el soporte a la versión con Flash (que ya era hora de que se eliminara ese coladero de bichos) no se creó una con HTML5 que la sustituyese. Luego fue el navegador de Internet de forma similar… Y después ya fue cuestión de tiempo que fuesen cayendo mas y mas, o reduciéndose el contenido disponible.

Siempre se puede conectar el PC vía cable HDMI, pero es un rollo con tanto cable, así que buscando una solución mas simple y barata busqué un Chromecast cuando estuvieron de rebajas.

Y el Chromecast sustituyó a la SmartTV

Primero dejemos claro qué es este cacharrito: se trata de un pequeño dispositivo IoT (Internet de las cosas) que se conecta a una red wifi, permitiendo que otros dispositivos de esa misma red le envíen una señal, y la retransmite a la TV via HDMI. No es un miniordenador, ni tiene aplicaciones instaladas, ni puede almacenar contenido.

En consecuencia lo de “el teléfono es tu mando” no es del todo correcto: el teléfono (o tablet, o PC con Google Chrome instalado) es el receptor original. Si quieres, por poner un ejemplo muy simple, ver un vídeo de Youtube vía Chromecast, efectivamente debes abrir YouTube desde un sistema compatible (Google Chrome o la app oficial) y darle al icono de enviar a Chromecast que se habilita al detectar uno en la red wifi, pero es nuestro dispositivo quien hace el trabajo duro. Lo mismo sucede por ejemplo con las aplicaciones de fotos.

Cada vez hay mas servicios que soportan este sistema (por ejemplo Netflix, Vimeo, Spotify o las aplicaciones de los canales de televisión para ver programación a la carta), lo que lo hace una alternativa estupenda al “cambia tu TV” que te suele ofrecer el fabricante. Como el “cerebro” es un dispositivo externo y se puede usar como base un navegador, nos evitamos muchos problemas de actualizaciones y obsolescencia, pues es fácil tener a mano un dispositivo 100% compatible, y esto le da mejor esperanza de vida que la mayoría de las SmartTVs. Y si ya nos queremos poner más técnicos hay aplicaciones que permiten usar un ordenador como servidor para nuestra propia biblioteca de cine, fotos y música, dándole mas versatilidad. Una pequeña pega es que este dispositivo no soporta redes en las que haya que logarse vía navegador, así que no es lo mas ideal para llevarse de viaje a hoteles, pero por lo demás es cómodo de transportar al ser tan pequeño.

En el tema seguridad recomiendo deshabilitar el modo invitado, pues puede suponer un agujero se seguridad. Así no debemos permitir acceso al Chromecast sin estar en nuestra wifi salvo para resetearlo. En caso contrario, se podría entrar y robar el password de nuestra wifi mediante el cambio de contraseña de red, dando un punto de entrada a nuestros sistemas.

En conclusión, si usado adecuadamente, este dispositivo tiene muchísimo potencial siempre que seamos prudentes con su configuración.