El Crunch es un fracaso de gestión tanto en términos prácticos como éticos

Si buscas la palabra Crunch, o la expresión “Crunch time” en Internet, lo que encontrarás es una serie de historias para no dormir sobre desarrollo software. No es para nada un concepto novedoso, sino que ahora por fin se le ha dado nombre y se está considerando hacer algo al respecto para evitarlo. Los casos más sonados son los de empresas de desarrollo de videojuegos, pero es algo que sucede en prácticamente cualquier sector del desarrollo informático.

Se entiende por Crunch el tener que hacer horas extra durante períodos largos de tiempo de forma continua, generando deterioro físico y mental del trabajador. No nos equivoquemos, shit happens. En todas partes de cuecen habas y es normal que en el trabajo pueda haber picos por circunstancias imprevistas (supongamos que se cae el servidor y todo queda bloqueado generando un retraso), pero aquí hablamos de algo continuado.- Gamers, alzaos - (correindo detras con antorchas y horcas) ¿Por que nos quejamos, deficultad, política? - ¡Demandar mejores condiciones de salud y seguridad para los programdores! (mira atrás y lo han dejado solo)Un ejemplo es el desarrollo de servicios: tienes entregas comprometidas cada cierto periodo breve de tiempo, por ejemplo cada mes. Si la semana antes de cada entrega el desarrollador debe hacer horas extra desde ese momento hasta la entrega de firma recurrente, hablamos de Crunch. Un caso ilustrativo es el de los juegos episódicos de Telltale, estudio que acabó cerrando este año.

En otros casos puede ser en proyectos de mayor duración que esperan realizar el 80% del trabajo de codificación en los meses finales, como EA con Bioware y su semanas de 80 horas (un horario de 8 a 17:00 son 40 horas). En los casos mas terribles, puede estar en el ADN de la compañía y mantener esa situación durante años, como con Rockstar o NetherRelm.

Este tipo de situación genera deterioro en el trabajador. El empleado no tiene tiempo de descanso y está bajo presión de forma continua, lo que suele derivar en stress. Desde ahí se genera una cadena, la falta de reposo lleva a deterioro físico (agotamiento, bajadas de tensión, obvia falta de higiene al tener que “empalmar jornadas de trabajo”), social (el no descansar al empleado lo deja de mal humor continuo o durmiéndose por los rincones, no se tiene tiempo para tu familia y amigos lo que te quita la red de apoyo) y mental (agotamiento, culpabilidad por la presión de la gestión al personalizarse la situación). Desde ahí he visto que se deriven en síntomas físicos como desmayos, taquicardias y depresiones al sentirse progresivamente más y más inútil, cuando realmente el problema es el desgaste.

Las empresas cada vez hablan más de cuidar la salud mental, de poner salas de descanso y futbolines, pero todo eso no soluciona el problema: el empleado necesita un equilibrio y una “higiene mental”: salir del micromundo de su trabajo y desconectar para tener un descanso adecuado, no “vivir en la empresa”. Si se llega a la situación de Crunch, es por un claro problema de gestión que se prolonga en el tiempo. Para un desarrollo hace falta tiempo y personal, y si se requieren horas extra es por una mala estimación: el encargo resultó más complejo de lo esperado y requería mas recursos. Hay veces que se puede solucionar con más personal paralelizando tareas, y veces que no. Como se suele decir, una mujer tiene un niño en 9 meses, pero 9 mujeres no pueden tener un niño en un solo mes.

Os preguntaréis, ¿por qué los trabajadores toleran eso? En muchos casos por por orgullo de terminar lo que empezaron, por necesitar un sueldo estable en una situación económica complicada. En otros por desgaste de la gestión: bien porque todo el trabajo que has hecho hasta entonces no se te reconocerá (en Rockstar por ejemplo se elimina de los créditos los nombres de los trabajadores que no han llegado al final del desarrollo), o bien se aprovechan de su debilidad al atrapados en la vorágine: “no eres capaz de sacar esto porque eres un inútil, ¿qué otro puesto de trabajo que no sea este podrías conseguir?”. Así previenen que intenten cambiar de proyecto y empleo.

Todo esto quema a los mejores del sector, costandoles la salud, y se ha convertido en uno de los mayores riesgos del sector. Mi consejo mientras no se termine de regular para su prevención, es el siguiente:

  • Si eres un desarrollador: trabajas para vivir y no vives para trabajar. Ningún puesto de trabajo merece tu salud, y por experiencia puede no ser nada fácil pero debes intentar darte cuenta de cuándo empiezas a dejar de ser tú para ser capaz de decir no. Si eres bueno en tu trabajo, lo serás en cualquier proyecto, y quedarte sólo te arruinará. Que su Darwinismo invertido se encargue del resto.
  • Si eres un consumidor: si sabes que una empresa somete a sus trabajadores a Crunch, no seas cómplice y no les compres. Si el CEO de Rockstar presume del “compromiso de sus trabajadores que para darle ese acabado al juego han trabajado durante meses semanas de 100 horas”, no es un logro: está destruyendo a su personal y está orgulloso de ello. Tú decides de qué lado estás.

 

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Unavowed: el espíritu del Bureau 13

Durante mucho tiempo he comentado que si remasterizaban los viejos juegos de 286 Gabriel Knight: sins of the fathers, Veil of darkness o Bureau 13 serían compras automáticas para mí. Hasta la fecha sólo sucedió el primero con resultado satisfactorio, pero Unavowed es lo más cerca que he estado del tercero, de ahí que me detenga a escribir esto.

No se trata de una megaproduccion, sino de la última y más ambiciosa obra de Wadget Eye, el minúsculo estudio Dave Gilbert con solo un programador y un artista gráfico, que ya nos han proporcionado varias pequeñas joyas. Es otra aventura gráfica de point and click más con el motor AGS, pero que posee, al igual que Bureau 13, un tono serio y con componentes sobrenaturales a los que se enfrenta un grupo de personajes, con el extra de que puedes tener un cierto control sobre la generación del personaje principal. Este último factor trae al mundo de las aventuras gráficas un sistema de Dragonage: origins: cuando eliges el género y el trasfondo del personaje tienes acceso a una historia de origen diferente, que produce una serie de variaciones en el contexto de las diferentes subtramas, carácter y habilidades, cambiando la experiencia de juego. Esto le da un nivel de rejugabilidad muy poco común en el género.

El reparto de Unavowed: Mandana, Beckett, Vikviy Santino y Logan

La premisa es simple: la historia comienza con exorcismo: tu personaje se ve envuelto en un incidente durante el cual fue poseído y ha perdido un año de su contenido vida, durante el cual ha ido sembrando el caos. Junto a los Unavowed, un grupo de personas tocados por lo sobrenatural, deberá ir reuniendo los pedazos de qué fue de su cuerpo durante ese periodo de tiempo e intentar deshacer el daño. Cada uno de los miembros del grupo trae sus propias habilidades y carácter al grupo, de manera que puedes ir seleccionando quién quieres que te acompañe a lo largo de las diferentes misiones del juego, teniendo distinto progreso y formas de resolver los puzzles en función de a quién elijas como acompañante. El trabajo de guión y mecánicas es muy bueno, puesto que de los 4 compañeros (con doblaje completo) puedes llevar sólo 2 por misión, de manera que el juego tiene una combinatoria de hasta 24 resoluciones diferentes perfectamente programadas, y además sin bugs.

La historia se ambienta en el universo de fantasía urbana Blackwell, de manera que tenemos una recreación de diversas áreas de Nueva York con una cierta exactitud, con detalles de ficción basados en historias reales y música jazz de fondo. En ese sentido recomiendo jugarlo una vez se haya terminado por primera vez una segunda con el modo comentario activado: no tiene por qué cansarte puesto que puedes elegir un origen diferente y cambiar la composición de tu grupo para obtener finales diferentes. Tiene un cierto punto a los comics de Hellblazer o las novelas de Harry Dresden, lo que os puede dar una idea de qué esperar.

No cuento mucho más con esperanza de que os sorprenda, pero puedo decir sin duda alguna que es una de las mejores aventuras gráficas de point and click novedosas que he jugado en años, y que ha sido capaz de innovar con éxito.

GitHub restringe el acceso a usuarios de países bajo sanciones de EEUU

En mi lectura de fin de semana me encontré con este artículo de DEV donde se quejan de que GitHub esté bloqueando las cuentas de usuarios de países bajo los que Estados Unidos está dirigiendo presiones por razones políticas. De estas cosas me suelo enterar por ese tipo de foros dado que borré mi cuenta de GitHub el día que la empresa fue adquirida por Microsoft, y prescindir esa plataforma no fue fácil de tomar: no era un problema de dónde guardar tu código puesto que hay alternativas de sobra, sino de de la pérdida de capacidad de colaboración y feedback en múltiples proyectos sumamente interesantes. Estar fuera genera una incomodidad extra, pero Microsoft estaba comprando una comunidad y yo no estaba dispuesta formar parte de ese paquete de venta, especialmente cuando lo que me jugaba era el acceso a mi código. Al ver situaciones como esta, me siento convencida de que no me equivoqué.

Tras la puesta en marcha de este bloqueo, los usuarios afectados no podían acceder a sus repositorios privados y sus GitHub pages no se desplegaban, lo que resulta en pérdida de información y múltiples páginas personales caídas. Lo que más curioso a la vez que lamentable es que el bloqueo no estaba basado en la IP o regiones, sino por el origen de las cuentas en sí: un desarrollador de origen Iraní que lleva años viviendo y trabajando en Finlandia también se ha visto afectado. Esto va más allá de un bloqueo de acceso a una región geográfica con la que tienen sus desacuerdos: se está haciendo objetivo de discriminación a personas según su origen, lo que me resulta directamente perverso.

Captura del tweet de @Farzad_YZ
@Farzad_YZ Lo ridiculo de este acta es que es lo mismo que hizo Slack hace un timepo. Sus algoritmos de detección se basan en la actividad completa, no en la residencia ni la conexión por IP. Vivo y trabajo en finlandia, @github

Como solución se pueden hacer públicos sus repositorios privados y así recuperar el acceso al código, pero quizás esos desarrolladores no deseasen dar ese paso, o no habrían seleccionado dicha opción de visibilidad. Los repositorios públicos están a salvo porque obviamente sería un desastre de relaciones públicas que dañaría a toda la comunidad. Además, los repositorios privados gratuitos son algo relativamente nuevo, al igualar la oferta de GitLab o Bitbucket para retener a los usuarios tras la compra.

¿Qué podemos aprender de esto? De entrada debemos recordar que GitHub es una plataforma con condiciones amigables a proyectos de código abierto, pero sigue siendo de código cerrado y controlada por una gran corporación americana. GitLab si es de código abierto y te ofrece la posibilidad de tener tu propio servidor el cual en caso de una crisis similar, lo que la convierte actualmente mi plataforma predilecta… pero gitlab.com también es vulnerable a este problema al estar en la nube de Google. A día de hoy probablemente deberíamos poner esfuerzo en plataformas similares al concepto de Entropic, que es un proyecto de gestor de paquetes para NodeJS descentralizado, presentado como alternativa a NPM tras el desastre del último año. Nos toca empezar a pensar en descentralizar y federar los sistemas y plataformas de repositorios, o situaciones como esta pueden seguir poniendo en peligro entornos de colaboración.

El “veganismo tecnológico”

Un artículo de Nolan Lawson me dio qué pensar sobre la postura de los que abogamos por el uso del software libre y el código abierto. El término de “veganos tecnológicos” me pareció divertido, y su razonamiento bastante acertado.

Hace tiempo que pasé a “buscar soluciones de compromiso”. Admiro enormemente a Stallman por llevar el estilo de vida que lleva, pero para muchos desarrolladores es simplemente insostenible si queremos mantener nuestros puestos de trabajo, de ahí que debamos optar por posiciones intermedias.

  • En la oficina en la que trabajo estás obligado a utilizar por los nuevos certificados de seguridad de la red. Por supuesto van con todo el paquete Office de Microsoft, Visual Studio y software legado con más de 20 años que obviamente sólo corre en Windows. Cedo en el sistema operativo, pero instalé VSCodium en vez del correctamente certificado Microsoft VSCode (ahí puse nerviosos a los de seguridad), y aún me miran como un bicho raro por instalarme LibreOffice, pese a que no he encontrado quien me niegue que la usabilidad de la interfaz de Office desde el 2007 es nefasta, sigo siendo mucho más productiva con la interfaz con todos los iconos en lugar de las horribles cintas.
  • Los sistemas de tokens para verificaciones de seguridad van con Android o iOS. Intenté montarme una imagen de Android en una máquina virtual en el PC para tenerlo todo en el PC, pero mal rollo con seguridad de nuevo. Al final encontramos un punto intermedio: una aplicación de tokens OpenSource compatible de RSA.
  • Debo usar una red social mayoritaria para “tener presencia activa”, y por supuesto ha de ser una privativa. No tengo, he tenido, y pretendo no tener jamás una cuenta de Facebook. Cedo usando Twitter a través de aplicaciones de terceras partes, porque me parece más honesta: la palabra privado no existe en su vocabulario y nunca han intentado ocultarlo. Así que con que el webhook de mi blog personal autopublique en Twitter, y con revisar las menciones una vez al mes (lo que me lleva 10 minutos), me basta. Sin embargo, mi actividad de social media real sigue siendo en Mastodon.
  • A la hora de usar aplicaciones de mensajería, me niego a usar WhatsApp. Originalmente me parecía lamentable, y luego pasó a ser de Facebook, lo que la hace aún más nefasta. Telegram es una opción intermedia, con un cliente de código abierto, más estable y aún no ha tenido escándalos de privacidad. No es ideal porque el back es privativo, pero es un punto de acuerdo. Eso no quita que Riot.im me parezca la opción superior, especialmente como alternativa a Slack, pero no es para todo el mundo, al menos no aún.

¿Intento seguir usando sistemas alternativos en la parte personal de mi vida? Por supuesto. ¿Los recomiendo a los demás? También en la medida de lo posible, pero siempre de forma racional: si nunca has tenido que pelearte con un sistema operativo no te voy a recomendar que instales un derivado de Arch, te sugeriré uno de Ubuntu que tiene menor curva de entrada. También soy consciente de que es prácticamente imposible conseguir que un arquitecto se pase a Linux porque necesita AutoCAD por convenio, o un diseñador que deberá usar Photoshop de Adobe por cuestiones contractuales, pero podemos ir dándoles información para algunas pequeñas decisiones que repercutan en positivamente en su privacidad y bienestar.

En esta época en que la privacidad está resultando el mayor valor obtener, incluso algunas empresas están considerando deshacer sus migraciones al cloud de una tercera parte en favor de algo que controlen ellos. Otro logro reciente es el de las aplicaciones web progresivas (que no Apps) con las que se está consiguiendo que muchos sistemas funcionen por fin en cualquier plataforma, por lo que las pérdidas de acceso a servicios importantes son cada vez menores. Podemos quejarnos infinitamente de la cantidad de recursos consumido y el mal rendimiento de Electron, pero la realidad es que gracias a él tenemos aplicaciones de escritorio de muchos sistemas que por fin corren sin muchos problemas en Windows, OSX y Linux.

Sin más, os traduzco el artículo para quienes no seáis capaces de seguirlo en inglés.

Un puesto del mercado, exponiendo fruta y verdura

Hace un año escribí un post en mi blog sobre como es vivir con un teléfono de código abierto. Un usuario que comentó en Reddit describió esto como “veganismo tecnológico,” y pensé que esa era una metáfora genial.

Durante los últimos años he navegado en muchos círculos de ese “veganismo tecnológico” (principalmente gracias a Mastodon), así que ahora tengo una buena definición para ello:

– la preferencia el software de código abierto por encima del software propietario

– sospechas sobre las grandes compañías tecnológicas

– un alto estándar de privacidad y seguridad

El paralelismo con el veganismo es uno bueno por varias razones. Primero, muchos encuentran a los veganos molestos. “¿Qué, crees que eres mejor que yo?” Es mucho más sencillo comer productos animales si no piensas de dónde provienen, y los veganos son un recuerdo incómodo de los desagradables orígenes de la comida. Además, nunca es agradable pensar en que alguien podría estar juzgándote en silencio por tus decisiones personales de estilo de vida.

Ahora imagínate a alguien diciéndote que no usa Google, Facebook, etc. “¿Qué, crees que eres mejor que yo?”.

Segundo, la gente no suele elegir el veganismo tecnológico porque posea una experiencia de usuario mejor. Incluso aunque algunos veganos juren que su hamburguesa de judías negras está tan buena como una de carne de Angus, los honestos reconocerán que es más cuestión de principios que de paladar.

De forma similar, hay veganos tecnoógicos de sobra que dirán que OpenStreetMap es un reemplazo estupendo de Google Maps, o que DuckDuckGo proporciona mejores resultados de búsqueda que Google. Pero si son honestos con ellos mismos, admitirán que les motivan más sus principios que la calidad o conveniencia.

Tercero, el veganismo tecnológico es una buena manera de alienar a la gente. Habla de él lo suficiente, y se te acusará de ser obstinado, negativo, cínico, etcétera. ¿No puedes comerte una hamburguesa y disfrutarla como una persona normal? ¿Por qué debes sacar todo el tiempo el tema de las fábricas, y arruinarme el almuerzo? De forma similar: ¿por qué no puedes usar Google como cualquier persona normal? ¿Por qué tienes que seguir sin parar con LibreOffice y OpenBSD?

El veganismo tecnológico puede incluso llegar a costarte amistades. De la misma manera que tener un vegano en el grupo reduce severamente las opciones a la hora de elegir restaurantes, ser el vegano tecnológico en tu grupo de amigos puede reducir las opciones de aplicaciones de comunicación. Claro, puedes pedirles que usen Signal. O el email. Pero lo más probable es que el chat de grupo suceda son tí, y no recibirás ninguna invitación por Facebook.

Cuarto, en algunos casos el veganismo tecnológico es difícil si no prácticamente imposible. Si alguna vez has intentado hacerte vegano, descubrirás que es una batalla constante de lectura de listas de ingredientes a la búsqueda de la leche, huevo o pescado ocultos (sorprendente algunas marcas de kimchi o azúcar o no lo son). Y cuando viajas a un país extranjero, podrías acabar sobreviviendo a base de pan y agua, o abandonando y tomándote un croque-monsieur.

De forma similar, es casi imposible evitar el software propietario o los gigantes tecnológicos. Considera esta charla de FOSDEM, donde la directora ejecutiva de la Software Freedom Conservancy admite tener software propietario embebido en su cuerpo, porque era la única opción para un desfibrilador. ¡Es una defensora del software libre, y a pese a sus mejores esfuerzos, es una cyborg de código cerrado!

Intenta evitar a Google o Amazon y te encontrarás en un caso similar. Hay una serie estupenda de artículos de Kashmir Hill donde muestra que es prácticamente imposible dejar a los gigantes tecnológicos por cómo están enredados en cualquier App, sitio web, o petición de red. Es más fácil encontrar un plato vegano en una barbacoa brasileña que eliminar a las grandes tecnológicas de tu dieta de Internet.

Otra similitud: al igual que hay más vegetarianos en la India, el veganismo tecnológico puede ser sorprendente específico de determinadas regiones. En particular, los Europeos tienen más razones que los Americanos para abrazarlo, porque los gigantes tecnológicos no-Chinos – Google, Apple, Facebook, Amazon, Microsoft, la temida GAFAM – son todos Americanos.

La dominación de las plataformas tecnológicas Americanas en Europe, y específicamente todos los datos de ciudadanos Europeos que se van hasta Sillicon Valley, puede ser un problema dela soberanía nacional. De ahí que Francia haya optado por un proyecto basado en la solicón de código abierto Matrix para las comunicaciones dentro del gobierno, u organizaciones como Framasoft se vean a sí mismas como aldeas como la de Astérix resistiendo a los invasores extranjeros.

Un lugar donde la metáfora del veganismo funciona es en que, si casi cualquiera podría ser un vegano, el veganismo tecnológico es prácticamente imposible para aquellos que no son lo suficientemente expertos o suficientemente privilegiados para aprender los métodos para evitar a las GAFAM del mundo. Montar un portátil con Ubuntu, un teléfono móvil con LineageOS, una cuenta de Fastmail, y conectarlo todo junto para poder recibir las notificaciones de calendario no es una tarea fácil. Probablemente tengas que ensuciarte las manos con la consola de comandos.

He descubierto que hay una cierta actitud de “dejadles comer tarta” entre los veganos tecnológicos, porque a veces olvidan la dificultad de todo esto (“dejadles usar Linux” podría ser un estribillo adecuado). Después de todo, si ellos lo han conseguido, ¿por que no puedes tú? ¿No todo el mundo tiene un graduado en Ingeniería Informática y seis años de experiencia como administrador de sistemas?

Para ser vegano, solo debes dejar de comer productos animales. Para ser un vegano tecnológico, tienes que unirte a una guardia de élite de magos tecnológicos y convertirte en un maestro de sus artes secretas. E incluso entonces, probablemente te comas a escondidas algún pedazo de Google o Apple de vez en cuando.

Así que, ¿dónde queda el veganismo tecnológico? Bueno, en el futuro cercano, probablemente siga siendo una provincia para los frikis y especialistas dadas las dificultades que acabo de describir. Irónicamente, esto significa que trabajadores tecnológicos que construirán productos que otros trabajadores tecnológicos se niegan a usar (Imaginaos que el veganismo solo fuese practicado por empleados de las compañías que producen carne.)

Sospecho que el veganismo tecnológico empezará a tener un cambio, si no lo está teniendo ya. Creo que el foco está dejando de ser de código abierto contra código cerrado (la batalla de la década pasada) para ser una de cuestión de bienestar tecnológico, especialmente de cara a la privacidad, adicción y seguridad. De esta manera, es menos de cambiar de Windows a Linux y más de Android a iOS, o de Facebook a canales más privados como Discord y WhatsApp.

La Generación Z ha crecido con smartphones y tiendas de apps como un hecho inevitable toda su vida. ¿A alguien menos de 21 años le importa si el código de su teléfono es abierto, y al estilo de Stallman, bucearán en un fichero de Objective-C para cambiar algo? Probablemente no muchos. ¿A alguien e esa franja demográfica le importa si su teléfono impacta en sus niveles de ansiedad, la calidad de su tiempo con familia y amigos, o su seguridad frente a situaciones de acoso y abuso? Probablemente a muchos más.

En mi opinión, este cambio es bueno. No deberías tener que entrar un orden de clérigos tecnológicos de élite para conservar tu privacidad, salud, y seguridad online. El veganismo tecnológico debería ser tan fácil como el veganismo normal: deberías ser una opción en el menú. Eso no significa que no se vayan a tener los mismos problemas que con el veganismo normal, pero al menos se habrá democratizado.

– Nolan Lawson

Frente al modelo de Twitter, qué ha hecho bien Mastodon

Hace mas de medio año que he migrado mi actividad de redes sociales a Mastodon. Google+ descansa en paz en el cementerio de Google, y entro en Twitter una o dos veces máximo por mes desde web para limpiar mis menciones y adiós. Reducir el uso de Twitter ha mejorado drásticamente mi humor y la verdad es que no lo echo de menos. En cuanto a mis contactos de Google+ sigo sus blogs por lo que no han desaparecido de mi vida.
La cuestión que me planteo a día de hoy es, siendo tan similares Twitter y Mastodon, ¿por qué no se reproducen los mismos comportamientos? No creo que sólo una cuestión de educación del usuario, sino también de diseño.

El logo de Twitter soltando improperios

· No existe la posibilidad de “retweet con comentario”.

El creador del tweet (estado) original solo recibe el aviso de que dicho estado ha sido compartido, no de lo que se origine a partir de lo comentado, y la pérdida del contexto original. Esto permite la generación de “masas de linchamiento”, que con la posibilidad de tergiversar la información original pueden lanzarse a acosar al creador. Mastodon no llama a esa función retweet (volver tweetear), sino boost (impulsar), y uno por definición no impulsa algo con lo que no esté de acuerdo.

· Aparición del “content warning” o “aviso de contenido”.

Mastodon tiene la posibilidad de ocultar el texto de un estado (o toot) tras una etiqueta de “mostrar contenido”, y mostrando un texto de aviso al gusto del autor para cada estado. De manera que si por ejemplo hay un tema político que alguien quiere compartir pero sabe que puede generar crispación, nerviosismo o malestar en el personal, puede marcar el estado, por poner un ejemplo de los últimos años, con “política, inmigración, Trump”. El autor del estado mantiene la libertad de compartir la información, pero respetando a su vez a los usuarios que no desean encontrárselo en ese preciso momento o lugar.

· Posibilidad de ocultar las métricas: elimina la competitividad.
Los usuarios pueden elegir mostrar o no los datos de impacto de un estado, al igual que los de seguidores y seguidos. De esta manera previene que se le juzgue por ello o situaciones competitivas que podrían no resultar sanas.

Como podéis ver no son funcionales difíciles de implementar ni precisamente rebuscadas, y sin embargo tras todos estos años Twitter no las ha implementado (aunque recientemente he leído que Instagram se está planteando ocultar los “me gusta”). ¿Por qué no se han implementado?

La respuesta, aunque sencilla, es triste. Twitter vive de servir anuncios segmentados. Gana más cuanto más tiempo retenga tu atención. Las discusiones mantienen la atención, luego entre estado y estado se sirven anuncios. Los anuncios son dinero para la empresa, luego mantener el estado de crispación les da dinero, y por ello no tienen prisa en reducirlo. Es lo que tienen las redes sociales comerciales.