Libra, la moneda de Facebook

El martes pasado Facebook comenzó a promocionar su nuevo producto: una cartera digital llamada Calibra para criptomoneda propia llamada Libra (como el signo del Zodiaco, nada que ver con la Libra o Pound Británica). Mi reacción inicial fue maravillarme de que al presentarla pudiesen mantener la seriedad al describirla como “segura y privada”: con Facebook es raro que nos falte una dosis de escándalo de privacidad o fallo de seguridad quincenal. A día de hoy la credibilidad de esa empresa en ese terreno es prácticamente nula, y con la que pueden liar con sólo unas fotos, no quiero imaginar lo que podría organizar con las carteras de los usuarios. Aún así, como el tema es bastante complicado me tomé unos días para informarme más a fondo, porque seguro que alguien lo usará.

Mi impresión es que Facebook quiere copiar el modelo de WeChat, la aplicación China equivalente a su WhatsApp, que permite hacer pagos y compra-venta. Así que procedí a hacer una comparativa entre sus dos modelos.

Los grupo asociados con Libra, entre los que figuran sistemas de pago, bancos y algunas tecnológicas

En el caso de WeChat, al depender del gobierno tiene la validez de la moneda oficial del país. Toda la información de transacciones va directamente al gobierno Chino y su enorme sistema de monitorización ciudadana, para afectar al crédito social. Para quien no esté puesto, la situación contada en el capítulo Nosedive de Black Mirror ya es real en China: en función de la información que el gobierno tiene sobre ti vía redes sociales y/o datos fiscales, puedes por ejemplo tomar un avión o no.

La moneda de Facebook, en vez de estar respaldada por un gobierno lo está por un consorcio de empresas para “ser mas democrática”, con una parte cada una salvo Facebook, que tiene dos. Facebook promete no compartir los datos de pagos hechos con WhatsApp, Facebook Messenger o Calibra, pero Facebook también firmó que no iba a cruzar sus datos con los de WhatsApp y también se lo saltó: con los teléfonos podía cruzar información con números de tarjeta bancaria y mejorar la precisión de su publicidad segmentada. Ahora tendría acceso directo a una buena parte del historial bancario, pudiendo cruzar información con todos los de la imagen de respaldo. ¿No os inquieta? Sumémosle que el lema de Facebook es “move fast, break things”: al moverse a lo loco cual elefante en una cacharrería, no tengo nada claro cuan inestable será el producto ni de las consecuencias que tendrá.

Ese concepto de moneda de empresa como tal me preocupa, porque ligaría la capacidad adquisitiva via esa divisa a sólo una serie de productos que vienen de determinadas empresas: para simplificarlo, pongamos que vale algo para pagar en un supermercado de una cadena, pero para otros son billetes del monopoly. ¿Y si ese supermercado deja de operar en tu región, que haces con esas monedas? ¿Qué validez real tendrá respecto a los diversos países? ¿Qué pasa si suspenden tu cuenta por algún criterio arbitrario o cambio de condiciones, pierdes el acceso a tu dinero? ¿Y si a cada grupo de empresas le da por sacar su criptomoneda propia? En caso de crisis, ¿esa criptomoneda valdrá algo?

Muchas incógnitas en una idea que puede ser buena, pero que está en manos de un actor malo. Para mí será un objeto de estudio, pero en manos de un actor sumamente peligroso y carente de toda ética y moral, por lo que al igual que al igual que el resto de sus productos, evitaré usarlo.

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Fénix Oscura: el final de 2 décadas de X-men con Fox

En el pasado he mencionado que X-men son mis cómics preferidos. Se centran en el tema de las minorías, de como el ser diferente no te hace ni bueno ni malo, sino único y de encontrar tu lugar en el mundo siendo tal como eres, por lo que jamás pasan de moda. En el año 2000 Fox lanzó la primera película de la franquicia, que fue la primera película con un grupo de superhéroes que se tomó en serio a sí misma, y a mí me encantó. Se notaba que la dirigía un fan, y que esos cómics también resonaban con él. Mi única pega en aquel entonces fue de casting: Lobezno era más alto que Cíclope. El conjunto de adaptaciones ha tenido altibajos: a mí personalmente me han gustado las de Brian Singer y me he echado unas risas con Deadpool. Con el resto simplemente pasé el rato, y lo siento por quien se ofenda, pero odié Logan. No me desagradó como película en sí, sino por lo que representa.

Estamos en una época en que todo tiene que ser oscuro, deprimente y de paso con violencia gratuita, y si bien X-men pueden pecar de pasteleo, es una franquicia con un conjunto de valores que a día de hoy me siguen pareciendo necesarios. El que sean “tan limpias” ayuda a que sean para accesibles para todos los públicos y buenas para disfrutarlas en familia y transmitir algunas buenas ideas.

La evolución es un tema constante en estas películas: Charles o Jean suelen introducirlas con una reflexión sobre los cambios que el sistema darwiniano conlleva, y el miedo al cambio inherente en el penúltimo eslabón de la cadena cuando se da cuenta de que se están quedando atrás. Los protagonistas son mutantes, personas cuyas variaciones en el ADN los hace diferentes. Su origen como tal no fue algún accidente o experimento (aunque puede que algún progenitor si lo hubiese estado), el tema clave es que nacieron así, simplemente les tocó en la lotería de la naturaleza. Estas mutaciones les pueden dar desde un aspecto peculiar a habilidades únicas que pueden ser prácticamente “superpoderes”.

Pero la evolución que se trata no es solo a nivel biológico, sino también a nivel a social: cómo reacciona la sociedad a lo largo del tiempo a estos cambios. Si bien las 2 primeras películas que son las más fieles a los cómics de los 90 están ubicadas temporalmente “en un futuro no muy lejano”, las de la “Primera Generación” recorren las diferentes épocas de los comics, comenzando con la crisis de los misiles en los 60 para ir a década por película: los 70 en días del pasado futuro y los 80 en Apocalipsis. Los 60 eran más rígidos y en general se ocultaban, los 70 más permisivos con la época hippy y en los 80 los de físico más peculiar paseaban más tranquilamente por la calle con la estética punk y glam rock.

El tema ético también es muy fuerte: los viejos amigos Charles Xavier y Erik Lehnsherr figuran en la mayor parte de las películas jugando al ajedrez: Charles (el Profesor-X) con las blancas representando a sus X-men, Erik (Magneto) con las negras representando a la Hermandad de Mutantes. La figura de Charles está basada en Martin Luther King, mientras que Erik en Malcom X: ambos luchan por los derechos de los mutantes, pero mientras el primero es un eterno soñador con un origen relativamente feliz, el segundo fue un niño judío que sobrevivió a los campos de concentración, por lo que tiene miedo a enfrentarse a un segundo genocidio. Eso hace que Magneto no sea un simple villano, sino que los lectores simpaticemos con él y en más de una ocasión nos posicionemos en esquina con los cínicos. ¿Hasta qué punto hay que llegar por defender una idea? ¿Cuánto puedes justificar? Los temas que se tratan son variados: racismo, marginación, experimentación, capacistimo, supremacismo, enfermedades…

Y a día de hoy creo que es necesario tratar muchos de esos temas, no seguir contando simplemente historias de futuros oscuros donde los ideales mueren y no merece la pena seguir adelante. Me gusta que esos comics ambientados en una escuela nos den qué pensar y nos planteen reeducarnos en algunos aspectos. Que nos anime a abrazar lo diferente para descubrir cuán positivamente nos puede sorprender.

Con la compra de Fox por parte de Disney, llega el momento de cerrar el ciclo: X-men va a pasar a ser parte del universo cinematográfico Marvel y es más cómodo empezar de cero para tenerlo todo más cohesionado. En consecuencia, la saga Fénix que estaba planeada como una nueva trilogía sucede sólo en una, así que la película de Fénix Oscura paso por múltiples arreglos y regrabaciones que evidentemente le pasan factura. Tampoco ayuda que el director de La Decisión Final dirija esta haciendo de ella su segundo intento de tener una peli con Fenix Oscura llegando a reciclar escenas.

Tas las imágenes emblemáticas del ajedrez, mis opiniones con spoilers.

Cosas que me han gustado:

  • Jean Grey por fin tiene más protagonismo. Siempre la hemos visto como la más poderosa del grupo, pero asustada de sus capacidades y ocultándose entre la multitud.
  • La relación de Charles y Jean: siempre ha sido muy especial al ser los dos telépatas del grupo, y esta es la primera película en la que se trata. El accidente y la escena de adopción son un añadido para darle más trauma al personaje, porque en los comics recuerdo a la familia de Jean muy maja intentando que la niña no acabase medio loca en una habitación acolchada por “oir voces”, pero me gusta que adaptasen la escena de la estilográfica, porque define el espíritu de la serie: “tu habilidad no es ni buena ni mala, es solo un don”.
  • En cierto modo retoma la temática de la Capitán Marvel de tener el potencial para ser lo que quieras si tienes suficiente voluntad para ello y te atreves a dar el paso, pero con un ángulo bastante más oscuro: ¿qué pasa cuando ese potencial explota de la manera equivocada? ¿Cuánto daño ha hecho el bloquearlo o intentar obviarlo? ¿Se podrá siquiera reparar la relación de confianza?
  • El cameo de Dazzler: es probablemente uno de los diseños más ridículos jamás existidos y lo han sacado fielmente, con su look a lo Abba, bola de discoteca y patines de línea.
  • El final sorprendentemente optimista frente al absolutamente trágico y demoledor final de los comics. Jean no se suicida,”evoluciona”. Llega a perdonar a Charles porque él comprende que se equivocó y le hizo daño, estando dispuesto a enmendarse, y ella es capaz de ver que sus intenciones, aunque equivocadas, eran buenas y venían de su afecto por ella. Ambos personajes dan un paso más, manteniendo el espíritu de la franquicia.

Cosas que no me han gustado:

  • Jean ya saca el Fénix al final de Apocalipsis marcándose un deus-ex-machina. ¿Y hasta el evento del espacio nadie la llama Fénix?
  • El final de Mística me parece lamentable. Hay 2 personajes virtualmente inmortales en la serie: Lobezo y ella. El primero se regenera y la segunda puede modificar toda su estructura física cambiando de forma al recolocar cada célula, lo que hace que ninguno de los dos envejezca y sean casi imposibles de matar. Un trozo de madera no habría sido ni de broma capaz de acabar con ella.
  • Derivado de lo anterior viene el caer en una de las troupes antifeministas más típicas: la mujer muere para que el protagonista avance en su historia. Magneto y Bestia sólo van a luchar porque Mística ha caído, oh, man pain! Podrían haberla utilizado para la saga del Virus del Legado, el SIDA de los mutantes. Irónicamente la promocionaron como la más feminista de la franquicia ¯\_(ツ)_/¯
  • El reciclaje de la secuencia de Jean destrozando el hogar de su infancia de X-men la decisión final, pero con otro reparto.
  • Magneto vive tranquilo en una isla, después de estar acusado de intentar matar a Kennedy, intentar matar a Nixon y casi cargarse el mundo durante Apocalipsis. Resulta muy difícil de creer.
  • Todo sucede muy deprisa, mientras que en los cómics esa saga se desarrolla a lo largo de varios años: la muerte y resurreción en la lanzadera, como sus poderes van creciendo, la progresiva pérdida de control que lleva al exterminio de D’Bari, como todo eso afecta tanto a ella como al grupo y ese final con un enorme componente emocional. Aquí sucede todo en pocos días, ahroa es buena, ahora es mala, ahora es buena de nuevo y puf, se acabó. Se entiende porque se pasó de tener tres películas a sólo una, pero chirría.

Fénix Oscura es una mejora respecto a La Decisión Final, pero no es el final espectacular que los X-men de Fox merecían. No resulta memorable, como X-men, X-men 2: United, Primera Generación y Dias del Futuro Pasado, pero respeta el espíritu de la saga. Me quedo con las geniales interpretaciones de Charles y Erik que nos dejaron los cuatro actores que los encarnaron a lo largo de los años, y ya veremos cómo los incorporan al universo cinematográfico Marvel con nuevos actores.

Sobre los efectos de la orden ejecutiva de Trump vetando a Huawei

Hace un par de días que salió la noticia del veto comercial de Estados Unidos a Huawei, y estoy viendo bastante confusión al respecto del tema. Los titulares se están centrando en el tema de los móviles Android y hay razones para ello, pues es la segunda marca más vendida en España, después de Samsung, pero eso no es ni mucho menos lo más preocupante. Voy a intentar responder aquí las dudas típicas que he ido recibiendo.

Varios terminales Huawei P-20

– ¿Mi móvil va a dejar de funcionar próximamente?
Nada tan catastrofista, lo que pasará es que los nuevos dispositivos que fabriquen desde ahora no tendrán acceso a la parte privativa de Android. Lo que se perderán serán las actualizaciones de sistema operativo por parte de Google: tendrá que hacerlas la propia Huawei, lo que ya de por sí es normal, sólo tendrá que ponerle un poco más cariño de lo normal para suplir las partes privativas.

– ¿Mi terminal será inseguro?
Solo cuando el soporte a tu actual sistema operativo termine, y para eso probablemente quedan años.

– ¿Entonces cuando se actualice el sistema operativo de mi móvil Huawei perderé el acceso a Google Play?
La respuesta breve es sí siempre que no se revierta esta situación. Pero hay otras alternativas para obtener software de Android. Por ejemplo F-droid permite obtener aplicaciones de software libre. Instala otra fuente de software y problema resuelto.

– ¿Entonces cuando pase eso me quedaré sin WhatsApp?
Si bien opino que dejar de usar esa aplicación es algo positivo, su paquete apk se puede bajar desde su página oficial, e instalarse manualmente. Es menos conveniente pero seguirás pudiendo actualizarte y usarlo. Igual esta es la oportunidad perfecta para considerar pasarte a Telegram, Wire, Signal o Riot alejándote de Facebook.

– ¿Y sin Google Chrome? ¿Y Gmail?
Las oficiales si. Chrome se basa en Chromium, por lo que puedes instalar navegadores similares, con el extra de que Google no estará sirviéndote publicidad ni recopilando datos de tu navegación. A día de hoy Opera, Vivaldi, Brave y Microsoft Edge tienen debajo Chromium. Yo siempre seguiré recomendando Firefox al ser la opción más ética, pero cada uno es libre de elegir. Sobre Gmail se perderá el cliente de correo, pero no el acceso al propio servidor de correo de Gmail, por lo que con instalarse un cliente de correo alternativo queda resuelto. ¡Igual hasta ves menos auncios!
De paso os recuerdo que la unión Europea entre las múltiples sentencias contra Google hizo que se separase la parte privativa de Android para “que los fabricantes y consumidores pudiesen elegir entre una gama más amplia”. Parece que cuando esto tenga efecto Huawei estará a la cabeza con Android “sin paquete Google” por esta necesidad.

– ¿Después de esto va Xiaomi?
Lo dudo. El tema de esta guerra comercial es por las patentes de 5G: la mayoría están en posesión Huawei, y además las empresas de Estados Unidos van muy por detrás de ellos. Trump ha mencionado en más de una ocasión que considera el despliegue de esa tecnología un recurso estratégico prioritario, y su administración lleva años acusándolos de espionaje, cosa que hasta la fecha no se ha conseguido demostrar (pero mira por dónde, si que se ha demostrado que los servicios americanos espiaban los terminales). Ha estado intentando influenciar a los países aliados para que eviten que consuman productos suyos, y ahora ha pasado a una vía mucho más ofensiva. Xiaomi no está en esta competición, así que en mi opinión está fuera de peligro.

– Dices que eso no es lo peor, ¿qué nos estamos perdiendo?
Huawei también fabrica ordenadores portátiles con Windows, y Microsoft aún no ha dicho si les cortará las actualizaciones de sistema operativo. Teniendo en cuenta que se ha detectado otro fallo de seguridad muy grave por parte del hardware Intel (por referencia, Zombiload) las actualizaciones para mitigarlo ahora mismo son fundamentales, pero a diferencia de Android Windows es 100% privativo, por lo que los ingenieros de esa empresa no pueden generar la actualización necesaria. Eso sí que es un buen problema.

– ¿Quien sale más perjudicado?
Antes que nadie, los usuarios europeos. China es su propio mundo, y allí la mayor parte de las aplicaciones que usamos nosotros están prohibidas en una actitud proteccionista hacia las locales, que de paso están en manos de su gobierno que es el Gran Hermano en persona.
A continuación las empresas americanas, que van a perder muchos ingresos. Pensad en todos los ingresos de publicidad que no va a conseguir Google por el uso de sus productos desde terminales de Huawei. En general lo que debería pasar sería que las aplicaciones deberán distribuirse en otras fuentes de software más allá de Google Play. Huawei tendrá un pequeño bache por el corte de acceso a componentes: procesadores y tarjetas gráficas de Intel, Qualcomm, Nvidia, AMD… pero es una oportunidad para empujar el desarrollo de sus propios procesadores, los Kirin. Tiene ingenieros con mucho talento y están invirtiendo mucho en ellos para que los propios ingenieros sean la cara de la compañía, no unos tipos de ventas. Desde luego si esta es su estrategia Estados Unidos cada vez será más irrelevante en lo tecnológico.

– Ahora me siento inseguro a la hora de comprar un móvil…
Esta situación es algo que va a llevar a los usuarios a pararse a reflexionar sobre el oligopolio actual en el mundo de los móviles: tenemos 2 opciones: Android de Google o iOS de Apple, el resto de los jugadores son prácticamente irrelevantes. Quizás sería hora de que la Comunidad Económica Europea se plantease invertir en los proyectos alternativos, en lugar de intentar parchear mediante multas alegremente. Yo le tengo echado el ojo de cara a futuro (mientras mis dispositivos funcionan no se renuevan) al proyecto Librem5. A ver si tiene más suerte que Ubuntu Phone y logramos tener terminales con un sistema operativo libre.

Informática, derechos de autor y la Directiva de Copyright

Me he tomado mi tiempo para volver a hablar la cuestión de la nueva Directiva de Copyright Europea, esperando alcanzar el punto en que la ciudadanía no tenga poder de decisión. Ese momento llegó el 15 de abril, cuando Reino Unido, cuyos políticos se quejaban de que esa reforma era malísima y una razón más para el Brexit, votaron a favor sellando su aprobación. Si hubiesen votado en contra, la habrían parado, así que mi opinión sobre ellos deja mucho que desear. Esta reforma ha salido adelante por impulso de 2 grandes lobbys: el de la música y el de los periódicos, teniendo ambos un historial más que curiosos en España sobre este tema. Voy a centrarme en este post en el tema de la música, puesto que es su sector el que originó todo este tema legal.

Antes que nada, quiero dejar claro que el concepto como tal de Copyright me parece correcto: que los creadores reciban una remuneración que les permita seguir trabajando en ese sector me parece algo absolutamente racional. Lo que no me parece correcto es ni el sistema de entonces, ni el de ahora, pues la discográfica se lleva la mayor parte de los beneficios por el trabajo del creador cuando se trata de meros intermediarios. La música es uno de una de mis actividades de ocio, e invierto bastante tiempo y dinero al año en ella, por lo que me siento bastante cómoda hablando de este tema. Intento escuchar música en directo cuando es posible al considerarlo algo especial, y me alegra poder aplaudir una actuación bien hecha para demostrar mi apreciación.

Crecí en la época de los vinilos y las cintas de cassette: el corazón del negocio era la venta de álbumes o singles, que me parecían muy simpáticos al ser discos pequeñitos. Hasta entonces escuchabas lo que la discográfica quería, y en el orden que ellos quisiesen, en la radio o en álbumes que comprases, de manera que cuando una firma pagaba una suma mayor a una radio, esta emitía sin parar los temas promocionados y esos eran los que el público podía llegar a conocer. Si te gustaba algo diferente (por ejemplo el heavy metal), tenías un problema de descubrimiento y distribución. Sin embargo con la cinta de cassette llegó un gran cambio: la gente podía acceder a un grabadora y crear sus propias cintas, lo que dio lugar entre otras a las “cintas de mezclas”, precursoras de las actuales “listas de reproducción”. También se empezó a compartir música a pequeña escala: un amigo te pasaba una cinta con “música rara”, por ejemplo un álbum de un grupo no muy conocido de Francia, que jamás sería distribuido en tu región, dando una mayor amplitud a tu horizonte musical. Este tipo de copias sin ánimo de lucro eran algo normal, y para la industria algo anecdótico: el soporte magnético tenía un ciclo de vida, y lo normal era guardar el original y usar una copia, para preservarlo por más tiempo. Cuando tu copia se comenzaba a desgastar volvías a copiar del original y sin problema, porque la copia privada y no comercial era, y aún es, algo legal. Además las condiciones para copiar requerían tener acceso físicamente una primera copia, por lo que había limitaciones geográficas mas o menos estables y la industria se beneficiaba de una economía de escasez: limitar los originales para subir su precio en reediciones, y que ellos tuviesen el control sobre qué se escuchaba en cada sitio. Posteriormente llegó el CD, y la industria pataleó: este nuevo soporte tiene un ciclo de vida mayor que los magnéticos e iban a vender menos por desgaste del soporte, pero a los consumidores les encantaba posibilidad de acceso directo a las canciones al gusto, o el modo aleatorio. Además se mantenía la posibilidad de grabar canciones al gusto en nuevos soportes. Yo aún consumo CDs porque además de la música me gusta disfrutar el arte de sus portadas y libretos.

Una de mis 4 estanterías de CDs originales

A finales de los 90 todo cambió con la aparición de Napster, un sistema que permitía compartir música desde cualquier parte del mundo vía Internet en un formato llamado MP3. La calidad del sonido era muy deficiente en comparación con un CD original, pero la capacidad de descubrimiento que te daba era maravillosa. Para mí fue algo genial, porque también fue la época del inicio del comercio electrónico, así que si encontraba algo que me gustase, podía encargarlo en una tienda de música que hiciese pedidos internacionales, comprándoles el álbum y así teniéndolo con sonido bueno: era una gran oportunidad para poder romper esas barreras geográficas. El otro gran cambio que llegó fueron los primeros programas de música que permitían hacer grabaciones y mezclas caseras, con lo que hubo gente que comenzó a hacer sus propias remezclas de temas que podían ser incluso más interesantes que el tema original.

La industria, salvo contadas excepciones, vio una amenaza en lugar de una oportunidad, y empezó a perseguir y criminalizar ese sistema. Mientras Apple creaba el iPod e iTunes, permitiendo comprar solo la canción que nos interesaba en lugar de tener que llevarnos un album que podía ser tener el resto del contenido más deficiente, aparecieron monstruosidades como la ley Sinde, que estableció el primer canon audiovisual español gestionado por la SGAE. Esto nos hacía a todos los consumidores culpables hasta que se demostrase lo contrario, de manera que cuando yo compraba CDs para entregar mis prácticas de la universidad, programas informáticos de tipo académico creados por mí, la SGAE se llevaba una parte a modo de multa “por si yo lo usaba para piratear música” o “por las pérdidas que les generaba Internet”, como si el único uso de la red fuese robarles. Recurrirlo legalmente generaba mas gastos que pagarlo, por lo que mi generación tiene una percepción lamentable de tal organismo de gestión de derechos de autor, empeorada  aún más tras ver cómo sus líderes han estado robando lo que se suponía que era para los artistas que representaban. La consecuencia es que tristemente a día de hoy toda una generación tiene escaso respeto por el Copyright, o un sentimiento de culpabilidad prácticamente inexistente al saltárselo porque ya ha pagado la multa por adelantado.

Lo que se necesitaba no era criminalizar al consumidor, sino propuestas como iTunes o Spotify, que permitiesen acceder en calidad baja al audio para descubrir, y luego poder comprar lo que nos interese en calidad alta. O establecer diversas tarifas para acceso a una “audioteca”, que vayan desde con publicidad como la radio de toda la vida (o con la inserción de algún tema patrocinado) a de suscripción para una mayor capacidad de elección. A mí me ha sorprendido muy gratamente el sistema de recomendación de Deezer, que una vez tienes unos cuantos álbumes y temas marcados como “me gusta”, va poniendo en su “modo flow” grupos relacionados en componentes, estilo o temática con la base que les has dado obteniendo resultados bastante acertados, y me ha descubierto unos cuantos grupos nuevos, o “spin offs” de bandas que me eran desconocidos y ahora me encantan. Eso sí, con este sistema muchos creadores pueden subir a las diversas plataformas su material sin filtro discográfico, saltándose al “portero” tradicional, pero sigue siendo un sistema de reparto imperfecto pues la mayor parte de los beneficios lo acaparan unas pocas entidades discográficas. Si echáis una ojeada al panorama actual, 2018 ha sido el año en que la industria musical ha tenido mejores resultados en la última década, y no ha sido por las absurdas medidas antipiratería que se saltan una y otra vez, sino por la aparición de alternativas razonables y de calidad: facilidad de uso, acceso sencillo y precio razonable para un acceso “a la carta”.

Sin embargo, el Artículo 17 (antes 13) implicará que cualquier sistema de Internet que pueda almacenar contenidos, según como interprete cada país esa directiva, podría verse obligado a preinstalar un filtro que decida qué se puede subir y qué no. Podéis ver declaraciones contradictorias por los diversos gobiernos dada la ambigüedad del texto aprobado.

No digo que el fondo de las medidas sea equivocado, sino que la forma actual solo beneficia a los grandes conglomerados de derechos de autor y discográficas tradicionales, que ya de por sí siguen siendo quienes sacan mayor tajada de Spotify con el modelo actual. Las excepciones son mínimas, de manera que plataformas como Patreon, que permiten financiar a artistas de forma independiente, no quedarían exentas ni por número de usuarios mínimo, ni antigüedad. Podría enlazar artículos de prensa documentándolo, pero el nuevo Artículo 15 (antes 11) podría bloquear mi post por enlazar sin previo pago un artículo de prensa desde mi blog personal (yo no tengo obtengo beneficios monetarios por escribir esto, pero wordpress.com pone publicidad por el hosting, con lo que según cómo se interprete el artículo wordpress.com podría verse obligado a borrar los enlaces para no pillarse los dedos), así que en esta simulación de la nueva Directiva Europea cada uno tendrá que verificar la información sin ayuda. Una medida así no ayudará contra la difusión de noticias falsas, pues nos reduce la capacidad de redirigir la atención hacia fuentes fiables como argumentos para refutarlas.

Algo está mal en la definición de estos artículos en su forma actual, al ser vaga y ambigua. No me parece que vayan a ayudar en absoluto al mercado único Europeo porque cada país los implementará en 2 años como vea oportuno pudiéndose tener una distinta por estado miembro, lo que mas bien será un obstáculo para la creatividad en Europa. ¿Pagar al artista por su obra? Por supuesto. ¿Forzarnos a mantener un modelo obsoleto donde un grupo de intermediarios y viejas glorias se lleva la mayor parte y siguirían decidiendo qué debo escuchar, evitando alternativas que puedan beneficiar tanto al creador como al consumidor? No, gracias.

Pd: si os gusta la música y queréis apoyar a un artista o grupo, id a verlos directo. Y cuando estéis allí, acercaos a la tienda de merchandising oficial del recinto (no a quien ronda por la cola de entrada por barato que sea) y compradles una camiseta o similar, pues ese dinero va directamente para ellos. Si bien considero que no hay mejor señal de apreciación que llevarte su música a tu casa, los artistas solo se llevan unos céntimos por un album físico o digital. Si quieres ayudarles a que se puedan dedicar a la música, las entradas y el merchandising son lo el mejor medio.

Sobre Pájaro de Guerra

Empecé a leer comics en los 90, por lo que la imagen que tengo de la Capitán Carol Danvers es la de la piloto de aviones militares. Teniendo en cuenta que se trata de un personaje creado en 1968, era todo un icono para muchas niñas: una mujer piloto de las Fuerzas Aereas Norteamericanas y jefe de seguridad de la NASA era algo que no se veía todos los días, por lo que la entonces conocida como Pájaro de Guerra o Warbird (como los aviones que pilotaba) ocupaba un lugar especial para mí. Y es que resultaba fácil identificarme, yo era una niña estudiando la rama de ingeniería, la única de mi clase, y uno de mis amigos de aquella época me llamaba (y aún me llama) “Miss Marvel”, como el primer apodo de Carol.

La versión cinematográfica, tal como estaba marketeada, me daba bastante miedo por ese aspecto de panfleto. Probablemente sea por una serie de precedentes desafortunados, como “Las Cazafantasmas”, que invierten todos los tópicos machistas haciendo que su comportamiento me resulte francamente desagradable, o Wonder Woman, con sus pases “solo para mujeres”. Afortunadamente, Capitán Marvel no cae en eso, y me alegra decir que esta película me ha gustado y transmite valores que sí comparto: respeto e igualdad de oportunidades.

Carol Danvers y Chewie, una versión un tanto peculiar dibujada por mí

La Carol Danvers original era un personaje femenino fuerte, pero de un grado mas discreto. Creada originalmente en 1968, Carol se alistó en el ejercito para poder estudiar, pues su familia le negó ayuda para costearselos aun siendo la mas brillante de sus hermanos, puesto que “no necesita estudiar para encontrar un marido”, lo que cuadra con la mentalidad de esa época. Entre los militares tambien se encuentró con los correspondientes discursos para intentar desanimarla, pero a base de esfuerzo se abre camino en ese mundo llegaba al rango de mayor, para llegar a la seguridad aeroespacial y trabajar con Walter Lawson (el guerrero Kree conocido como Mar-Vell, el Capitán Marvel original) y posteriormente obtener poderes similares a los de él durante un accidente con un arma kree. Después vinieron muchos años de cómics: carrera militar, el coma de cuando Pícara de X-men le roba los poderes, pérdida de memoria (4 veces si no me equivoco), stress post-traumatico que problemas de alcoholismo y rehabilitación (de ahí que en los cómics de Alias es la única que no abandona a Jessica Jones: conoce esos problemas y está dispuesta a ayudarla siempre que le deje). No fue hasta el 2012 que adoptó el título de Capitán Marvel tras el heroico sacrificio de su amigo para detener a Fénix.

La película conserva mucho del trasfondo, pero adaptándolo a los 90, ya que el universo cinematográfico Marvel no va tan atrás en el tiempo. Aparecen sus problemas familiares y cómo debe abrirse camino en “una profesión de hombres”, pero en este caso lo que vemos son sus acciones y voluntad para no rendirse y levantarse: una actitud de superación sin discursos, ni pataletas, ni pedir ayuda, demostrando que ella sí que era capaz y sólo necesitaba la oportunidad. En ese sentido el cambio de género de Lawson en la película es lo único que no me convenció porque “le da una ayuda desde las altas esferas” y en cierto modo mina el nivel de dificultad del camino ejemplar que recorre, inspirando a las Rambaus para no rendirse y perseguir sus sueños.

Para mí hubo 2 detallazos: la inclusión de una pequeña Monica Rambau, la niña a la que inspira Carol sin tener aún superpoderes y que en los cómics tuvo también el título Capitán Marvel, el cameo de Stan Lee haciendo de él mismo, leyendo el guión de la película Mallrats en la que participó en el verano del 95. En esa línea, oportunidad perdida para el humor fue que en noviembre de ese mismo año salió Toy Story, y Carol llamando por el comunicador del brazal al “Comando Espacial” como Buzz Lightyear podría haber sido una mina.

¿Que le deparará el futuro? Brie Larson tiene firmadas 5 películas más en ese papel, así que está aquí para quedarse. Carol es “el Superman” del universo Marvel, por lo que espero que se inventen algo para limitarla y que el resto de los Vengadores no se queden como pasmarotes, tal como pecó la Liga de la Justicia. En lo que a mí respecta diría que Capitán Marvel es la mejor película de superhéroes protagonizada por una mujer. No es mi peli preferida, pero me pareció satisfactoria: entretenida, tono correcto, se respeta al personaje y no se cae en los tristes tópicos de discurso actual, sino que está donde debe estar.