El nuevo bot en mi móvil: GBoard

Hace una temporada que se actualizó la miniaplicación del teclado del móvil a GBoard, y cuando me puse a comprobar el gasto de recursos vi que estaba gastando mas que antes por estar poniéndome sugerencias e integrar la búsqueda online.

El nuevo bot en mi móvil: GBoard

Como buena conspiranóica, lo primero que hice fue cortar de golpe esas funciones que yo nunca pedí. ¡Yo solo quiero mi teclado a nivel básico! ¿Por qué ponerle Internet a todo? Pero luego al volver a andar con él me dí cuenta de algo una vez le corté las alas… ese bicho estaba aprendiendo de lo que tecleaba. Parece que Google anda probando su nueva IA de algoritmos en nuestros móviles.

Lo que está haciendo la empresa es usar lo que se llama “Federated Learning”, que es descentralizar el aprendizaje: la IA aprende personalizando la experiencia de usuario, sin dejar el móvil, lo que aumenta la seguridad y es mas respetuoso con la privacidad, pues no hay que actualizarse para ver las mejoras.

Así que… hay un bot atrapado en el teclado de mi móvil , el cual yo no pedí, es un hecho…. Y en lo que a mí respecta, no quiero que informe de qué estoy tecleando.

Días de decompilado con Chao Chen

Hay días en los que en el trabajo simplemente te hacen la puñeta en el curro y te hacen trabajar con una librería externa que falla mas que una escopeta de feria. Esos días de “el código no funciona, y no tengo ni idea de por qué”… y hay ocasiones en las que el problema ni siquiera es tuyo, sino de la librería externa (sí, te miro a tí Jasper Reports y tu agujero negro de memoria con esa pedazo de bucle infinito si tu log está en modo debug. ¡Artistas!).

Días de decompilado

Habitualmente lo que solemos hacer cuando desarrollamos en Java es decompilar el código fuente de los ficheros .jar. La opción habitual suele usar JDecompiler y empezar a leer como mejor podamos, pero la vida puede ser mucho más fácil: el plugin de Chao Chen de Eclipse nos permite recorrer el código decompilado durante la ejecución permitiéndonos ver todas las cosas bonitas o feas que van pasando por detrás.

Siempre es mejor tener el código fuente, pues el decompilado nos pone a menudo las variables como unas muy poco ilustrativas “a”, “b”, “c”… pero nos podemos ahorrar muchísimas vueltas de esta manera, lo que siempre  se agradece.

Otro rediseño mas de Flipboard

Desde que tuve mi primer tablet he sido bastante parcial a la hora de consumir contenidos de forma visual hacia Flipboard. Si bien desde móvil prefiero un cliente de API de Twitter con una lista de fuentes creada por mí, más que nada por cuestiones de espacio de visualización y consumo de datos, desde el tablet y en un punto donde el wifi rápido y cómodo de usar siempre se ha podido usar un sistema mas basado en la imagen.

Otro rediseño mas de Flipboard

El diseño de revista digital de Flipboard siempre lo ha dotado de una interfaz simple e intuitiva, y el montaje de fotos para, por ejemplo, mi lista de Twitter de arte conceptual, siempre han hecho que sea una verdadera gozada. Pero Flipboard iba mas allá de eso: además de los usuarios había una serie de editores oficiales que creaban sus propias revistas, basándose en tener a gente generando contenido… pero esto también dificultaba el encontrar “una revista a tu medida”.

Con la nueva actualización llegan las “revistas inteligentes”, que basándose, además de en la preselecciones de inicio, en la experiencia del usuario en la aplicación para afinar a la hora de recomendar artículos, apoyánodose en “intereses” basados en opiniones y “likes” que hagamos. Resulta curioso porque cada vez se parece más a las aplicaciones de música cuando dejas que se pongan en modo aleatorio: al principio sale un poco de todo pero con el tiempo cada se van polarizando mas y mas… pero con esto una vez mas llegamos al peligro de la burbuja de información: es cierto que en cuanto música soy parcial hacia el metal, pero de vez en cuando me gusta escuchar algo distinto, como por ejemplo de jazz, ¿y por qué no el jazz apenas aparece en mi lista? Pues lo mismo se puede decir de las noticias: para poder tener una opinión bien formada hay que escuchar todas las partes, y que aquellas con las que no solamos coinicidir desaparezcan solo provocan que tengamos una opinión sesgada, lo que no nos beneficia.

Atom como alternativa de editor de código

Una de las herramientas mas básicas en el ordenador de un programador es un software de edición de código. A nivel más básico en Windows se suele tirar Notepad++ (porque seamos sinceros, el bloc de notas y el wordpad apestan), y en sistemas Linux basados en Gnome se suele tirar de gEdit, que tiene su coloreado sintáctico pero también va cortito.

Atom como alternativa de editor de código

En general, Sublime Text suele ser de lo mejor en el mercado, pero como siempre, intento encontrar una alternativa de software libre y que esté para para cualquier sistema operativo de sobremesa, y en este caso lo mejor con lo que he dado hasta la fecha es Atom. En principio es muy parecido a Sublime, hasta tiene los paneles laterales con explorador de ficheros de proyecto y el minimapa, pero tiene 2 grandes ventajas competitivas.

La primera es el uso de plugins, de manera que se puede expandir al gusto, o eliminar los componentes que no necesitamos para optimizar el consumo de recursos y espacio. Así puedes tener diversos sistemas de revisión de sintaxis y autompletado para los distintos lenguajes a usar, el típico selector de colores si vas a hacer diseño web, diversos auto-formateadores para que nos quede el texto bonito sin tener que ir contando espacios, una terminal integrada para poder compilar

La segunda, al estar hecho por los chicos de GitHub, es su sistema de control de versiones, que va muy fino en Git, que para algo es marca de la casa.

La pega es que al estar basado en Chromium, se toma su tiempo para cargar, y el extra friki: el power mode que podéis ver en gif abajo.

El IoT en carretera podrá ser una realidad en 2017

El gobierno de Noruega está en proceso de legalizar el eso de vehículos que se conducen solos para el año que entrante. Mas allá de hacerse pruebas en condiciones algo complejas, con la nieve y las bajas temperaturas, es llamativo saber que que hablamos de terreno real. Definitivamente los escandinavos están apostando por estas tecnologías, pero una vez mas, el Internet de las cosas me preocupa.

El IoT en carretera podrá ser una realidad en 2017

De entrada, por cuestiones de patentes, es una tecnología que está envenenada desde su nacimiento por cuestiones de guerras de patentes. La idea de esta tecnología es interconectar elementos, pero con los DRMs y algunas compañías intentando patentar las APIs e interfaces (ejem, Oracle, ejem) es cada vez mas complicado. Por otro lado, está la cuestión de “¿y para qué quieres ponerle internet a esto?” (el colofón para mí fue la aparición del termómetro rectal con Internet, de manera que podemos decir con todas las de la ley que se pueden meter el Internet de las cosas  por…), que al colocarle esa funcionalidad innecesaria a un precio ridículo a un componente no se securiza, de manera que se puede producir un acceso no autorizado con malas intenciones que puede acabar pero que muy mal. Además está la cuestión de la responsabilidad ética: en caso de choque inevitable, ¿a qué darle? Los programadores tenemos tanto que pensar…