Subrayando y tomando notas en la web con Liner

Creo firmemente en el uso de los sistema de lectura electrónicos. Como alguien que hizo una buena espalda en la adolescencia cargando libros en la mochila durante los años de colegio e instituto (si, eso de las taquillas nunca existieron donde yo estudiaba, y siento pura aversión por las mochilas con rueditas), en cuanto pude pasarme a la versión digital lo hice bien rápido. En su momento los usaba como libro y punto, pero con el tiempo y la llegada de los tablets la cosa cambió… y lo siguiente fue buscar una buena forma de poder tomar notas sobre un texto para luego exportarlas.

En la sección libros tengo el cupo cubierto con mi clásico Aldiko, que nunca me ha fallado cuando lo necesité. En su época lo usaba offline por lo que la publicidad no era un problema, pero llegado el momento me pasé a la versión con extras por las notas.

Sin embargo a día de hoy lo que uso para formarme no son siempre libros: alguien como yo tiene que devorar muchos artículos de tecnología a la semana, así que lo habitual es hacer una revisión rápida y echarlos a Pocket para leerlos cómodamente en cuanto tenga mas tiempo. Me gusta mucho esa aplicación para poder leer asíncronamente sin gastar tontamente datos, pero hay una pega… no es cómoda para trabajar con textos.

Subrayando y tomando notar en la web con Liner

Por ahora, lo mejor con lo que he dado para cubrir esa carencia es Liner como complemento sobre Firefox o Chrome, pues cada uno tiene sus gustos de cara a utilizar un navegador. Me gusta especialmente en Firefox porque Pocket ahora es parte de la familia de Mozilla y así tengo junto todo lo que necesito en un solo sitio. La pega está en que mientras para escritorio esto va bien, no hay esa integración en Android (los que usan iOS son mas afortunados), y por desgracia donde realmente me vendría bien usar esto es en el tablet. Así que supongo que me toca cruzar los dedos para que cuando se formen alianzas, esta gente vaya con Pocket antes que con Evernote y me solucionen esta carencia.

Slack y los bots para mayor productividad

He hablado en el pasado de slack, pero de repente ha vuelto a mi vida al haberla integrado en mi entorno de trabajo. Estaba planteándome dar palmas al ver que por fin había llegado y el cúmulo de spam podría reducirse cuando me dí cuneta de que el eso que pretendían darle era el de un IRC de segunda o un insufrible grupo whatsapp, y slack no es para nada eso (aunque mal usado, sí que podría serlo).

La mayor potencia de slack está en el uso de bots, de manera que se pueda centralizar todo el flujo de trabajo en único sitio. ¿Notificaciones? A un feed a lo RSS. ¿Recordatorios? Que me los envíen al calendario de la estación de trabajo, por favor. ¿Y las tareas cuándo los de tu equipo no hace mas que preguntarte qué tiene que hacer hoy? Pues para eso hay otro bot mas.

Slack y los bots para mayor productividad

To-do bot es otro pequeño bot dentro de la aplicación, que, con unos pocos comandos, puede ordenar todas las tareas a hacer dentro de un canal (por ejemplo el de un sprint de mi proyecto, porque el número de canales es ilimitado). Así, cuando llego por la mañana solo ir al dashbooard del bot, o bien pedir en un comando lo que tengo que hacer de cualquier canal (área de mi proyecto) al bot a su chat privado conmigo.

/mytodo list

pedir solo las de un canal:

/todo list

Si necesito crear en una tarea en un canal, me vale con:

/todo Create new SVN branch

Puedo asignarmelas mediante:

/todo assign TP01 @angelesbroullon

O acabarlas con:

/todo done TP01

Como esto, se le puede dar mucho mas juego (por ejemplo con memo para conservar o compartir notas, o paperbot para organizar la sobredosis de links que puede haber en los canales en caso de que se usen de forma útil), haciéndolo extremadamente útil. Espero lograr que se avance un poco mas en esto, porque es una pena tirar a la basura el 90% de la potencia de este sistema.

Organizando tareas de grupo con Google Keep

De repente me encuentro con tener que gestionar a un grupo de desarrolladores, y por razones en las que mejor no entro me doy con que me han inutilizado el JIRA, así necesito urgentemente tener una alternativa de emergencia por unos días que me permita controlar las prioridades de tareas de varias personas. Y tengamos en cuenta que es una medida temporal, así que nada de Kanban de Trello para grupos pequeños o Remember the Milk, no olvidemos la reticencia de adopción de una nueva aplicación.

No soy especialmente fan de Google Keep al ser muy simplón, pero sinceramente es gratis y prácticamente todo el mundo lo tiene,  así que la barrera de adopción está por los suelos. Nadie me va a morder por esa propuesta.

Organizando tareas de grupo con Google Keep

¿Mi intención? Modelar con esto el sistema hoy en día arcaico que teníamos en uno de los primeros lugares de trabajo: la enorme puerta corredera de un armario llena de post-its  de colores para saber qué tenía pendiente de hacer cada uno. Cuando alguien llegaba nuevo a la oficina se le asignaba un colory sus tareas iban a ir escritas en dichos papelitos. De esa manera sabíamos en qué estaba cada uno en el momento de un vistazo. Además el hecho de usar un trozo de papel pequeño hacía que los mensajes fuesen cortos y concisos.

Keep tiene una serie de funcionalidades que no suelen usarse, como el compartir notas. Por supuesto es tan primaria que hay que ir de una en una, pero total, esto es solo para unos días y podré vivir. La otra que es una gran desconocida es la capacidad de uso de etiquetas o hashtags. Así, si comparto con un compañero una nota “#proyecto #GUI Añadir un nuevo botón de acción”, Keep nos generará a ambos dos nuevos filtros por dichas etiquetas en nuestros respectivos paneles, de manera que podamos acceder con facilidad. El hecho de usar la versión lista de las notas nos permite ordenar prioridades si hay mas de una tarea, o marcar cuando una está hecha.

¿Es una solución óptima? Pues para un proyecto largo y en condiciones no, hay opciones muchísimo mas profesionales, pero para unos pocos días de caos, desde luego que salva los trastos.

El nuevo bot en mi móvil: GBoard

Hace una temporada que se actualizó la miniaplicación del teclado del móvil a GBoard, y cuando me puse a comprobar el gasto de recursos vi que estaba gastando mas que antes por estar poniéndome sugerencias e integrar la búsqueda online.

El nuevo bot en mi móvil: GBoard

Como buena conspiranóica, lo primero que hice fue cortar de golpe esas funciones que yo nunca pedí. ¡Yo solo quiero mi teclado a nivel básico! ¿Por qué ponerle Internet a todo? Pero luego al volver a andar con él me dí cuenta de algo una vez le corté las alas… ese bicho estaba aprendiendo de lo que tecleaba. Parece que Google anda probando su nueva IA de algoritmos en nuestros móviles.

Lo que está haciendo la empresa es usar lo que se llama “Federated Learning”, que es descentralizar el aprendizaje: la IA aprende personalizando la experiencia de usuario, sin dejar el móvil, lo que aumenta la seguridad y es mas respetuoso con la privacidad, pues no hay que actualizarse para ver las mejoras.

Así que… hay un bot atrapado en el teclado de mi móvil , el cual yo no pedí, es un hecho…. Y en lo que a mí respecta, no quiero que informe de qué estoy tecleando.

Días de decompilado con Chao Chen

Hay días en los que en el trabajo simplemente te hacen la puñeta en el curro y te hacen trabajar con una librería externa que falla mas que una escopeta de feria. Esos días de “el código no funciona, y no tengo ni idea de por qué”… y hay ocasiones en las que el problema ni siquiera es tuyo, sino de la librería externa (sí, te miro a tí Jasper Reports y tu agujero negro de memoria con esa pedazo de bucle infinito si tu log está en modo debug. ¡Artistas!).

Días de decompilado

Habitualmente lo que solemos hacer cuando desarrollamos en Java es decompilar el código fuente de los ficheros .jar. La opción habitual suele usar JDecompiler y empezar a leer como mejor podamos, pero la vida puede ser mucho más fácil: el plugin de Chao Chen de Eclipse nos permite recorrer el código decompilado durante la ejecución permitiéndonos ver todas las cosas bonitas o feas que van pasando por detrás.

Siempre es mejor tener el código fuente, pues el decompilado nos pone a menudo las variables como unas muy poco ilustrativas “a”, “b”, “c”… pero nos podemos ahorrar muchísimas vueltas de esta manera, lo que siempre  se agradece.