La distopía de Gemini Rue

Publicado originalmente en UNDERmagazine el 13 de marzo de 2015

Las mejores obras de ciencia ficción son aquellas que nos hacen reflexionar. En ocasiones pueden tener un tono fantástico, y mientras que en otras un estilo noir. Gemini Rue es un estupendo ejemplo de este último tipo.

La distopía de Gemini Rue

Allá por 1997, Chris Jones comenzó a desarrollar un programa llamado Adventure Game Studio (AGS), creando una comunidad de desarrollo de código abierto con el objetivo generar una herramienta de desarrollo de aventuras gráficas al estilo de la vieja escuela. En los últimos años se han producido múltiples títulos, como es el caso de el remake creado por fans de King’s Quest o la saga Blackwell,de la que ya hablamos en su día. En este caso, Joshua Nuernberger nos sorprende con una historia protagonizada por dos personajes diferentes, que bebe directamente de algunos de los clásicos de la ciencia ficción. No os dejéis engañar por el aspecto simple de esta aventura en baja resolución, pues nos encontramos ante uno de esos juegos memorables de los que aparece uno cada década.

La primera historia es la de Azriel Odín, un antiguo asesino se ve envuelto wur intentar encontrar a su desaparecido hermano, metiéndose en una guerra de bandas en la lúgubre ciudad de Barracus. Es una historia de detectives con algunas escenas de acción, en todo un homenaje a la obra de literaria de Philip K. Dick. La película Blade Runner es sobradamente famosa, habiendo sentado las bases estéticas de este género, pero un dato menos conocido es que está basada en el relato Sueñan los androides con ovejas mecanicas. Como en dicha historia, nos encontramos en una ciudad enorme y tecnológicamente avanzada, situada en un mundo donde los recursos están prácticamente agotados. Las zonas de alto nivel económico de las núcleos urbanos se encuentran prácticamente desiertas, puesto que quienes se lo podían permitir han emigrado a otro lugar (o mas precisamente a otro planeta) a continuar viviendo en una Tierra moribunda por el exceso de contaminación. Mientras tanto, los suburbios están superpoblados, y allí reina un ambiente de decadencia, violencia y, ante todo, deshumanización. Es todo un ensayo sobre la pérdida de la capacidad de empatía de los seres humanos, que en su afán de controlar, remodelar y corregir tanto a si mismos como lo que les rodea, han llegado a tal punto de dependencia de las máquinas que apenas se pueden diferenciar de ellas.

La distopía de Gemini Rue

La segunda historia sucede en lugar de localización desconocida llamado Centro-7, donde nos encontramos con alguien llamado Delta-6. Es alguien que no tiene muy claro quién es exactamente, y al parecer su único objetivo es terminar el entrenamiento de combate en el “centro de reeducación”. Cada instante de su día a día es monitorizado y evaluado por unos técnicos, que pueden restringir sus libertados en caso de que no estén complacidos con él, o en caso de que consideren que necesita mas presión para mejorar sus resultado. Una vez mas, podemos ver el eco de otra gran obra de ciencia ficción, El juego de Ender de Orson Scott Card, que juega con el tema de la manipulación y el condicionamiento del ser humano para lograr unos objetivos, sin importar lo que le pueda suceder al individuo durante ese proceso.

La distopía de Gemini Rue

Gemini Rue es un juego extremadamente bien diseñado y con un buen sentido del ritmo, si bien su complejidad a nivel de puzzles es escasa. La trama combina secuencias de investigación, llena de escenas secretas, con escenas de acción diversa: combates, sigilo, persecuciones y huídas, de manera que no nos podamos aburrir en ningún momento. Hay que destacar la estupenda idea de insertar los tutoriales como parte de la propia historia, ya sea investigando con Azriel o durante los entrenamientos con Delta, pues elimina la sensación de parón tan habitual en este género cuando te encuentras con un nuevo elemento. En el apartado sonoro, la música de Nathan-Allen Pinard es excelente, pero también escasa, puesto que en muchas escenas el sonido ambiental de la lluvia la elimina por completo. El doblaje de Wadjet Eye (el estudio responsable de la saga Blackwell) responde a sus estandares de calidad, y aporta el extra típico de poder jugar la encantadora “versión con comentarios del equipo” marca de la casa. Esto es una experiencia enriquecedora, pero nada recomendable la primera vez que se juega, pues puede eliminar el factor sorpresa.

En conclusión, nos encontramos con un juego sólido centrado en contar una historia, con buen diseño y trasfondo. No supone un gran reto en cuanto a dificultad, pero es de esos cuya historia recordarás años después. Si te gusta la ciencia ficción y los juegos de aspecto retro, no te lo pierdas.

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