The Banner Saga: bordando el estandarte

Publicado originalmente en UNDERmagazine el 19 de febrero de 2014

Los Dioses han muerto. Mientras el sol sigue detenido en el cielo, humanos y varls se encuentran indefensos ante la oleada de gigantes de obsidiana, viendose obligados a emigrar. Es el momento seguir al estandarte y unirse a la caravana hacia las montañas a través del hielo.

The Banner Saga: bordando el estandarte.

Ubin el cronista recibe en el puerto a los herederos de las coronas varl (gigantes con cuernos) y humana: Vognir y Ludin, reafirmando la alianza de sus razas frente a la amenaza dredge. Simultáneamente, a medio mundo de distancia, Rook y su hija Alette descubren la presencia de una nueva oleada enemiga que su clan no podrán contener, por lo que se verán obligado a recoger sus pertenencias y abandonar sus hogares para seguir el estandarte de su clan hacia la capital varl en busca de asilo. Sus aventuras y desventuras serán bordadas en la enorme bandera, dejando constancia de los eventos para las futuras generaciones.

Stoic Studio, que previamente había lanzado el juego gratuito basado en la mitología nórdica “The Banner Saga: Factions”, lanza el primer episodio de su trilogía de campañas de RPG táctico. Siguiendo un estilo similar al de la saga Fire Emblem, los jugadores controlan por turnos a un grupo de unidades que se desplazan por un tablero en forma de cuadrícula, con el objetivo de vencer a su rival en batalla. Dichas unidades distinto tamaño y capacidades, de forma que cada una de ellas es mas o menos adecuada en determinadas condiciones. Sin embargo, a diferencia de la mítica saga de Intelligent System, este juego cuenta con una segunda vertiente: el viaje de la caravana. Debemos planificar adecuadamente la gestión de recursos durante el viaje, puesto que prácticamente la mitad de la batalla depende de ello. Hay que entrenar a las tropas, curar sus heridas de los combatientes, comprar equipo, comprobar que tenemos víveres suficientes, lidiar con los imprevistos e intentar que los conflictos internos y luchas de poder no acaben provocando un desastre. La pérdida de moral puede provocar deserciones, y la falta de alimentos puede matar lentamente a la población, limitando la capacidad militar. Además, tomar determinadas decisiones pueden provocar tanto el reclutamiento de algunos personajes como la muerte permanente de otros. Concretamente, hay uno con una gran capacidad para estirar la pata, tanto que existe un logro en Steam por conseguir que la criatura llegue a terminar la campaña.

The Banner Saga: bordando el estandarte.

La estética del juego ha sido algo bastante polémido, puesto que emula a los dibujos animados de los 80 mediante gráficos bidimensionales, los cuales muchos consideran obsoletos. Personalmente prefiero una buena animación 2D a un 3D chapucero, dado que siempre resiste mejor el paso del tiempo, pero cada uno tiene sus gustos. La narrativo cuenta con mucho texto y poco doblaje, porque un estudio humilde que no puede permitirse los grandes costes de un doblaje profesional completo. La banda sonora compuesta por Austin Wintory combina en su justa medida los temas épicos de batalla con los temas reposados para los momentos de descanso. No contiene temas tan poderosos como el ya mítico Dhovakin de Skyrim, sino algo mas reposado para planear con calma el siguiente movimiento de las tropas sobre el tablero.

La duración media de la campaña es de unas 10 horas, y claramente no es para todos los gustos. El tutorial podría haberse explayado un poco mas en la parte de gestión de recursos, porque hay varias cuestiones que desgraciadamente se aprenden por las malas. La curva de dificultad en combate no es muy alta (siempre que no se juegue en difícil, evidentemente), con excepción de la úlima batalla, que se nota que está programada con maldad. Es evidente que el final no tiene que ser un paseo, pero el salto de complejidad es exagerado si no se ha dado en el clavo a la hora de desarrollar a los personajes, llegando a obligar a bajar la dificultad para poder terminarlo.

The Banner Saga: bordando el estandarte.

Para ser un juego financiado por Kickstarter y con un único programador dedicado a él, The Banner Saga resulta espectacular. Su mecánica entretenida y el sistema de decisiones y consecuecias no perdona: muchas veces elegir pan para hoy provoca hambre para mañana, llevando a situaciones finales diferentes. Aunque la narrativa no es el punto mas fuerte de este primer proyecto, a nivel de juego de estrategia los chicos de Stoic aprueban con sobresaliente.

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