Rurouni Kenshin: crónicas de un samurai de la Era Meiji

“Soy Kenshin Himura, no soy un espadachín, soy sólo un vagabundo”.

Rurouni Kenshin (るろうに剣心 -明治剣客浪漫譚), conocido en España como “El guerrero samurai” es un manga escrito y dibujado por Nobuhiro Watsuki en los 90. Con el estreno de la película de imagen real basada en sus primeros arcos argumentales, se ha vuelto a poner de actualidad.

Rurouni Kenshin
Kenshin, vagabundo y hitokiri

El manga, de marco histórico, cuenta la historia del vagabundo Kenshin Himura, un habilidoso samurai que tras formar parte de los Ishin Sishi (facción de los “patriotas” de la restauración,  durante el siglo XIX) bajo el apodo de “Battosai”,  decide pasar al anonimato y recorrer el país ayudando a la gente en un intento de compensar sus crímenes. Para cumplir su promesa de no volver a matar, emplea una espada de filo invertido, llamada sakabatō.

La historia comienza con el encuentro entre Kenshin y una joven idealista llamada Kaoru, propietaria de una escuela de esgrima difamada. Cuando Kenshin descubre que se les hace responsables de unos disturbios al asociarseles con el nombre de Battosai, decide ayudarla desenmascarar a los verdaderos culpables y recuperar el buen nombre de la escuela. Pero no todo será fácil,  a los fantasmas de su pasado se unen las preocupaciones del presente, teniendo que sacar adelante ese local que se cae a pedazos y conviviendo con Kaoru, que es bastante explotadora. Menos mal que a Kenshin no se le dan mal las tareas de la casa, que si no…

Rurouni Kenshin probablemente sea mi manga preferido, combinando acción, historia y grandes dosis humor. En los 90 tuvo una primera adaptación a anime, con una animación muy buena para la época y una gran banda sonora, pero que por desgracia no llegó a completarse gracias a la inclusión de muchísimos episodios de relleno, que espantaron al público. Para solucionar el problema dejar la historia cortada, se hicieron 2 grupos OVAs (episodios lanzados directamente en DVD) como complemento, pero igualmente no recorren toda la historia plasmada en el manga. Los 4 primeros episodios cubren magistralmente la parte del pasado de Kenshin, mientras que los 2 últimos van mas allá del manga, mezclando trozos de lo que no se llegó a contar con contenido nuevo. También se echa de menos en estos episodios el alivio cómico (vamos, que no veréis a Misao y companía).

Este último año también se han lanzado 2 nuevos OVAs con un remake del arco de Makoto Sishio, que aunque se agradece la imagen en alta definición, destroza por completo tanto la historia como el tono del manga. Por mucho que uno se esfuerce, uno no puede meter una temporada completa en hora y media.

Ahora mismo conseguir el manga es relativamente complicado, ya que EDT (la antigua Glenat) ya no posee los derechos editoriales y no están saliendo ejemplares nuevos. Es una verdadera lástima, puesto que están desperdiciando la oportunidad de provechar el tirón de la película y los OVAs. Bueno, Shueisha sabrá lo que hace…

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2 thoughts on “Rurouni Kenshin: crónicas de un samurai de la Era Meiji

  1. Nakuru 22 mayo, 2014 / 2:01

    Pero si los episodios de relleno son de lo mejorcito en los animes! Siempre me han encantado esos capítulos, donde ves las reacciones y vidas de los personajes fuera de sus historias.

    Veo más lógico que la audiencia se espantara al tener que levantarse a las 7 de la maána los fines de semana para ver unos dibujos …

    • Angeles Broullón 22 mayo, 2014 / 13:57

      Una cosa son los capítulos de relleno y otra las sagas. Algunos de los capítulos mas divertidos de la serie son efectivamente de relleno, como el del pintor o el del anillo de compromiso, que aportan un poco de humor tras momentos muy tensos. Sin embargo las sagas de relleno, que cubrían temporadas completas, tuvieron un efecto desastroso.
      Tras la batalla contra Makoto Shishio, Kenshin visita cierta tumba antes de regresar con sus amigos al dojo Kamiya, lo que se supone que da pie a la narración del interesante arco argumental del pasado de Kenshin. Desgraciadamente, en lugar de eso tuvimos la saga de los cristianos (que enseñó a toda una generación a decir “amakakeru ryu no hirameki” y generó ideas extrañas sobre cegueras reversibles), la saga de los alemanes (donde Kenshin tenía que entrar en un laberinto de cuevas arrastrándose y cruzando abismos a lo Indiana Jones, mientras el malvado Schneider llegaba al mismo sitio y por el mismo camino en su prodigioso caballo) y la saga del feng-shui de la que mejor no hablo. Tras todo eso, la gente ni se acordaba siquiera de lo de la tumba y todo acabó en cancelación (no cese de emisión en España, donde la reponían una y otra vez), para que un tiempo después otra compañía de animación cerrase rápido la historia con unos OVAs, que aunque estén estupendamente animados y tengan una música excelente, distan bastante del tono de la serie original y del manga.

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