¿Revengeance?

Metal Gear Solid es para un juego que marcó historia: hablamos de un juego de sigilo y espionaje con características únicas, que rompía la cuarta pared de una forma sin precedentes. No soy especialmente amiga de ese género en particular y precisamentre por ese motivo nunca me puse en serio con la franquicia, pero el uso que hizo del dual shock, cómo referenciaba literalmente con la caja física del CD para resolver puzzles durante el juego, o cómo Psico-mantis  “te leía la mente” y preguntaba cuánto me gustaba el Castlevania al colarse en la tarjeta de memoria, lo hicieron absolutamente memorable.

Pero claro, la presente tiende a adorar práctcicamente cualquier juego de Platinum Games, así que con los años cayó en mis manos el Metal Gear Rising:Revengeance. ¿Qué decir de esta obra? Pues que estamos ante todo un monstruito, producto de cruzar un juego que se basa en el sigilo con las inmensas fumadas de destrucción grandilocuente que suelen marcarse esta gente… Nunca supe lo fantástico que podía ser blandir una katana con los pies hasta probar este juego (soy de las que se niegan a cuestionar nada sobre los lanzacohetes en los tacones de Bayonetta, esas cosas simplemente pasan cuando esta gente programa).

Revengeance?

En la línea habitual de Platinum encarnamos a un héroe albino con una habilidad ridícula para trocear lo que se ponga de por medio: el viejo conocido Raiden ahora es un cyborg ninja muy deshumanizado cuyo cuerpo ya es directamente deshechable. Aun vemos atisbos de quien solía ser, pero ya es mas un arma extremadamente dopada que una persona que corta con su katana todo lo que se ponga en su camino: enemigos, balas, misiles, edificios, robots gigantes… suspended la incredulidad, que esto es Platinum. Los controles se basan en el manejo de la espada y su trayectoria, pudiendo controlar la trayectoria de la espada, hasta el punto de que no tenemos un botón de bloqueo, sino que debemos mover la katana en el ángulo corrrecto para bloquear al rival. Si se os da mal esto no temáis, también hay una habilidad de esquiva y corta mucho mas sencilla de usar, pero sinceramente la chicha del juego está en los contrataques y la precisión con la espada.

Esto contrasta con aquello a lo que estamos acostumbrados al leer el nombre de Metal Gear: nos encontramos frente a un spin-of en el cual en vez de primar el sigilo podemos trocear a las terribles máquinas mientras departimos sobre la moralidad de la economía de guerra. La historia en sí no es gran cosa, pero el lore con el codec (la radio para los amigos) no decepciona, teniendo mucha conversación muy variada y algún que otro huevo de pascua debidamente jocoso (como entrar en modo katana cuando rehen huye), y una gran cantidad  de extras y coleccionables que pueden hacernos sudar bastante para conseguirlos todos. Hay un par de extras asociados al sigilo, pero claramente no es lo que prima aquí. Además que te detecten no te penaliza dejándote sin radar como en los predecesores, lo que incita al caos y la destrucción en masa del entorno.

¿Cosas que me gustaron? El diseño de combate los 5 jefes menores (Blade Wolf, Mistral, Monsoon, Sundowner y Jetstream Sam), que son pocos pero muy únicos y te hacen exprimir a tope tus habilidades para pasártelos sin que te golpeen, y la música de combate, que es un subidón. Los DLCs con personajes distintos también me parecieron un buen detalle. En lo decepcionante quizás que se podría haber trabajado un poco mas en el modo sigilo, y acabé mas que harta de las misiones especiales de zandatsu (remate especial con katana), que en exceso le quitan la diversión a los combates. El sistema de tutorial también es mejorable, sobre todo de cara a a los combos avanzados: Blade Wolf habría sido un jefe inicial con  mucho menos ensayo-error si hubiesen explicado las esquivas y contrataques mas claramente a esas alturas.

En conclusión tenemos un juego breve (lo que no es raro en un Metal Gear) lleno de escenas espectaculares y con un sistema de combate divertido y una historia un tanto descabellada que pasa de lo dramático a lo ridículo con capacidad pasmosa. Como extra, que el archinémesis dé en el 2013 un discurso que bien podría ser de Trump convierte a Kojima en un visionario. Escalofriante.

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¿Marcapasos con conexión wifi?

Recientemente estuve leyendo un artículo sobre cómo las últimas remesas de marcapasos que se están instalando en USA llevan tecnología wifi que permiten “que se conecten a una app del móvil para evitar tener que llevar un monitor, y enviar los datos al hospital sin tener que ir allí en persona”.

¿Marcapasos con conexión wifi?

Esto me lleva a hacer 2 preguntas: “¿qué datos recopila el cacharrito exactamente?” y la omnipresente pregunta de todo dispositivo que se conecta a Internet: “¿está securizado?”

La primera puede parecer algo tonta, pero con todos los datos que recopilan de nosotros los múltiples servicios de Internet, y el nivel de privacidad que en teoría deberían de tener los datos médicos, hay algo que no termina de casar, especialmente con lo barato que suele ser el firmware de este tipo de conexiones.

La segunda es algo mas dura: ¿qué pasaría si alguien hackease el marcapasos y se colase en él? Porque por mucho que dijesen “quién querría hackear una bombilla con Internet”, se hackeó y se usó como entrada para robar datos de una empresa… ahora imaginad que se cuelan en un marcapasos, que ya de por sí es algo de quien depende la vida de una persona, que es un sistema de telemetría bidireccional (es decir, que envía y emite datos del paciente al hospital y viceversa). Automáticamente se ganaría acceso tanto al paciente como a los historiales médicos (supongo que el número dependería de hasta que punto se colasen en el sistema del hospital), definitivamente un escenario que no suena nada bien si esto se va de las manos.

En conclusión, si esto sigue así, me apuntaré que demas de tener que actualizar las bombillas ahora también habrá que actualizar los marcapasos. En serio, ¿por qué ponen Internet en estas cosas?

Otro servicio mas “para gamers”… ¿y esta gente que me aporta?

De vez en cuando llegan correos de plataformas de gaming. Algunas tienen sentido y otras no. Brightlocker ha sido la última en entrar en mi radar con eso de que “regalaban” el steam code de Grave danger un juegecito muy mono tipo Trine. Mas allá de coger el código y adiós muy buenas, me dediqué a investigar qué hacía esta gente: conectar Kickstarter, Twitch y Steam, ajá… Muy bien, ¿pero para qué los necesito yo? Bonita interfaz, pero resultan simplemente redundantes.

Seamos sinceros: cuando hablamos de distribución digital de juegos, todos los caminos acaban llevando a Steam. No es que sea la mejor plataforma, pero es donde está la comunidad, y lo que lleva que con el tiempo prácticamente todos los exclusivos acaben allí, no importa cuando lo intenten Origin o Uplay. La única excepción es Blizzard con su Battle.net que llevan en esto aun mas tiempo que Valve, teniendo muy asentado su público y una plataforma muy depurada.

Otro servicio mas "para gamers"... ¿y esta gente que me aporta?

Para mí solo hay 2 “competidores” reales a steam: GOG (antes Good Old Games), que pone un gran esfuerzo por su parte en mantener títulos antiguos cuya distribuidora haya abandonado en un estado perfectamente funcional, además de entregarlo todo sin DRM (restricciones anti-copia), e itch.io porque también tienen otro rollo indie mas “por amor al arte” y el 100% de lo que paga el consumidor va directamente al desarrollador.

En cuanto a video de usuario, Twitch se convirtió en el lugar al que ir cuando en Youtube se empezaron a poner tontos con el copyright y los streamers se tuvieron que buscar “otro lugar para vivir”, y ahora que se han acomodado allí es difícil que los recuperen.

En conclusión, si un nuevo servicio quiere llevarse al público van a tener que ofrecer algo mas que una plataforma que correcta que haga lo mismo que las demás, o que embeba sus contenidos. En caso contrario, lo tienen extremadamente difícil.

El viaje inesperado del anciano

Una carta hace que el anciano habitante de una casa en la costa deje todo lo que tiene entre manos y comience un emotivo viaje, que le traiga recuerdos de su juventud y de una lección vital sobre lo que es verdaderamente importante.

Old man’s journey es el segundo título que me jugué estas Navidades, y también el segundo juego austriaco que juego en poco tiempo, pues están pegando fuerte en el panorama indie recientemente. A diferencia del complejo The Lion’s Song, en este caso se trata de una elección completamente estética: una historia breve y directa cuyo desarrollo artístico recuerda a las cartas de Dixit, gozando del aspecto de libro infantil con un toque surrealista.

El viaje inesperado del anciano

No se puede contar demasiado del título, pues dada su brevedad estropearía la historia, simplemente considero que resulta una experiencia similar a disfrutar de un cuento ilustrado con una parte interactiva, unos eventos con moraleja con un factor de deleite visual.

Su jugabilidad recuerda al Tengami en el sentido de que es lineal con puzzles basados en las capas del dibujo: si en aquel titulo para progresar teníamos que doblar y plegar el troquelado, en este debemos jugar con los puntos de unión de las superficies para que el protagonista pueda caminar entre ellas, teniendo algún momento bastante ingenioso a la hora de sortear obstáculos.

El viaje inesperado del anciano

Como suele suceder con títulos originalmente desarrollados para dispositivos móviles se trata de una historia relajante acompañada de buena música, buena para jugarla de forma concluyente en un buen trayecto de viaje en tren o autobús, pero poco mas, lo que puede hacer interesante para mas de uno el adquirirlo rebajado.

¿Aun usando el blog?

Sé que vivimos en la época de las redes sociales, y que muchos consideran el clásico blog personal como un medio digital obsoleto. Que sí, que Facebook hoy en día puede tener mas relevancia, Medium mas visibilidad, Linkedin mejor SEO (posicionamiento en la red) en cuestiones profesionales… Pero mas allá de lo que se puede considerar nostalgia hay 3 motivos principales por lo que todo lo que escribo suele acabar en este sitio, y que siga siendo el centro neurálgico de mi actividad online.

¿Aun usando el blog?
Originalmente en npr.org: deceptive cadence
  • La primera es control del contenido: lo que está en este blog es mío, no estoy cediendo derechos. Aparece en el orden que yo quiero (eso va por tí, Medium), e incluso puedo controlar lo que enlaza y cómo (posts relacionados, usar categorías para tener distintos blogrolls o RSS, o JSON).
  • La segunda es que no sea tan efímero: esto va a desaparecer cualquier día sin avisar en una limpieza de verano, ni se va a perder en una marea de información: todo el contenido en red social tiene un un tiempo de vida breve. Lo mismo pasa cuando te publican en una web externa: siempre es bueno tener una copia accesible.
  • La tercera y generalmente menos advertida es la accesibilidad: en los blogs podemos controlar la apariencia del contenido y asegurarnos de mantener actualizado la apariencia o tema para cumplir con estándares de la web. Si bien Medium, que se precia de ser una gran plataforma para la palabra escrita, tiene un buen sistema de embebidos que deja todo en un formato visualmente estupendo, os sugiero que probeis a visualizar el “modo lectura” en el navegador, o intentéis leer por RSS su contenido, a ver cuánto se os ha perdido en el camino en cuanto contenido, embebidos de código con coloreado sintáctico… porque recientemente me ha hecho notar que puede ser una ruina desde fuera de su propio sistema.

Así que puede ser en ocasiones caótico o incómodo el pasarlo todo a la nostálgicamente llamada “bitácora personal” intentando mantener una cierta organización, pero definitivamente merece la pena invertir tiempo en seguir manteniendo todo mi contenido escrito en un sitio estable (de ahí la categoría “bóveda”, donde va la información publicada originalmente en otro medio), porque nunca se sabe lo que puede priorizar (o no) la tercera parte. Esto no significa dejar de usar las otras plataformas, la difusión que ofrecen siempre es valiosa, solo es tener en cuenta todo el abanico de posibilidades.