Corebird: y otro cliente mas de Twitter para Ubuntu

Desde que Twitter quitó de en medio la aplicación nativa de Tweetdeck he ido probando prácticamente todo cliente de Twitter para Linux sobre la faz de la Tierra. Corebird ha sido lo último con lo que estuve jugueteando, y por ahora me está sorprendiendo muy positivamente. Lo mas destacable para mí ha sido que:

  • Está construida sobre GTK3, que es la base de Gnome, lo que hace que se integre con mucha facilidad en el escritorio de Gnome, Mate o Unity.
  • Navegación bien pensada (muchos no saben realmente lo útil que es tener un botón atrás a la hora de la manejar muchas funciones).
  • Permite manejar una galería de imágenes que inluye gifs y vines.
  • Posee funciones de tipo power-user: atajos de teclado, filtros, bloqueos, y control de varias cuentas (una de las cosas que más echo de menos en la mayoría).

Corebird: y otro cliente mas de Twitter para UbuntuSolo le he echado cosa de una hora, pero hasta ahora es el proyecto mas prometedor que he encontrado en este sentido. Solo me queda ver qué tal responde cuando le aumente la carga de trabajo.

Pruebas de carga en Ubuntu Mate… no es lo que esperaba

Nada como un poco de tiempo para poder enredar con distros alternativas de Linux, así que por fin me remangué y le di un poco de caña de Ubuntu Mate 16.04. Hacía tiempo que tenía ganas de darle un uso un poco mas fuerte, porque si bien a nivel andar por casa se estaba portando mas que bien, quería saber que pasaría una vez empezase a picar código, compilar y hablando claro, quemar procesador… Así que me lo instalé en una partición, le metí lo básico para currar, Eclipse, Brackets, Filezilla, SmartGit y a correr mientras Audacious le daba caña a una lista de música de After Forever. Todo ello tras minimizar la interfaz de modo netbook: solo una barra arriba con iconos mínimos y pocas florituras, que los recursos vayan a las tareas a realizar.

Pruebas de carga en Ubuntu Mate... no es lo que esperabaLamento decir que el pobre gestor de ventanas (Marco) no ha estado a la altura. El sistemas de ventanas por software empezó a renquear en cuanto comencé a hacer uso y abuso de los workspaces, porque me encanta tener las aplicaciones en maximizadas en espacios diferentes según necesite: Eclipse en uno, Brackets y Chromium compartiendo pantalla al 50% en otro, SmartGit y Filezilla en un tercero para controlar subidas y bajadas de datos, y Mozilla Firefox y Audacious en el cuarto para mis chorradas. Hay a quien le gusta tener múltiples monitores (al menos esa es la idea de Microsoft), pero yo con workspaces bien organizados voy mas que servida para mis necesidades teniendo un buen flujo de trabajo. Una organización me hace mucho mas productiva que tener un montón de hardware extra, y así de paso se quema menos gráfica.

Mi experiencia con el viejo Gnome 2 siempre fue buena, pero parece que Mate, al igual que Cinnamon, no responde todo lo bien que podríamos desear cuando empezamos a darle un uso serio. En consecuencia, Xubuntu una vez mas hace mucho mejor papel en un equipo con recursos algo mas cortos, lo que hace que esta distro queda relegada para mí al olvido hasta dentro de 2 años. A ver si para entonces resulta mas estable.

Probando lo nuevo de LibreOffice 5

Como programadora, suelo pasar mas tiempo entre blocs de notas que haciendo documentos de texto, pero cuando toca, toca. Mi elección a la hora de programas de ofimática es desde hace bastantes años LibreOffice: cuando OpenOffice pasó a manos de Oracle fue un “quita bicho”, y aunque ahora ese proyecto está en manos de Apache (por los que sí siento cariño) nunca sentí necesidad de volver allí.

Así que, esta última semana me actualicé a la última versión para trabajar y la verdad es que estoy bastante satisfecha con lo que me he encontrado.

Yo soy de los que opinan que “si no está roto, no intentes arreglarlo”, por lo que sigo encantada con que se mantenga la barra de iconos tradicional frente al nuevo estándar de Office donde encontrar cualquier cosa es un mundo. Así que, si bien puede ser bueno que se hayan simplificado las barras de iconos de LibreOffice, es aún mejor el poder configurarlas para tener a a mano lo que realmente se necesita. Generalmente es común entre los frikis del software libre que nos guste personalizar los accesos a los programas, pero es innegable que así mejoramos nuestra productividad.

Probando lo nuevo de LibreOffice 5

El otro factor que me ha agradado mucho es la modificación del icono de guardar, que además del “guardar” tradicional también ha añadido la posibilidad de guardar como plantilla o guardar en la nube, por ejemplo en Google Drive (ahora también soporta autenticación en 2 pasos) o Alfresco, lo que viene de lujo. Mientras tanto, los chicos de Google siguen dar un cliente oficial para Drive a los usuarios de Linux, ¿llegará el día?

Por último, se ha mejorado la modificación de imágenes al vuelo, de manera que ya no tengo que saltar a Gimp o Shotwell en caso de tener que hacer alguna pequeña chapuza de 2 minutos en una foto, lo que también se agradece al ganar fluidez.

En conclusión, esta gente sigue yendo por buen camino: estable y cada vez con mas funciones, pero sin sacrificar usabilidad. Así da gusto.

Dontnod y transmedia, ¿Life-action de Life is Strange?

Entre las noticias de esta última semana me encontré con la noticia de que Legendary pretende hacer una serie “life-action” (o lo que toda la vida se ha llamado una serie con actores de carne y hueso) basada en el juego Life is Strange. Esto del transmedia está mas que de moda y en este caso no puedo evitar que es una pésima idea. A continuación explico mi razonamiento.

Life is Strange se puede encuadrar dentro del género llamado “Games for change”, que son videojuegos que buscan tener un impacto social para llamar la atención sobre un tema. Se trata de crear una experiencia interactiva, que haga que el jugador se zambulla en la situación que le invite a la reflexión, para despertarle el interés de cara a cambiar ciertas actitudes y dándole la posibilidad de simular el impacto que tendrían determinadas en dicho juego, convirtiéndolo en una experiencia interesante. No es para nada un juego perfecto, pero me parece sin duda lo mas interesante que se ha hecho en este género hasta la fecha.

Dontnod y transmedia, ¿Life-action de Life is Strange?El núcleo emocional del juego es la relación entre Max y Chloe, dos viejas amigas que se reencuentran tras muchos años, pero las cosas con Chloe no son para nada fáciles. El jugador se encuentra con múltiples decisiones en su interacción con este personaje, y mientras que hay para quien esto se simplifica o ser borde con ella, porque reconozcamos que puede ser extremadamente irritante, o bailarle el agua hasta que prácticamente sea un perrito faldero, hay algo mas que eso: estamos hablando de tener como co-protagonista a un personaje con desorden de personalidad borderline, sintomático de una situación de abandono.

Para mí es muy interesante que el jugador pueda comprobar el impacto positivo o negativo que puede tener sobre Chloe, porque en el fondo allí hay una buena persona en plena espiral destructiva que aún se está a tiempo de detener. Es una historia que enseña que las cosas no tienen que ser siempre lo que parecen, que quizás hay quien merezca una segunda oportunidad, y cuanto bien puede llegar a hacer algún pequeño gesto. Al convertirse en una simple serie se volvería una experiencia unidireccional, eliminándose los  “¿y si…?”, y consecuentemente quitando todos esos eventos que generan debate moral y han convertido este juego en algo memorable. En resumen, resultaría contrario al propósito de la experiencia original.

The 100 y su desastre vía social media

Descubrí que “The 100” existía por casualidad, comentando que echaba de menos series como  Battlestar Galactica con su tensión y su escotilla o Legend of the Seeker en el sentido de entretenidas aventuras en bonitos bosques para echar un rato distendido, cuando me comentaron que había una extraña serie que era como un cruce entre Galactica y El señor de las moscas con una tierra postapocaliptica bien frondosa. ¡Y hasta salía parte del reparto de mi añorada Galactica! Así que… ¿por qué demonios no le había prestado atención nunca?

Mi respuesta llegó pronto con el piloto, que tenía una premisa que pintaba bien: apocalipsis nuclear en la Tierra, parte de la humanidad que escapa en una nave llamada  “The Ark” que órbita alrededor del planeta con recursos limitados, reglas opresivas distópicas y un grupo de personas prescindibles considerados delincuentes, que son enviados a ver si se puede sobrevivir allí abajo, los cuales resultan ser menores de 18 años… ups, show muy orientado a adolescentes que no es gran cosa, cosa que me hizo dudar seriamente si podría con él. Al final me convencieron de que luego mejoraba y aguantar hasta la temporada 2… ¡Y vaya si mejoró el tema! Aumentó el número de facciones: los delincuentes adolescentes que forman “los 100”, la gente del “Ark” que llega en plan colono y aires de superioridad sabiendo que con su tecnología son “mas avanzados” aunque la información que tienen sobre el mundo que los rodea está mas que obsoleta, los clanes del “Kongeda” (coalición de clanes en el idioma que hablan) que son gente que sobrevivió al apocalipsis evolucionado en un sentido puramente darwiniano volviéndose mas primitivos, y el “pueblo de la Montaña” que también quedaron atrás escondiéndose en refugios nucleares, pero por mucha tecnología que tengan no se han adaptado como especie y vivir en la superficie los mataría rápidamente por radiación restante. Las situaciones que viven generan un buen debate moral por lo gris que es todo en este conflicto étnico. ¿Hasta dónde se puede llegar por sobrevivir? ¿El fin justifica los medios? ¿Cómo considerar a las otras facciones, ¿una amenaza o posibles aliados? ¿Personas o apenas animales? Y en medio de todos esos dilemas, de repente aparece un personaje secundario que resulta verdaderamente icónico.

The 100 y su desastre vía social mediaPues resulta que la Comandante (Heda) Lexa de la coalición de clanes podría ser la hija secreta de Wolverine y Boudica. Esa chica menuda resulta ser una líder visionaria e implacable, además de una  mala bestia en combate. Y claro, la audiencia alucina porque tenemos un personaje femenino increíblemente fuerte con un sentido de la moralidad muy recio, estoica,  extremadamente abnegada y sorprendentemente generosa dentro de lo que las leyes de su pueblo le pueden permir: su deber siempre va por delante de lo que ella pueda desear a nivel personal, pues su vida está plenamente dedicada al servicio de su pueblo. Para colmo la actriz que escogieron para interpretarla tiene una expresividad en la mirada asombrosa, así que en nada y menos se convirtió en uno de los personajes preferidos del público. Por supuesto me llegó la típica pregunta espinosa de ¿tu personaje preferido  de esa serie ha resultado ser el homosexual?, a lo que en su momento respondí inmediatamente que ese detalle me parece prácticamente irrelevante dentro de la construcción del personaje… y de repente me di cuenta de que precisamente por eso aquel sí que era un detalle relevante, ¡un personaje gay que no es ni un bulto de fondo para decir que una minoría tiene representación, ni un alivio cómico, ni una guarrona! Pues no me extraña que haya tantas chavalinas loquitas con ella, porque es una representación positiva. Evidentemente, cuando los responsables de la serie vieron la respuesta vía redes sociales empezaron a centrar su estrategia de marketing justo en eso… pero que muy, muy seriamente. Como que este personaje secundario se estaba comiendo el show, y de cara a la temporada 3 fueron a tope con #HedaIsBack.

The 100 y su desastre vía social mediaSi alguno ha echado una ojeada a los libros en los que se basa la serie, quizás al igual que yo tenía una idea preconcebida sobre el rumbo de las relaciones entre personajes en esta historia (es decir, que desde la temporada 2 íbamos a tener Bellarke, lo que se traduciría para aquellos que no están muy puestos en la abreviaturas que usan los fans para definir las relaciones o ‘ships, que la chica protagonista, Clarke acabará con el guapete de Bellamy, porque así es en los libros. Luego está  que a mí personalmente me parezca que la versión literaria de Bellamy sea tan rematadamente sosa como el Tuxedo Kamen de Sailor Moon: aunque sea un tipo majo en menos de 10 minutos a su lado estaría bostezando de lo muermazo que es) e igual también le pilló de improviso que la Clarke televisiva empezó a ponerse nerviosa ante los ojitos tiernos de mapache de Lexa…  y viendo la reacción del público, #Clexa se marketeó aún mas agresivamente en las redes sociales durante cerca de 10 meses mientras se construía una relación entre personajes interesante y compleja, para luego sacar a un personaje preferido de la serie mediante un guión de absoluta vergüenza ajena con mas agujeros que un queso gruyère. Sobre el giro del guión podría escribir toda una tesis doctoral expresando mi indignación, con los extras de cómo profanaron por completo el legado del personaje y perdieron la que se se suponía que era la moraleja a transmitir en la historia (yo pensaba que esto iba sobre superar el dolor, la culpabilidad y el estés post-traumático en medio de la soledad que envuelve a quien debe cumplir con su deber pese a que personalmente no querrían seguir ese curso de acción, pero parece que de repente eso también era prescindible en la serie). Y claro, si marketeas a tope una serie en social media, y además te jactas de dicha estrategia como una de las cosas que hacen que dicha serie sea de lo mas progresista, se puede ver muy fácilmente en los unos gráficos maravillosos vía medidores de Twitter cómo se lo toma la audiencia.

The 100 y su desastre vía social mediaCreo que se aprecia con muchísima claridad en qué momento la liaron. En un desastre total de relaciones públicas, la serie pasa de ser considerada un éxito por ser muy rompedora a nivel social a ser un absoluto zombi, tal como se ha vuelto a demostrar en la Comic-con este fin de semana. Como bono añadido a la hora de que se generar una opinión mediática negativa y que te crucifiquen en Internet, matar a un personaje que sea mujer y homosexual hará que asociaciones de determinados sectores se echen aún mas a la yugular frente a lo que podría haber sido un simple instante de ira de los fans regulares, así que la tormenta generada es algo absolutamente espectacular a la hora de lograr trending topics airados cada vez que un guionista abre la boca, y ha llegado un punto en que me da pena de alguno de los pobres actores cuando esto les salpica, porque ni escribieron ese desastre ni pueden expresar libremente su opinión por temas de contrato.

¿Qué aprender? El baiting ya era realmente malo de por sí antes de la existencia de las redes sociales, pero ahora la respuesta es inmediata y mayor escala. Un marketing engañoso haciendo fan-service a lo grande  aprovechándose de minorías para lograr la renovación de la serie, pese a saber positivamente que iban a aplastar sus expectativas, usando uno de los mayores tópicos televisivos digno de película de terror (es triste, pero es en lo que se están convirtiendo muchas series de televisión este año), culminado con una respuesta tardía a los seguidores mas que molestos, hacen que el latigazo sea aún mayor. Con las redes sociales la comunicación es bidireccional y con ese tipo de estrategia, van a llover las tortas, y lo que ha pasado aquí es digno de caso de estudio para libro.