Subrayado en Pocket

Llevo años deseando que Pocket tuviese una funcionalidad de subrayado y notas, y me ilusioné momentáneamente cuando al actualizar la aplicación en el tablet de repente me encontré una nueva funcionalidad “highlight” o resaltar. Lo bueno: por fin se puede subrayar… 3 trozos de texto por artículo en la versión gratuita. Seamos positivos y considerémoslo un primer paso en la dirección correcta.

Subrayado en Pocket
La activación del subrayado

Una vez tenemos el pasaje, podemos verlo en una pantalla junto al resto de los elementos subrayados del artículo, y podemos compartirlo o recomendar la selección… lo que nos sigue haciendo dependientes de una tercera parte para poder hacer un trabajo real 😦 Obviamente no pretenden competir con evernote (al menos aún no), pero se ve limitado. Lo bueno es que el indexado de los pasaje subrayados es accesible con facilidad, pero sigue estando cortito.

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Las conexiones de la Canción del León

Los juegos que suelo preferir son los que salen del circuito habitual. No es que tenga nada en contra de una buena partida de un juego mas comercial, pero los que me dejan mella son aquellos que se salen de lo corriente, así que mientras se discute qué juego de gráficos de espectacular realismo es “el juego del año”, en mi el caso de mi bibioteca ese título en esta ocasión irá para The lion’s song. Es difícil hablar de él sin relevar muchos detalles de la historia, pero voy a intentarlo.

Si bien el primer episodio es gratuito, de por sí solo no da una buena de todo el potencial que tenía juego episódico de píxel art en color sepia. La historia comienza de forma simple: una joven compositora se recluye en una cabaña de los Alpes para componer una pieza sin distracciones, y dependiendo de que elijamos una u otra opción, el resultado puede variar, solo que no somos capaces de apreciarlo como es debido en un único episodio. Puede ser una pieza mediocre y mecánica o algo mas personal dependiendo del factor del contacto humano, pare tener un éxito pasajero o perdurar en la historia.

Las conexiones de la Canción del León

Pero la gracia no la empezamos a descubrir hasta el capítulo 2, en el que encarnamos a un joven pintor en Viena que se conecta con la historia anterior: hay unos bocetos suyos en la cabaña, y si la pieza del capítulo anterior la pieza ha tenido al menos un relativo éxito, se cruzará en varios momentos con la compositora. Se nota el crecimiento del alcance del desarrollo al presentarse la ciudad y aumentar el número de personajes, dándole mucha mas riqueza: si el primero se centraba en la música, ahora hablamos de la pintura para representar a una persona mas allá del mero físico. El capítulo 3, que aunque algo lento es el punto mas alto del juego: allí una matemática que lucha por demostrar su teoría se cruza con los personajes de los 2 capítulos anteriores, y vemos sus influencias, que a su vez y de forma inadvertida también se cruzado con ellos pudiendo influirles. Pero justo en este instante llega la mejor parte del juego: si volvemos a jugar el primer capítulo tras haber jugado el 2 y el 3, podemos ver cómo han cambiado cosas según nuestras decisiones, generando una nueva experiencia.

Las conexiones de la Canción del León

El capítulo de cierre es encantador al por fin darle sentido a los 4 extraños que se van subiendo al tren al inicio de los 3 anteriores, que son personajes terciarios de las historias anteriores, en una celebración de cómo la obra y el esfuerzo de una persona puede inspirar al resto de una manera única. Estamos ante una verdadera obra de arte que ha superado todas mes expectativas, de ahí que sus creadores merezcan mi máximo reconocimiento.

La webapp de Twitter para móviles: “Twitter lite”

Si bien Twitter es la red social que mas utilizo, también hay que decir que a nivel de aplicación móvil de la casa siempre han ido cortitos. Siempre he preferido tirar de terceras partes porque la aplicación para Android ha sido pesada, llena de elementos innecesarios y mas de una vez me ha dado un disgusto al colarse donde no debía (los permisos requeridos son bastante discutibles). Sin embargo, con la tendencia de las webapps esta última semana he estado usando “Twitter Lite” y el resultado está siendo bastante positivo.

La webapp de Twitter para móviles: "Twitter lite"

De entrada, y solo instalando podemos ver que ocupa 2MB frente a los casi 100MB de app oficial, lo que definitivamente se nota, pero la parte maravillosa es el consumo de datos: casi un 50% menos que la app. En cuanto a funcionalidades, contiene todo lo básico para poder trabajar con Twitter: timeline, listas y sistema de tweets con fotos. Incluso podemos colocar las notificaciones push (avisos de tweets, retweets, mensajes directos, etc…)

Entre las pegas están la ausencia del buscador de gifs (que me es bastante irrelevante de cara al uso de Twitter), compartir la ubicación (en la vida lo usado, ni tengo planes de hacerlo), el editor de fotos (mi móvil ya trae uno de serie, así que de nuevo me es redundante), recortes en los momentos (otra cosa que no echo para nada de menos). Lo únicom que echo en falta es el tema oscuro, pero espero que eventualmente se estiren y lo añadan, que solo es editar un par de ficheros CSS.

¿Os daís por convencidos? Pues vamos con cómo se instala: es tan fácil como abrir el navegador que prefiramos en nuestro dispositivo móvil (tradicionalmente ir a mobile.twitter.com con Google Chrome o Safari), e ir en ajustes (el llamado “botón de la hamburguesa” o los 3 puntos en vertical)  y marcar “añadir a pantalla de inicio”. Con esto ya nos aparecerá “Twitter lite” disponible como si se tratase de una aplicación mas.

“En la guerra no todos son soldados”

Esta frase venía como slogan el juego “This war of mine”, un título que fuí dejando aparcado durante mucho tiempo, pero recientemente me decidí a retomar y completar lo que me faltaba. Lo que en las primeras imágenes me pareció “Los Sims, edición Sarajevo” resultó ser un juego bastante interesante.

"En la guerra no todos son soldados"

El juego nos da el control de un grupo de civiles atrapados en medio de un conflicto, y que puede incluir niños en el grupo inicial si tienes la versión completa del juego (el DLC “The Little ones”). Tu objetivo es simple: sobrevivir hasta el final de la guerra. Comienzas en un refugio en le que primero debes recuperar todos los recursos a mano, y después plantearte cómo gestionarlos. Las primeras necesidades son simples: comida, calor, lugar de descanso y seguridad. Por regla general el principal problema al comenzar es la comida: por las noches tienes posibilidad de enviar a uno de tus personajes a rebuscar en diversas áreas en lo que es generalmente un minijuego de sigilo, en el que poder hacerte con nuevos recursos, y en mas de una ocasión te encontrarás con otros supervivientes que pueden ser hostiles, o con la milicia o los francotiradores, que pueden hacer que ese personaje no logre volver al refugio.

El segundo factor que se hace notar es el desgaste psicológico: los personajes no solo tienen el problema del hambre, sino que la impotencia puede sumirlos en una depresión por diversas causas ya sea el que alguno de los miebros del grupo haya robado o matado, o que algún personaje ya sea propio o cercano se encuentre mal, ya sea por hambre, enfermedad o depresión. El punto mas bajo es dejarlos “rotos”:  tirados en el suelo sin moverse, y completamente dependientes de otro personaje para alimentarlos. Ante esa situación tenemos que basarnos en darles apoyo psicológico, haciendo que otro personaje hable con ese, o intentar mejorar la situación (por ejemplo trayendo comida, o acondicionando mejor el refugio).

Las comodidades del refugio van variando: por definición se empieza con una silla, un frigorífico y un botiquín. Lo siguiente a atender suele ser tener al menos una cama, un taller para herramientas básicas e ir sellando las grietas para reducir el frío  y evitar que nos asalten y roben. Tras eso suele ir la producción propia de comida con trampas para las ratas o a mayor plazo un pequeño invernadero.

En general los juegos de este tipo suelen ser cuestión de dar con la estrategia correcta tras mucho juego, pero lo genial de sus sistema es que, pese a que hay formas de “hacerlo mas fácil” (en mi caso si puedes tener a Katya que tiene habilidad de regatear para facilitar los intercambios con los comerciantes, Boris que puede cargar mucho peso para recuperar materiales y Pavle para las zonas de riesgo porque corre como ninguno las posibilidades de éxito son mayores) es que es tan aleatorio y sin sentido como la guerra: en cualquier momento una bomba o una incursión militar puede arruinártelo todo.

“This War of Mine” es un juego interesante al mostrar el lado “menos heróico” de la guerra. Puede no ser un gran juego de supervivencia, pero la atmósfera y la experiencia muy buenas, proporcionando una respuesta empática de interés.

La alternativa de los documentos de Dropbox

Dropbox no es una compañía por la que sienta especial devoción, pues hasta ahora lo que ha hecho para mí es darme almacenamiento en nube y poco mas. Soy consciente de que su presentación de fotos ha mejorado, pero evidentemente en ese sector lo tiene muy complicado cuando en el mercado de los móviles estos tienen Google Drive o iCloud preconfigurados y bien integrados. Sencillamente me daba un buen sistema de almacenamiento en nube independiente y poco mas.

Dí con Dropbox Paper cuando estaba trasteando con las aplicaciones de mi tablet y captó mi atención: ¿ofrecería un valor diferencial frente a Google Docs? Pues la respuesta es sí.

La alternativa de los documentos de Dropbox

Google Drive se creó con la intención de ser una alternativa en nube a Microsoft Office: digamos que es una versión descafeinada de este con la ventaja de la edición colaborativa de “documentos a imprimir”. Dropbox tiene un foco algo diferente: de entrada únciamente se centra en documentos de texto: nada de hojas de cálculo o presentaciones, pero en este caso se centra en la creación de un documento digital. ¿Qué quiero decir con esto? Que no hablamos mostrar “folios de tamaño fijo” que cueste manejar por cuestiones de ajustes de resolución para el dispositivo: hablamos de un documento flexible y resposivo, al estilo de lo que nos ofrece Medium.

El editor en sí también recuerda a Medium: minimalista y con un único tipo de fuente, pero con un sistema de tratamiento de imágenes e integración de elementos web fantástico: podemos desde añadir código fuente mediante markdown a incrustar galerías de imágenes, videos de youtube o pistas de audio de soundcloud, pero la gracia no acaba allí: las opciones de compartir son francamente buenas, y si así lo permitimos, se pueden dejar comentarios usando la cuenta de dropbox, lo que facilita el feedback cuando pasamos texto de “solo lectura”, facilitando la comunicación.

Otro factor a tener en cuenta es que no es de Google. Consideradlo el factor conspiranoia, pero Google ya controla los datos de nuestros correos, navegación… quizás prefiramos que esto lo maneje alguien distinto y reducir su alcance nuestra información.

¿Pegas? La primera y clara es que no tenemos “modo offline”, puede que a día de hoy no parezca fundamental, pero siempre tenemos los “¿y si…?”. La segunda que es mas limitado que las alternativas clásicas, pero hay que entender su ámbito de uso: es una herramienta colaborativa, no un lugar de maquetación.

Para ser una primera versión, si bien es imitada, parece interesante. Hace lo que tiene que hacer, ni mas ni menos. Para trabajar a nivel digital es ideal, pero si lo que quieres es imprimirlo a tu gusto, probablemente no sea la mejor opción.